Las
enseñanzas de Saulo de Tarsos
1 Aunque hablara todas las lenguas de
los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena
o campana que retiñe. 2 Aunque tuviera el
don de profecía y descubriera todos los misterios, ─ el saber más elevado ─,
aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada
soy. 3 Aunque repartiera
todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas
y sin tener el amor, de nada me sirve.
4 El amor es paciente y muestra
comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. 5 No actúa con bajeza ni busca su propio
interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. 6 No se alegra de lo injusto, sino que
se goza en la verdad.
7 Perdura a pesar de todo, lo cree todo,
lo espera todo y lo soporta todo.
8 El amor nunca pasará. Las profecías
perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más
elevado. 9 Porque este saber
queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado; 10 y cuando llegue lo perfecto, lo que es
limitado desaparecerá.
11 Cuando era niño,
hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre,
dejé de lado las cosas de niño. 12 Así también en el
momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas,
pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces
conoceré como soy conocido. 13 Ahora, pues, son
válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es
el amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario