El
Arca de la Alianza
1 Quiso Moshé dotar de atributos a los
sacerdotes que había instituido para que tuvieran dignidad ante el pueblo y
además se propuso darle al pueblo un objeto de veneración que no constituyera
un ídolo. Un objeto sagrado que le inspirara confianza al pueblo en la ayuda de
Yahvahé.
2 Ordenó entonces que construyeran un
arca de madera de acacia recubierta de oro por dentro y por fuera y que pudiera
transportarse a mano con varas también de acacia. Dentro de aquella arca mandó
a colocar los rollos de la Ley. 3 Moshé dijo entonces que el arca
construida sería el Arca de la Alianza y la gloria de Eli-Yah. Dispuso además
que el Arca siempre abriera la marcha
del pueblo y estuviera al frente en las batallas que entablaran, y así
se hizo. Y cuando estuvo construida se inclinaron ante ella y adoraron.
4 Entonces la Suprema Inteligencia puso
en la mente de un hombre del pueblo sus palabras, diciendo: “Preséntate ante
Moshé y dile: Escucha Moshé lo que dice la Luz del Universo: 5 ¿Puedes guardar dentro de un cajón un
pensamiento? ¿Puedes darle aposento al que es mayor que toda la extensión del
Universo? 6 ¿Quién puede conducir mi espíritu en un
arcón si Yo Soy el Espíritu de todo lo formado? 7
¿Acaso toda mi fuerza, mi suprema inteligencia y mi divinidad pueden caber en
un espacio limitado? 8 Cuídate de hacer sagrados los símbolos
y las representaciones con la que invocas mi esencia, pues estos solo son
espejismos e idea limitada de aquello que se pretende representar”.
9 Y aquel hombre salió y poniéndose entre
Moshé y el arca de acacia que mandó construir, dijo a Moshé lo que la Gran
Sabiduría había puesto en su razón. 10
Pero ni Moshé, ni Aharom, ni ningún otro pudo comprender aquel mensaje y así
pensaron que se trataba de alguien embriagado con licor.
El
pueblo exige agua
11 En Refidim acamparon tras larga marcha,
y todos se sentían agotados porque ya comenzaba a escasear el agua. El pueblo
comenzó a murmurar y cada vez se mostraba más descontentos. 12 Entonces acosaron a Moshé y le exigían:
“Se agota el agua y perdidos estamos en este desierto. Tienes que buscar
fuentes de agua para que podamos beber”. Moshé les respondió: “¿Por qué me acosan?
¿Por qué se revuelven contra Adonai?”
13 Ellos, cada vez más molestos gritaron:
“¿Para esto nos hiciste salir de Egipto, prometiéndonos una tierra de
abundancia? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y
nuestro ganado?”
14 Moshé, se sentía desconcertado,
preguntándose dónde encontrar agua y clamó al Dios de la Vida: “¡Luz del
Universo necesito tu amparo! ¿Acaso no me elegiste para conducir a este pueblo
y ahora me abandonas al desespero? Furiosos están y a punto de apedrearme”.
15 Como un fuerte viento se presentó ante
él Yaho’el. De en medio del torbellino Moshé escuchó su voz: “Así te manda a
decir la Suprema Inteligencia: 16 Yo calmaré la sed de los desesperados y
libraré del peligro a los que siguen mis palabras. Toma contigo a algunos
hombres y vete hasta Horeb. 17 De lo profundo de la roca, brotará agua
en abundancia y ya jamás se quejarán de sed”. 18 Así
lo hizo Moshé y encontró el agua brotando de la roca de Horeb.
Los
amalecitas se oponen a los israelitas
19 Cuando los hebreos reiniciaron su
marcha hacia las tierras donde pensaban asentarse, los amalecitas se
presentaron frente a ellos, porque habían penetrado en su territorio. 20 Moshé alentó a los israelitas,
diciéndoles: “Abrámonos paso a través de ese pueblo que se nos enfrenta y el
miedo no nos derrote, porque Yahvahé estará a nuestro lado”. 21 En Refidim se enfrentaron por vez
primera los hebreos con los amalecitas y fue duro el combate, pero Yisraeil
abrió una brecha entre los amalecitas y Gavri’el entorpeció el paso de Amalec. 22 Y aquel fue un combate entre los hijos
de Yisra’el y los hijos de Esav, hermano de Ya’acov.
Los
israelitas destruyen a Arad
23 Sucedió que tiempo después de esto, el
rey Arad de El Néghev le salió al paso a los hebreos en el camino de Atarím y
luego de atacarles tomó algunos prisioneros. Respondieron con furia los hebreos
y encomendándose a Yahvahé atacaron la ciudad de Arad y la destruyeron.
La
serpiente de bronce
24 Luego partieron del monte Hor por el
camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edom. 25 Pero en el camino, el pueblo perdió la
paciencia por la larga marcha y la fatiga del combate. Las provisiones
volvieron a escasear y comenzaron nuevamente a murmurar, renegando de Moshé y
de Yahvahé. 26 Y decían: “Seguimos vagando por el
desierto sin llegar a algún lugar seguro y nos amenaza la muerte por sed y por
hambre. ¡Aquí no hay pan, ni agua, y ya estamos hartos de esta comida
miserable!”
27 Quiso la casualidad que acamparan en
una zona donde abundaban las serpientes y muchos fueron mordidos por los
reptiles y murieran con grandes dolores. Entonces Moshé, conociendo los temores
del pueblo, les dijo para acallar sus quejas: 28
“Ustedes han pecado hablando contra Yahvahé y contra mí, y Dios les ha enviado
esas serpientes como castigo por las rebeldías de ustedes”. 29 Entonces
ellos le dijeron a Moshé: “Intercede delante del Padre, para que aleje de
nosotros esas serpientes”.
30 Moshé se retiró a su tienda y se quedó
dormido. Entonces tuvo un sueño, y en su sueño vio al divino Gavri’el. Y le
habló el mensajero de la Luz: “Moshé, Moshé, es difícil conducir a todo un
pueblo rebelde aun hasta con el amparo de la Suprema Inteligencia, pero no te
está permitido aumentar el temor entre ellos. 31 Las
serpientes que han mordido a la gente no fueron enviadas por el Padre, ni
tampoco por ninguno de sus mensajeros. Pero la Luz del Universo ha decidido
darles un símbolo de esperanzas para este pueblo tan dispuesto a las protestas.
32 Fabrica una serpiente abrasadora de
bronce y clávala en un poste. Y dile al pueblo que todo el que haya sido mordido,
al mirarla, quedará curado. 33 Y esta imagen será símbolo para el
futuro y confianza en el perdón”
34 Moshé hizo una serpiente de bronce y la
clavó en un poste, tal como le había indicado Gavri’el, ángel de la Luz. Y todo
aquel que era mordido por una serpiente volvía su rostro esperanzado hacia la
serpiente de bronce y al punto, quedaba curado.
Astucia
de Balaam
35 Cuando los de Yisraeil se acercaron a
tierras de Moab, Balac, hijo de Sipor se intimidó con la presencia de aquel
pueblo belicoso. Entonces mandó a buscar a un adivino y visionario llamado
Balaam, el hijo de Beor, para que a nombre de su Dios maldijera a los hebreos. 36 Y le dijo Balac a Balaam: “Yo te daré
una buena cantidad de dinero si maldices a ese pueblo que viene de Egipto y ya
cubre la faz de la tierra”.
37 Balaam le contestó: “Así me des todo el
oro que quepa en tu palacio yo no podré maldecir a ese pueblo, porque bendecido
está por sus ángeles mensajeros”. Balac entonces le pidió: “Si no puedes
maldecirle al menos no le bendigas”
38 Y le dijo Balaam: “Yo solo puedo hacer
aquello que en visiones me aconsejen que haga los ángeles mensajeros de Elokhin.
Mas puedo darte un consejo por lo que debes hacer para que él sea quien les
maldiga. 39 Envía a las mujeres más hermosas de tu
pueblo, llevando regalos y vino a los israelitas que acampan en Baal-peor, al
pie del Monte Peor para que les induzcan a la fornicación y a la embriaguez;
quizá así los ángeles que les amparan le quiten su protección”.
La
furia de Moshé
40 Balac hizo tal como le aconsejara
Balaam y las mujeres se prostituyeron con los hombres de Yisraeil y estos se
embriagaron y danzaron ante la imagen de Baal. Pero Moshé enterado de aquel
comportamiento se encendió en furia pensando que aquel comportamiento
provocaría el rechazo de Yahvahé y que se vengaría sobre todo el pueblo. 41 Así que ordenó que ahorcaran a todos
los príncipes del pueblo delante del sol, y ordenó: “Maten cada uno de aquellos
que se han juntado con Baal-peor”.
42 Ordenó a su ejército para arrasar los
pueblos medianitas y moabitas, diciendo: “Hostiguen a los madianitas, y hiéranlos
43 porque ellos nos afligieron con sus
ardides con que nos han engañado en lo tocante a Baal-peor”.
44 Cuando el ejército retornó a los
campamentos hebreos después de saquear y arrasar los pueblos medianitas y
moabitas, Moshé se enojó con los oficiales y les reclamó: “¿Por qué han dejado
con vida a las mujeres moabitas que por consejo de Balaam fueron la causa de
que los israelitas transgrediesen las ordenanzas de Yah?” 45 Sama’el había obtenido dos triunfos,
primero dejó que Balaam prevaricara por dinero y luego nubló la razón de Moshé
para ordenar una matanza, nada agradable al Padre de la Vida, Luz del Universo
y Dios de bondad.
46 Y la Suprema Inteligencia no vio con
agrado que los hebreos derramaran la sangre de sus parientes moabitas
descendientes de Lot y de los medianitas, descendientes de Abraham.



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