lunes, 18 de agosto de 2014

Eliyahu y Elisha 2


1 En Samaria donde Ahab tenía su asiento no llovió por tres años y medio. Entonces Yaho’el le ordenó a Eliyahu en nombre de la Luz que se presentara de nuevo ante Ahab.
2 Cuando el rey le vio acercarse le dijo: “¿De modo que eres tú quien ha trastornado al país?” Eliyahu le replicó: “No soy el que trastorna al país, sino tú y tus servidores que olvidando que reinas sobre el pueblo de Abraham te has entregado a Baal. 3 Ordena que el pueblo se reúna en el monte Karmel con todos los videntes de Baal y de otros dioses que adora tu esposa Jezabel. Y luego de esto lloverá sobre toda Samaria”.

Eliyahu reta al pueblo

4 Ante todo el pueblo, Eliyahu clamó diciendo: “Escucha pueblo, ¿hasta cuándo seguirán claudicando en medio de dos pensamientos? Si el Elokhin de nuestros padres, de Abraham, de Yitzchak, de Ishma’el y de Ya’acov es el Dios verdadero, síganle, y si Baal lo es, a él deben seguir; pero no duden por miedo al poder”.
5 El pueblo guardó silencio. Eliyahu habló entonces: “Yo soy el último de los profetas del Dios del Universo que queda con vida, en tanto que los profetas de Baal son numerosos. Invocaré yo a la Luz y ellos que invoquen a Baal, por una señal que no pueda dudarse”.
6 La Luz no admite ser tentada pero quiso por medio de Eliyahu mostrarse como Dios viviente al pueblo oprimido por Ahab, para que todos conocieran que la Sombra no tiene poder como la Luz.
7 Entonces se prepararon dos holocaustos, uno de Eliyahu y el otro de los seguidores de Sama’el. Y Eliyahu exigió que se hicieran invocaciones pidiendo que ardiera fuego sobre el holocausto sin que ellos lo prendieran.  Los de Baal invocaban a Sama’el con cánticos y con bailes pero el fuego para el holocausto no apareció.

El holocausto de Eliyahu arde milagrosamente

8 Entonces Eliyahu le dijo al pueblo que se acercara. Pidió que vaciaran sobre la ofrenda cuatro cántaras de agua. Luego elevó su plegaria diciendo: “Dios de Abraham, de Yitzchak, de Ishma’el y de Ya’acov, haz que hoy se conozca que Tú eres el Dios verdadero y yo, que soy siervo tuyo hago esto porque por intermedio de tus mensajeros Tú me lo ordenaste. ¡Respóndeme, para que esta gente sepa que Tú eres el Dios viviente y puedan volver a ti!”
9 En aquel momento apareció un fuego sobre la ofrenda devorándola totalmente. Al ver aquel prodigio los profetas de Baal se sintieron despavoridos y la gente cayó sobre ellos y a todos pasaron por cuchillo.
10 Pasado esto Eliyahu oró a la Suprema Inteligencia: “Yahvahé, Luz del Universo, he puesto en descrédito a los videntes de Baal-Zebut ante el pueblo, ahora te pido que conforme a la palabra que me diste que no volvería a llover hasta que yo lo dijera, te ruego que no retengas las nubes para que vuelva a llover”.

Vuelve a llover sobre Yisraeil

11 Entonces hubo una suave brisa y se escuchó la voz de Yaho’el, el mensajero de la Luz que habita en medio de la Luz diciendo: “Eliyahu, tu plegaria ha sido escuchada y es voluntad del Dios del Universo que se cumpla tu pedido, 12 porque has demostrado la hipocresía y cobardía de este pueblo que se ha rebelado contra la Luz del Universo sin considerar las obras que tu Dios, por medio de sus mensajeros, ha realizado para su amparo. 13 Yahvahé escogió a este pueblo como pueblo suyo, pero ellos le han expulsado de sus corazones. 14 Ya no será considerado mi único pueblo escogido, dice la Suprema Inteligencia, 15 y llamaré a otros pueblos a ser pueblos míos. 16 Lloverá como tú lo has pedido. Quizá con esa lluvia el pueblo sea bautizado para redención de sus faltas”.
17 El cielo se oscureció con nubes y viento y cayó un fuerte aguacero.

Jezabel amenaza a Eliyahu

18 Ahab le relató a su mujer Jezabel lo que había hecho Eliyahu y cómo habían sido muertos los visionarios de Baal. Entonces Jezabel envió un mensajero a Eliyahu para decirle: “Si tú eres Eliyahu yo soy Jezabel, y juro por Baal que como hicieron con esos profetas, mañana a esta misma hora haré contigo”.
19 Entonces Eliyahu, oró a la Luz del Universo diciendo: “Padre Eterno, han matado a tus profetas, destruyeron tus altares; he quedado yo solo y tratan de quitarme la vida”. 20 Así clamaba Eliyahu desde el fondo de una gruta a donde había ido a esconderse. 21 Yaho’el, desde la bruma le contestó: “No estás solo, porque el Gran Poder de Yahvahé está contigo y te librará de tus enemigos, además, hay siete mil almas que no doblaron sus rodillas ante Sama’el y no se humillaron ante Jezabel y su diosa Astoret”.  

Jezabel es maldecida por Dios

22 Eliyahu le habló al mensajero de la Luz: “Dime tú, Ángel de la Luz, ¡Hasta cuando soportaremos a Jezabel que tiene manchada sus manos con la sangre de tus santos!”

23 Yaho’el contestó: “Escucha hijo de hombre, se han hecho las cuentas y se ha tomado la decisión. La sangre derramada de los justos exige reparación y Jezabel no transitará por ciclos nuevos de vida. Ya ha sido borrada del Libro de la Vida. 24 Así se ha dictado sentencia: Los perros comerán a Jezabel, la Abominable, en el muro de Jezreel, porque ella se hizo en la tierra hija de la Sombra y devoró almas de inocentes con la fuerza del poder y su dominio sobre su esposo Ahab. 25 Su alma será borrada como si nunca hubiera sido creada”.

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