El mundo cristiano actual, con su multifacética
reproducción de credos, nos llena de confusiones. Es común escuchar: “eso no
está escrito en la Biblia”; “esto otro tiene origen pagano”; “aquella
conclusión es una interpretación errónea de la escritura, la correcta es esta”;
“si no aparece en la Biblia, lo dicho, lo hecho, lo que se cree, es falso”.
¿Cómo puede ser posible que existan tantas contradicciones a partir de lo
escrito en un mismo libro?
Los católicos dicen que fundan su credo en las enseñanzas
bíblicas y en la tradición. Sin embargo, otros les replican: “¡No se debe creer
en tradiciones humanas!” Los protestantes se aferran a “solo la Escritura”;
pero ellos también siguen fieles a las interpretaciones humanas de sus líderes
fundadores. Los cristianos evangelistas aseguran que la verdad solo está en los
evangelios, y sin embargo predican entresacando pasajes, a veces fuera de
contexto, del Antiguo Testamento.
Los Testigos de Jehová aseguran que toda la cristiandad,
sin incluirse ellos, conforma lo que llaman “apostasía cristiana”. Por cierto,
ellos han tomado su nombre de Ieshaiá (Isaías) 43: 10: “Ustedes son mis testigos —afirma Yahveh—, son mis siervos escogidos,
para que me conozcan y crean en mí, y entiendan que yo soy”, sacando de
contexto la cita donde, según el profeta, Yahveh le está hablando a los
descendientes de Ya’acov (Jacob) y a
Yisraeil (Israel). (43: 1) Y, dice, dejando en claro a quién se está
dirigiendo: “Porque a mis ojos fuiste de
gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y
naciones por tu vida”. Es más, el nombre que dan a su organización Watch
Tower (Atalaya) se la arrebatan a Yejezquel (Ezequiel).
En Yejezquel 33: 7-9, aparece Yahveh hablando con el
profeta para decirle: “Hijo de hombre, te
he puesto por atalaya de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca,
adviérteles de mi parte. Cuando yo diga al impío: ``Ciertamente morirás, si no
le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que
viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu
mano. Y si tú hablas para advertir al impío de su mal camino para que se aparte
de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su iniquidad, pero tú
librarás tu vida”. Así, con entresaques bíblicos esa organización toma su
nombre y asume la misión dada a Yejezquel, en su tiempo, dentro de una determinada
condición histórica, como si fuera mandato divino para ellos.
Los adventistas del Séptimo día aseguran aceptar la
Biblia como su único credo. No obstante consideran que su fundadora en 1863,
Ellen White es una profetisa y “una luz
menor que guía hacia una luz mayor”;
es decir, interpretar la Biblia según la guía de la “luz menor”. Así dicen: “Hoy la gente dice: solamente la Biblia, pero
esto engaña. La Biblia tiene que ser interpretada por el profetisa de Dios
Elena de White” (The Adventist Review, 24 junio 1982, pág. 15 de All Things Through Christ -Todas las
Cosas por Medio de Cristo-). Además, entre los 28 artículos de fe adventista se
presenta a Elena de White como “mensajera
del Señor, sus escritos son una continua y autorizada fuente de verdad y
proporcionan consuelo, orientación, instrucción y corrección a la Iglesia”.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días, “única iglesia verdadera y viviente
sobre la faz de la tierra” (Doctrina y Convenios. Sección 1: 30), fundada
por Joseph Smith Jr. en 1830, se guía, además de los libros bíblicos, por
textos redactados por el fundador de la secta.
El ecumenismo
Hay dos grandes grupos dentro de las congregaciones
cristianas: Las que aceptan el contacto buscando lo que de común comparten, y
las que rechazan todo contacto con cualquier otra congregación; los que aceptan
el ecumenismo y el diálogo interreligioso y los que les rechazan tajantemente.
Flaviano Amatulli Valente en Apologética y Ecumenismo: Dos caras de la misma medalla, considera
que las congregaciones proselitistas no aceptan el ecumenismo y “siempre han sido ferozmente proselitistas:
testigos de Jehová, mormones, adventistas y toda la línea pentecostal,
sumamente fragmentada”.
Un pastor desconocido, José Halloway, desde el Blog
Nosotros CL, se opone tajantemente al ecumenismo diciendo que “es peligroso, porque va en contra de la sana
doctrina esbozada en la Biblia” y, advierte: “Cristianos, cuidado con dejarse
arrastrar por el ecumenismo, aunque seas ‘evangélico’”.
Sin embargo la idea central del movimiento ecuménico no
va dirigida al encuentro confesional de todas las congregaciones cristianas, de
todas sus iglesias y sectas; su objetivo es encontrar nexos comunes para la
unidad de las confesiones cristianas históricas separadas en los cismas de
oriente y de la Reforma: católicos, ortodoxos, anglicanos y luteranos.
Símbolos o ídolos
Como en toda religión, en el cristianismo existen
símbolos, representaciones y festividades, no siempre aceptados por todo el
mundo de la cristiandad. Símbolos como la cruz y el pez son considerados por
algunas congregaciones cristianas o pseudo cristianas como manifestaciones de idolatría;
así mismo, estas congregaciones rechazan algunas festividades dentro del
cristianismo tomándolas como festividades de origen pagano, como es el caso de
la Navidad.
La palabra símbolo proviene del griego, symballesthai
que significa reunir, juntar, asociar, y
del latín, "symbolum"
que significa representación. Todo aquello, pues que nos permite asociar una
idea o un concepto, social, filosófico o teológico religioso es un símbolo es
decir, una representación de esa idea o de ese concepto. Como bien dicen A.
García-Moreno y Jorge Ipas en Simbolismo
Religioso I. Historia de las religiones (Gran Enciclopedia Rialp, 1991): “los hombres se comunican entre sí los
pensamientos, conocimientos, afectos, sentimientos, etc., por medio de toda
clase de signos y símbolos: signos lingüísticos o palabras, gestos como el
estrecharse las manos u otra clase de saludos (…) En los
ritos de purificación, el simbolismo del
agua y de las abluciones es uno de los más universales. La piedra, la roca, con la que el hombre tropieza,
manifiesta en su dureza la presencia de una fuerza, de un poderío”.
La cruz es un símbolo del cristianismo como la menorá (el
candelabro de siete brazos) es un símbolo del judaísmo. La cruz representa el
sacrificio de Yehshua el Mashíaj y la menorá representa el árbol de la vida, el
arbusto ardiente que contempló Moshé y el árbol de la ciencia del bien y el mal
que según la Biblia se encontraba en el centro del Edén.
Llevar la cruz, como crucifijo no significa idolatría y
nada hay en la Biblia que pueda relacionar el crucifijo con la idolatría. El
texto sobre el que se fundamentan muchas comunidades cristianas, ortodoxas
fundamentalistas y proselitistas para considerar el uso del crucifijo como un
acto de idolatría, se encuentra en Éxodo 20: 4-6:
“No te harás
escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que
hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No
te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un
Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la
tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis
mandamientos”.
Pero, como bien hace resaltar el estudioso católico Raúl
Alonso el texto se hace más preciso si no se hecha a un lado el versículo 3:
“No habrá para ti otros dioses delante de mí.
No te harás escultura
ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo
en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te
postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios
celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y
cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por millares con
los que me aman y guardan mis mandamientos”.
Alonso hace un correcto análisis del texto tomando como
base el idioma original en el que fuera redactado:
“Exo 20:4 לא תעשׂה־לך
פסל וכל־תמונה אשׁר בשׁמים ממעל ואשׁר בארץ מתחת ואשׁר במים מתחת לארץ׃
“Para la palabra
que la Reina Valera usa como "imagen",
el hebreo usa la palabra פּסל
(pesel). Pesel se traduce al castellano como ÍDOLO. Es cierto que otra acepción
de pesel es la de "imagen tallada", pero una imagen tallada con fines
idolátricos. Solo es usada así en las Escrituras. Entonces, es completamente
cierto que el decálogo prohíbe ÍDOLOS, no imágenes. Para la palabra imagen, el
hebreo utiliza צלם
(tselem), que efectivamente se traduce como una IMAGEN REPRESENTATIVA. Ahora
bien, el Decálogo prohíbe imágenes idolátricas (pesel), no imágenes
representativas (tselem)”.
Así el texto de Éxodo 20 se pudiera transcribir como: “No te harás ídolos ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay
abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra”.
¿Puede acusarse de práctica idolátricas a las primeras
congregaciones cristianas establecidas en Roma durante las épocas de
persecución por emplear el símbolo, la imagen del Ichthus o ichthys, del pez,
como representación de su fe?
Este símbolo tenía la forma de un pez por el anagrama IXΘΥΣ, es decir “Ichthus” con el que se
disimulaba el nombre de Yehshua. I (iota)=Yehshua; X (chi)=Christos; Θ
(theta)=Theou (de Dios); Υ (ípsilon)=Uios (Hijo); Σ (sigma)=Soter (Salvador).
¿Se violó en Números 21: 8 y 9, la orden expresa de
Yahveh prohibiendo hacer “imagen alguna
ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra”?
Moshé por orden de Yahvahé levantó una imagen ¿idolátrica? en el desierto. Así
está escrito: “Y Yahveh dijo a Moisés:
Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando
todo el que sea mordido la mire, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce
y la puso sobre el asta...” (Números 21: 8 y 9).
“¡No, de ningún modo!” ─ dirá el cristiano
fundamentalista ─ “No era un ídolo porque el que miraba a aquella serpiente de
bronce recibía vida, luego de ser mordido por las serpientes abrasadoras”. Un
anciano de los Testigos de Jehová dirá tranquilamente: “La forma como Jesús
murió fue prefigurada cuando Moisés alzó una serpiente en un madero”.
¿Prefigurar? Prefigurar en nuestra lengua significa, “representar anticipadamente algo”. La palabra latina "symbolum",
símbolo significa, repetimos, “representación”.
A propósito, para justificar la tesis de que Yehshua en
realidad no fue crucificado, sino clavado sobre un tronco, los testigos de
Jehová echan mano a Yojanán 19: 7, donde está la respuesta que los judíos o los
fariseos le dan a Pilato: “Los judíos le
respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque
se hizo a sí mismo Hijo de Dios”. Sin embargo no fueron los judíos, que
comprendían muy bien que Yehshua se declaraba Dios y lo consideraban un
blasfemo, no fueron los que le llevaron al suplicio: ¡Fueron los romanos! Y los
romanos crucificaban sobre una estructura en forma de T.
Pero no siempre los Testigos de Jehová consideraron que
Yehshua fuera calvado sobre un tronco. Cuando en 1879 surgieron como secta,
tenían entre sus símbolos el de la cruz coronada. Este símbolo fue descrito por
Carey W. Barber, miembro del Cuerpo gobernante de los testigos de Jehová desde
1977 hasta su muerte, acaecida en el 2007: “Realmente
era un distintivo que tenía como ribete una guirnalda de hojas de laurel, y
dentro de la guirnalda había una corona con una cruz que atravesaba
diagonalmente. Tenía apariencia muy atractiva y era la idea que teníamos en
aquel momento de lo que significaba llevar nuestra 'cruz' y seguir a Cristo
Jesús para poder llevar la corona de la victoria al tiempo debido”.
En 1879 apareció la revista doctrinaria de los testigos, La Atalaya, con el nombre Zion's Watch Tower and Herald of Christ's
Presence. En su primer número aparecía la cruz coronada en su portada. Así
se mantuvo vigente el símbolo de la cruz, hasta el 15 de octubre de 1931; 52
años manteniendo la cruz como símbolo cristiano. En enero de 1936 dejaba de
creerse que Kristo hubiese muerto sobre la cruz romana. Joseph Franklin
Rutherford, quien en 1917 sustituiría al fundador, Charles Taze Russell como
presidente de la sociedad Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania,
en libro Riches (Riquezas) aparecido 31
de enero de 1936, estableció el nuevo dogma: “Él [Jesús] fue crucificado,
no en una cruz de madera como las que se exhiben en muchas imágenes y cuadros
hechos por los hombres; Jesús fue crucificado clavado su cuerpo en un madero”.
Antropomorfismo de
Dios
Para los seguidores de la secta, no cristiana, no judía,
Yehshua no es Dios hecho hombre, sino “un dios”, un ángel (Mija’el o Miguel)
que tomó cuerpo humano; entonces ¿Por qué seguir dándole figura humana a Jehová
y atribuirle sentimientos humanos de alegría, de celos, de ira y cólera, de
arrepentimiento y hasta de olvido? ¿Acaso con esta manera de ver a Dios no es
hacer de su figura un ídolo como los ídolos filisteos, sumerios y egipcios? Por
supuesto en el imaginario religioso de muchos, o de la mayoría, de cristianos y
judíos, no solo Dios es antropomorfo
(del griego ανθρωπος “anthrōpos”,
“humano”, y μορφη, “morphē”, “figura
o forma”) sino que también su figura es la de un varón, la de un hombre, un
macho, un macho que pelea, que emprende guerras, que es “el Dios de los
ejércitos”; y no se trata solo de expresar a Dios con figura humana en sentido
metafórico, lo que es justo y apropiado para sentirnos más cerca de su presencia.
Empleamos el lenguaje metafórico cuando imploramos el
amparo de Dios y decimos: “no apartes de mí tu rostro” sabiendo que Dios, como
ser espiritual (Dios es espíritu, y los
que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. Yojanán 4: 24), como
Suprema Inteligencia no tiene rostro, o cuando rogamos: “pon tu mano sobre mi
frente” conociendo que Dios como Espíritu no tiene manos, estamos empleando el
sentido metafórico que nos hace sentir más cerca de la presencia de Dios. De
igual modo el uso del título de “Padre” dado a la Suprema Inteligencia es
metafórico, si comprendemos que Dios es asexuado como ser espiritual que es,
que no tiene género, ni masculino ni femenino, porque Dios es esencia
inmaterial; empleamos Padre considerando que es una fuerza engendrante y porque
no tenemos una expresión de género neutro masculino-femenino.
Cuando nos referimos a Dios con el nombre de “Jehovah” o
de “Yahveh” o “Yahvahé” le estamos dando esencia antropomorfa, identificándole
con nombre propio, como identificamos a cualquier persona humana con su nombre
propio o identificamos a alguna mascota nuestra con un nombre propio. Dios solo
tiene sentido en el plano espiritual y podemos referirnos a su esencia con
algún nombre abstracto, tal como Suprema Inteligencia, Luz del Universo, o
cualquier otras semejantes. En la Biblia, Dios se presenta con el tetragrama יהוה
o en alfabeto occidental YHWH, que de acuerdo a la tradición judía podría
significar algo así como “él es” o “él será”, o también “Yo Soy” es decir, un
sentido de eternidad, de ser la Verdad Absoluta. Dios es innominable, y tal
como la mente humana no puede alcanzar su magnitud, tampoco puede identificar
un nombre que le identifique en toda su trascendental grandeza.
Festividades
¿paganas?
La peor de todas las festividades, la más anticristiana
de todas las celebraciones es precisamente la que celebra la supuesta fecha del
nacimiento de Yehshua, la Navidad, esto de acuerdo con los testigos de Jehová.
Para esta secta, y algunas pocas otras de fundamentalistas, la Navidad es una
fiesta de origen pagano y de ningún modo debe ser celebrada por un “cristiano
verdadero”.
Los testigos de Jehová aducen cuatro razones para
rechazar la Navidad según La Atalaya de diciembre 2012:
La primera es que no creen que Jesús haya nacido ni en diciembre ni
en enero. Citando a Loukás 2:8 (Había en
la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno
durante la noche su rebaño.), dicen que Yehshua tuvo que haber nacido a principios del mes de octubre, época
del año en la cual los pastores aún pasaban la noche en el campo con las
ovejas. En diciembre y enero, los meses más fríos en la zona de Belén, los
pastores guardaban sus rebaños en refugios durante la noche.
La segunda razón es: se conoce que la única conmemoración que Jesús instituyó fue la de su muerte, no
la de su nacimiento. Para ello, bastó con una sencilla comida de comunión. También
hay que tener en cuenta que en los Evangelios de Marcos y Yojanán no se
menciona para nada el nacimiento de Jesús.
La tercera razón es que, pese a que sí es posible afirmar que los
primeros cristianos conmemoraban la muerte de Kristo, no hay pruebas de que
celebraran su nacimiento.
La cuarta las raíces paganas de la celebración. Las festividades
navideñas tienen su origen en diversas fiestas romanas en honor a Saturno (dios
de la agricultura) y al Sol Invicto, también llamado Mitra.
Ni Mattai ni Loukás registran la fecha de nacimiento de
Yehshua, quizá porque no les interesaba dentro de sus objetivos de catequesis
o, sencillamente porque no la conocían. Loukás no había conocido personalmente
a Yehshua y lo que conocía provenía de la predicación de Paulo que tampoco
conoció personalmente a Yehshua, aunque es posible que tomara algunos relatos
directamente de algunos de los discípulos de Yehshua. No obstante, en Loukás
los estudiosos han encontrado pistas para poder discernir cuándo se produjo el
nacimiento de Yehshua considerando que debió haber nacido en cualquier día de
septiembre o de octubre, en el principio del otoño, lo que coincide con el
razonamiento de los Testigos de Jehová de acuerdo con el versículo 8 de Loukás
2.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días celebra la Navidad en la fecha tradicional, pero haciendo una aclaración
expuesta por James E. Talmage (miembro del Quórum de los Doce Apóstoles desde
1911 hasta su fallecimiento en 1933) en su libro Jesús el Cristo. Capítulo
9, páginas 108-109: "Nosotros
creemos que el 6 de abril es el
cumpleaños de Jesucristo, de conformidad con lo indicado en la revelación
citada en Doctrina y Convenios 20:1, en la que claramente se fija el día como
el cumplimiento de mil ochocientos treinta años desde el advenimiento del Señor
en la carne. Admitimos que nuestra aceptación se basa en la fe en las
revelaciones modernas, y de ninguna manera se presenta como el resultado de una
investigación o análisis cronológicos. Nosotros creemos que Jesucristo nació en
Belén de Judea, el 6 de abril del año 1
antes de J.C.”.
Yehshua no instituyó como conmemoración su muerte, solo
instituyó la “comida de comunión” o, con perdón de La Atalaya, la institución
de la eucaristía. El pidió que se conmemorara el Nuevo Pacto de la sangre que
se derramaría “para la salvación de muchos”, cuando invitó a comer el pan como
su propio cuerpo y bebieran el vino como su sangre. “Hagan esto en memoria (o
recuerdo) mía”.
No existe evidencia de que los primeros cristianos
conmemoraran el nacimiento de Yehshua y, quizá se debiera a que no tenían
noticia de la fecha de su nacimiento. Nadie celebra un cumpleaños si no se
conoce cuando es la fecha del mismo; además, solo “es posible afirmar que los primeros cristianos conmemoraban la muerte
de Kristo”, porque tampoco hay pruebas de la conmemoración de su muerte.
Existe una referencia en Primera de Corintios 11: 23-27 que pudiera
considerarse como alusión a la conmemoración de la muerte de Yehshua, pero
Paulo habla diciendo que lo recibido por él se lo ha transmitido a los fieles
de Corinto y más que la conmemoración en sí de la muerte del Kristo, lo que
está predicando es la Cena del Señor, el acto de la eucaristía, y concluye al
respecto diciendo: “Y así, siempre que
coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él
vuelva. Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente
tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor”.
Hay un error de enfoque o más bien una falacia cometida
intencionalmente por los Testigos de Jehová para la manipulación de sus
adeptos, que puede clasificarse como falacia
de afirmación del consecuente. Se trata de la declaración jehovista de que
la festividad navideña es de origen pagano y planteado de la siguiente manera:
El 25 de diciembre
era una fiesta pagana
La Navidad se celebra
el 25 de diciembre
Por lo tanto, la
Navidad es una fiesta pagana
El cristianismo en Roma (aunque no solo en Roma) durante
el siglo I de la E.C y hasta el 313, año de la proclamación del Edicto de Constantino,
tuvo que soportar persecuciones, enfrentar los ataques difamatorios de los
paganos, subsistir dentro de un ambiente moral y costumbres completamente
antagónicas y luchar contra las interpretaciones que deformaban la doctrina,
gnósticos, docetistas, adopcionistas y arrianos. Luego del 313, el cristianismo
recibiendo el apoyo de los emperadores, inició un poderoso ataque contra el
paganismo, cerró templos paganos y destruyó muchas de sus obras artísticas. Al
mismo tiempo se lanzó a combatir las tradiciones seculares y festividades del
paganismo.
Por siglos en Roma la principal festividad pagana que se
celebraba con jolgorios y masivas participaciones fueron las saturnales
dedicadas a Saturno (Crono entre los griegos). El cristianismo paulista, ya
institucionalizado emprendió una fuerte lucha en contra de las saturnales que
se celebraban a partir del 24 de diciembre para alcanzar su máxima
representación el 25 de diciembre. Sin embargo, las saturnales estaban muy
impregnadas en la sociedad romana y al cristianismo, constituido en iglesia, le
resultaba muy difícil erradicarle.
En el 350, el papa Julio I propuso, como contrapartida a
las saturnales, la celebración del nacimiento de Kristo, precisamente en la
misma fecha que se celebraba la festividad pagana; y en el 354, el papa Liberio
decreta la celebración oficial de la Navidad el 25 de diciembre. El propósito
de esta decisión sería la incersión de, caballo troyano del cristianismo dentro
de la celebración pagana; minar la festividad con la simultaneidad de las dos
celebraciones: la cristiana y la pagana.
La Navidad, entonces, no se originaba de las raíces
paganas, sino que se desarraigaba el paganismo para plantar en su lugar el
cristianismo; el desplazamiento de
una festividad muy popular por otra de carácter eminentemente antagónico y con
raíces totalmente diferentes que las de la primera. Se eliminaba la fiesta a
Saturno y se imponía, en su lugar, la fiesta dedicada al Señor, a Yehshua, el
Kristo, el Salvador.
Onomásticos ¿adoración
a demonios?
Tanto los Testigos de Jehová como algunas congregaciones
cristianas condenan la celebración de los cumpleaños por ser de origen pagano,
e insisten que en la Biblia se mencionan solo dos onomásticos, el del faraón (nesu)
de Egipto en épocas de Joseph donde muere el copero del nesu, y el de Herodes
Agripa cuando es asesinado el Bautista.
En general en el judaísmo no se practica la celebración
de los cumpleaños, por considerar que es la muerte la que da sentido a la vida
y no el día del nacimiento.
La costumbre de la celebración del cumpleaños surgió
dentro de la más profunda antigüedad asociada con la magia y con las creencias
de demonios que amenazaban a los recién nacido a los cuales había que exorcizar
mediante velas que se colocaban en lugares sagrados para la protección del que
cumpliera años de vida.
Con el crecimiento y consolidación del cristianismo, la
práctica de celebrar los cumpleaños cayó en desuso y luego que el catolicismo
condenara estas celebraciones por su origen pagano.
Con el tiempo, la noción del sentido mágico de la
celebración de los cumpleaños se perdió dentro de la conciencia social. El
cumpleaños dejaba de tener un sentido religioso para asumir un sentido social,
que se expresaba en la alegría de haber podido vivir un año más. Los padres
celebran la alegría de que su bebe cumpliera el primer año de vida; los hijos y
amistades se alegran de que el padre o el amigo llegara a los 80 años de vida,
y aunque ciertamente subsisten algunas supersticiones en la celebración como la
de pedir un deseo mientras se apagan las
velas de la torta de cumpleaños, esto puede ser corregido por el consejo y la
advertencia de la comunidad cristiana.
La fiesta del cumpleaños puede celebrarse dentro de un
espíritu cristiano, dando gracias al Padre de la Vida por habernos concedido un
año más de existencia, y alabando a Dios por la maravilla de la vida que de él
nació.
Por otra parte, de los 613 mitzvot (mandamientos), que se
recogen en la Torá (Pentateuco) ninguno ni prohíbe ni aprueba la celebración de
fiestas de cumpleaños. Entonces, ¿por qué condenar la celebración de cumpleaños
como pecado? El que desee celebrar su cumpleaños, sencillamente o como fiesta
de contenido cristiano, que lo haga; quien rechace la celebración de los
cumpleaños que no lo celebre. Y todo esto dentro del espíritu de la Carta de
Paulo a los Romanos 14: 1-3, 6, 14-17:
“Recibid al débil
en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de
comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie
al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha
recibido (…) El que come, para el Señor
come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da
gracias a Dios (…) Yo sé, y confío en el Señor Yehshua, que nada es inmundo en
sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. Pero si
por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor.
No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea,
pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida,
sino justicia, paz y gozo en el Espíritu
Santo”.
Conclusiones
Demasiadas confusiones hay para los cristianos en la “verdades”
que proclaman como propias cada una de sus congregaciones. No creo que yo posea
la Verdad, no puedo asegurarlo, porque el Señor no se me manifestó, ni en
espíritu ni en forma humana para confirmar que mi verdad es su verdad. Debemos
juzgar nuestra verdad sin contender sobre opiniones con el débil en la fe, de
acuerdo con la justicia, la paz y el gozo que provienen del Paráclito Espíritu
Santo y conforme al amor a Dios, a nuestros congéneres y a la naturaleza obra
del Padre de la Vida.
No inventemos dogmas que se carguen sobre las conciencias
como lastre insoportable, prime ante el amor y la inteligencia, sin la
corrupción de la fe que es el fanatismo.
Para los testigos de Jehová, el cristianismo, luego de
desaparecido el último de los apóstoles, degeneró en la apostasía; si esto
fuera cierto, ¡cuán despistado estuvo Dios que necesitó esperar 1780 años para
que aparecieran los Testigos de Jehová y nos trajeran la iluminación de la
verdad!
Tal vez, mi verdad, la que yo creo, que no es la verdad
absoluta, sino la mía, pudiera provocar el enojo de muchos de los
fundamentalistas y del “odio sagrado” de los testigos de Jehová. ¡No importa!
Cuando a Yehshua, después de hacer fuertes críticas a la hipocresía farisea, sus
discípulos le alertaron de que se declararían sus enemigos, él les contestó:
“Toda planta
que el Padre del Universo no haya plantado será arrancada de raíz. No se
inquieten por lo que puedan decir, son guías ciegos; y si un ciego guía a otro
ciego, los dos tropezarán y caerán en un hoyo” (Libro del Bendecido
Yehshua. 14: 23 y 24).




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