1 En Samaria donde Ahab tenía su asiento no
llovió por tres años y medio. Entonces Yaho’el le ordenó a Eliyahu en nombre de
la Luz que se presentara de nuevo ante Ahab.
2 Cuando el rey le vio acercarse le dijo: “¿De
modo que eres tú quien ha trastornado al país?” Eliyahu le replicó: “No soy el
que trastorna al país, sino tú y tus servidores que olvidando que reinas sobre
el pueblo de Abraham te has entregado a Baal. 3 Ordena que el pueblo se reúna en el monte
Karmel con todos los videntes de Baal y de otros dioses que adora tu esposa
Jezabel. Y luego de esto lloverá sobre toda Samaria”.
Eliyahu reta al pueblo
4 Ante todo el pueblo, Eliyahu clamó diciendo:
“Escucha pueblo, ¿hasta cuándo seguirán claudicando en medio de dos
pensamientos? Si el Elokhin de nuestros padres, de Abraham, de Yitzchak, de
Ishma’el y de Ya’acov es el Dios verdadero, síganle, y si Baal lo es, a él
deben seguir; pero no duden por miedo al poder”.
5 El pueblo guardó silencio. Eliyahu habló
entonces: “Yo soy el último de los profetas del Dios del Universo que queda con
vida, en tanto que los profetas de Baal son numerosos. Invocaré yo a la Luz y
ellos que invoquen a Baal, por una señal que no pueda dudarse”.
6 La Luz no admite ser tentada pero quiso por
medio de Eliyahu mostrarse como Dios viviente al pueblo oprimido por Ahab, para
que todos conocieran que la Sombra no tiene poder como la Luz.
7 Entonces se prepararon dos holocaustos, uno de
Eliyahu y el otro de los seguidores de Sama’el. Y Eliyahu exigió que se
hicieran invocaciones pidiendo que ardiera fuego sobre el holocausto sin que
ellos lo prendieran. Los de Baal
invocaban a Sama’el con cánticos y con bailes pero el fuego para el holocausto
no apareció.
El holocausto de Eliyahu arde milagrosamente
8 Entonces Eliyahu le dijo al pueblo que se
acercara. Pidió que vaciaran sobre la ofrenda cuatro cántaras de agua. Luego
elevó su plegaria diciendo: “Dios de Abraham, de Yitzchak, de Ishma’el y de
Ya’acov, haz que hoy se conozca que Tú eres el Dios verdadero y yo, que soy
siervo tuyo hago esto porque por intermedio de tus mensajeros Tú me lo
ordenaste. ¡Respóndeme, para que esta gente sepa que Tú eres el Dios viviente y
puedan volver a ti!”
9 En aquel momento apareció un fuego sobre la
ofrenda devorándola totalmente. Al ver aquel prodigio los profetas de Baal se
sintieron despavoridos y la gente cayó sobre ellos y a todos pasaron por
cuchillo.
10 Pasado esto Eliyahu oró a la Suprema Inteligencia:
“Yahvahé, Luz del Universo, he puesto en descrédito a los videntes de
Baal-Zebut ante el pueblo, ahora te pido que conforme a la palabra que me diste
que no volvería a llover hasta que yo lo dijera, te ruego que no retengas las
nubes para que vuelva a llover”.
Vuelve a llover sobre Yisraeil
11 Entonces hubo una suave brisa y se escuchó la
voz de Yaho’el, el mensajero de la Luz que habita en medio de la Luz diciendo:
“Eliyahu, tu plegaria ha sido escuchada y es voluntad del Dios del Universo que
se cumpla tu pedido, 12 porque has demostrado la hipocresía y cobardía
de este pueblo que se ha rebelado contra la Luz del Universo sin considerar las
obras que tu Dios, por medio de sus mensajeros, ha realizado para su amparo. 13 Yahvahé escogió a este pueblo como pueblo
suyo, pero ellos le han expulsado de sus corazones. 14 Ya no será considerado mi único pueblo
escogido, dice la Suprema Inteligencia, 15 y llamaré a otros pueblos a ser pueblos míos. 16 Lloverá como tú lo has pedido. Quizá con esa
lluvia el pueblo sea bautizado para redención de sus faltas”.
17 El cielo se oscureció con nubes y viento y
cayó un fuerte aguacero.
Jezabel amenaza a Eliyahu
18 Ahab le relató a su mujer Jezabel lo que había
hecho Eliyahu y cómo habían sido muertos los visionarios de Baal. Entonces
Jezabel envió un mensajero a Eliyahu para decirle: “Si tú eres Eliyahu yo soy
Jezabel, y juro por Baal que como hicieron con esos profetas, mañana a esta
misma hora haré contigo”.
19 Entonces Eliyahu, oró a la Luz del Universo
diciendo: “Padre Eterno, han matado a tus profetas, destruyeron tus altares; he
quedado yo solo y tratan de quitarme la vida”. 20 Así clamaba Eliyahu desde el fondo de una
gruta a donde había ido a esconderse. 21 Yaho’el, desde la bruma le contestó: “No estás
solo, porque el Gran Poder de Yahvahé está contigo y te librará de tus
enemigos, además, hay siete mil almas que no doblaron sus rodillas ante Sama’el
y no se humillaron ante Jezabel y su diosa Astoret”.
Jezabel es maldecida por Dios
22 Eliyahu le habló al mensajero de la Luz: “Dime
tú, Ángel de la Luz, ¡Hasta cuando soportaremos a Jezabel que tiene manchada
sus manos con la sangre de tus santos!”
23 Yaho’el contestó: “Escucha hijo de hombre, se
han hecho las cuentas y se ha tomado la decisión. La sangre derramada de los
justos exige reparación y Jezabel no transitará por ciclos nuevos de vida. Ya
ha sido borrada del Libro de la Vida. 24 Así se ha dictado sentencia: Los perros
comerán a Jezabel, la Abominable, en el muro de Jezreel, porque ella se hizo en
la tierra hija de la Sombra y devoró almas de inocentes con la fuerza del poder
y su dominio sobre su esposo Ahab. 25 Su alma será borrada como si nunca hubiera
sido creada”.



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