lunes, 18 de agosto de 2014

¡Cuántas confusiones!


El mundo cristiano actual, con su multifacética reproducción de credos, nos llena de confusiones. Es común escuchar: “eso no está escrito en la Biblia”; “esto otro tiene origen pagano”; “aquella conclusión es una interpretación errónea de la escritura, la correcta es esta”; “si no aparece en la Biblia, lo dicho, lo hecho, lo que se cree, es falso”. ¿Cómo puede ser posible que existan tantas contradicciones a partir de lo escrito en un mismo libro?
Los católicos dicen que fundan su credo en las enseñanzas bíblicas y en la tradición. Sin embargo, otros les replican: “¡No se debe creer en tradiciones humanas!” Los protestantes se aferran a “solo la Escritura”; pero ellos también siguen fieles a las interpretaciones humanas de sus líderes fundadores. Los cristianos evangelistas aseguran que la verdad solo está en los evangelios, y sin embargo predican entresacando pasajes, a veces fuera de contexto, del Antiguo Testamento.
Los Testigos de Jehová aseguran que toda la cristiandad, sin incluirse ellos, conforma lo que llaman “apostasía cristiana”. Por cierto, ellos han tomado su nombre de Ieshaiá (Isaías) 43: 10: “Ustedes son mis testigos —afirma Yahveh—, son mis siervos escogidos, para que me conozcan y crean en mí, y entiendan que yo soy”, sacando de contexto la cita donde, según el profeta, Yahveh le está hablando a los descendientes de Ya’acov (Jacob) y a  Yisraeil (Israel). (43: 1) Y, dice, dejando en claro a quién se está dirigiendo: “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida”. Es más, el nombre que dan a su organización Watch Tower (Atalaya) se la arrebatan a Yejezquel (Ezequiel).
En Yejezquel 33: 7-9, aparece Yahveh hablando con el profeta para decirle: “Hijo de hombre, te he puesto por atalaya de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte. Cuando yo diga al impío: ``Ciertamente morirás, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Y si tú hablas para advertir al impío de su mal camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su iniquidad, pero tú librarás tu vida”. Así, con entresaques bíblicos esa organización toma su nombre y asume la misión dada a Yejezquel, en su tiempo, dentro de una determinada condición histórica, como si fuera mandato divino para ellos.
Los adventistas del Séptimo día aseguran aceptar la Biblia como su único credo. No obstante consideran que su fundadora en 1863, Ellen White es una profetisa y “una luz menor que guía hacia una luz mayor”; es decir, interpretar la Biblia según la guía de la “luz menor”. Así dicen: “Hoy la gente dice: solamente la Biblia, pero esto engaña. La Biblia tiene que ser interpretada por el profetisa de Dios Elena de White” (The Adventist Review, 24 junio 1982, pág. 15 de All Things Through Christ -Todas las Cosas por Medio de Cristo-). Además, entre los 28 artículos de fe adventista se presenta a Elena de White como “mensajera del Señor, sus escritos son una continua y autorizada fuente de verdad y proporcionan consuelo, orientación, instrucción y corrección a la Iglesia”.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, “única iglesia verdadera y viviente sobre la faz de la tierra” (Doctrina y Convenios. Sección 1: 30), fundada por Joseph Smith Jr. en 1830, se guía, además de los libros bíblicos, por textos redactados por el fundador de la secta.

El ecumenismo

Hay dos grandes grupos dentro de las congregaciones cristianas: Las que aceptan el contacto buscando lo que de común comparten, y las que rechazan todo contacto con cualquier otra congregación; los que aceptan el ecumenismo y el diálogo interreligioso y los que les rechazan tajantemente.
Flaviano Amatulli Valente en Apologética y Ecumenismo: Dos caras de la misma medalla, considera que las congregaciones proselitistas no aceptan el ecumenismo y “siempre han sido ferozmente proselitistas: testigos de Jehová, mormones, adventistas y toda la línea pentecostal, sumamente fragmentada”.
Un pastor desconocido, José Halloway, desde el Blog Nosotros CL, se opone tajantemente al ecumenismo diciendo que “es peligroso, porque va en contra de la sana doctrina esbozada en la Biblia” y, advierte: “Cristianos, cuidado con dejarse  arrastrar por el ecumenismo, aunque seas ‘evangélico’”.
Sin embargo la idea central del movimiento ecuménico no va dirigida al encuentro confesional de todas las congregaciones cristianas, de todas sus iglesias y sectas; su objetivo es encontrar nexos comunes para la unidad de las confesiones cristianas históricas separadas en los cismas de oriente y de la Reforma: católicos, ortodoxos, anglicanos y luteranos.

Símbolos o ídolos

Como en toda religión, en el cristianismo existen símbolos, representaciones y festividades, no siempre aceptados por todo el mundo de la cristiandad. Símbolos como la cruz y el pez son considerados por algunas congregaciones cristianas o pseudo cristianas como manifestaciones de idolatría; así mismo, estas congregaciones rechazan algunas festividades dentro del cristianismo tomándolas como festividades de origen pagano, como es el caso de la Navidad.
La palabra símbolo proviene del griego, symballesthai que significa reunir, juntar, asociar, y  del latín, "symbolum" que significa representación. Todo aquello, pues que nos permite asociar una idea o un concepto, social, filosófico o teológico religioso es un símbolo es decir, una representación de esa idea o de ese concepto. Como bien dicen A. García-Moreno y Jorge Ipas en Simbolismo Religioso I. Historia de las religiones (Gran Enciclopedia Rialp, 1991): “los hombres se comunican entre sí los pensamientos, conocimientos, afectos, sentimientos, etc., por medio de toda clase de signos y símbolos: signos lingüísticos o palabras, gestos como el estrecharse las manos u otra clase de saludos (…)  En los ritos de purificación, el simbolismo del agua y de las abluciones es uno de los más universales. La piedra, la roca, con la que el hombre tropieza, manifiesta en su dureza la presencia de una fuerza, de un poderío”.
La cruz es un símbolo del cristianismo como la menorá (el candelabro de siete brazos) es un símbolo del judaísmo. La cruz representa el sacrificio de Yehshua el Mashíaj y la menorá representa el árbol de la vida, el arbusto ardiente que contempló Moshé y el árbol de la ciencia del bien y el mal que según la Biblia se encontraba en el centro del Edén.
Llevar la cruz, como crucifijo no significa idolatría y nada hay en la Biblia que pueda relacionar el crucifijo con la idolatría. El texto sobre el que se fundamentan muchas comunidades cristianas, ortodoxas fundamentalistas y proselitistas para considerar el uso del crucifijo como un acto de idolatría, se encuentra en Éxodo 20: 4-6:
No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos”.
Pero, como bien hace resaltar el estudioso católico Raúl Alonso el texto se hace más preciso si no se hecha a un lado el versículo 3:
No habrá para ti otros dioses delante de mí.
No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos”.
Alonso hace un correcto análisis del texto tomando como base el idioma original en el que fuera redactado:
“Exo 20:4 לא תעשׂה־לך פסל וכל־תמונה אשׁר בשׁמים ממעל ואשׁר בארץ מתחת ואשׁר במים מתחת לארץ׃
Para la palabra que la Reina Valera usa como "imagen", el hebreo usa la palabra פּסל (pesel). Pesel se traduce al castellano como ÍDOLO. Es cierto que otra acepción de pesel es la de "imagen tallada", pero una imagen tallada con fines idolátricos. Solo es usada así en las Escrituras. Entonces, es completamente cierto que el decálogo prohíbe ÍDOLOS, no imágenes. Para la palabra imagen, el hebreo utiliza צלם (tselem), que efectivamente se traduce como una IMAGEN REPRESENTATIVA. Ahora bien, el Decálogo prohíbe imágenes idolátricas (pesel), no imágenes representativas (tselem)”.
Así el texto de Éxodo 20 se pudiera transcribir como: “No te harás ídolos ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra”.
¿Puede acusarse de práctica idolátricas a las primeras congregaciones cristianas establecidas en Roma durante las épocas de persecución por emplear el símbolo, la imagen del Ichthus o ichthys, del pez, como representación de su fe?


Este símbolo tenía la forma de un pez por el anagrama IXΘΥΣ, es decir “Ichthus” con el que se disimulaba el nombre de Yehshua. I (iota)=Yehshua; X (chi)=Christos; Θ (theta)=Theou (de Dios); Υ (ípsilon)=Uios (Hijo); Σ (sigma)=Soter (Salvador).
¿Se violó en Números 21: 8 y 9, la orden expresa de Yahveh prohibiendo hacer “imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra”? Moshé por orden de Yahvahé levantó una imagen ¿idolátrica? en el desierto. Así está escrito: “Y Yahveh dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta...” (Números 21: 8 y 9).
“¡No, de ningún modo!” ─ dirá el cristiano fundamentalista ─ “No era un ídolo porque el que miraba a aquella serpiente de bronce recibía vida, luego de ser mordido por las serpientes abrasadoras”. Un anciano de los Testigos de Jehová dirá tranquilamente: “La forma como Jesús murió fue prefigurada cuando Moisés alzó una serpiente en un madero”. ¿Prefigurar? Prefigurar en nuestra lengua significa, “representar anticipadamente algo”. La palabra latina "symbolum", símbolo significa, repetimos, “representación”.
A propósito, para justificar la tesis de que Yehshua en realidad no fue crucificado, sino clavado sobre un tronco, los testigos de Jehová echan mano a Yojanán 19: 7, donde está la respuesta que los judíos o los fariseos le dan a Pilato: “Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios”. Sin embargo no fueron los judíos, que comprendían muy bien que Yehshua se declaraba Dios y lo consideraban un blasfemo, no fueron los que le llevaron al suplicio: ¡Fueron los romanos! Y los romanos crucificaban sobre una estructura en forma de T.


Pero no siempre los Testigos de Jehová consideraron que Yehshua fuera calvado sobre un tronco. Cuando en 1879 surgieron como secta, tenían entre sus símbolos el de la cruz coronada. Este símbolo fue descrito por Carey W. Barber, miembro del Cuerpo gobernante de los testigos de Jehová desde 1977 hasta su muerte, acaecida en el 2007: “Realmente era un distintivo que tenía como ribete una guirnalda de hojas de laurel, y dentro de la guirnalda había una corona con una cruz que atravesaba diagonalmente. Tenía apariencia muy atractiva y era la idea que teníamos en aquel momento de lo que significaba llevar nuestra 'cruz' y seguir a Cristo Jesús para poder llevar la corona de la victoria al tiempo debido”.


En 1879 apareció la revista doctrinaria de los testigos, La Atalaya, con el nombre Zion's Watch Tower and Herald of Christ's Presence. En su primer número aparecía la cruz coronada en su portada. Así se mantuvo vigente el símbolo de la cruz, hasta el 15 de octubre de 1931; 52 años manteniendo la cruz como símbolo cristiano. En enero de 1936 dejaba de creerse que Kristo hubiese muerto sobre la cruz romana. Joseph Franklin Rutherford, quien en 1917 sustituiría al fundador, Charles Taze Russell como presidente de la sociedad Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, en libro Riches (Riquezas) aparecido 31 de enero de 1936, estableció el nuevo dogma: “Él [Jesús] fue crucificado, no en una cruz de madera como las que se exhiben en muchas imágenes y cuadros hechos por los hombres; Jesús fue crucificado clavado su cuerpo en un madero”.

Antropomorfismo de Dios

Para los seguidores de la secta, no cristiana, no judía, Yehshua no es Dios hecho hombre, sino “un dios”, un ángel (Mija’el o Miguel) que tomó cuerpo humano; entonces ¿Por qué seguir dándole figura humana a Jehová y atribuirle sentimientos humanos de alegría, de celos, de ira y cólera, de arrepentimiento y hasta de olvido? ¿Acaso con esta manera de ver a Dios no es hacer de su figura un ídolo como los ídolos filisteos, sumerios y egipcios? Por supuesto en el imaginario religioso de muchos, o de la mayoría, de cristianos y judíos, no solo Dios es antropomorfo  (del griego ανθρωπος “anthrōpos”, “humano”, y μορφη, “morphē”, “figura o forma”) sino que también su figura es la de un varón, la de un hombre, un macho, un macho que pelea, que emprende guerras, que es “el Dios de los ejércitos”; y no se trata solo de expresar a Dios con figura humana en sentido metafórico, lo que es justo y apropiado para sentirnos más cerca de su presencia.
Empleamos el lenguaje metafórico cuando imploramos el amparo de Dios y decimos: “no apartes de mí tu rostro” sabiendo que Dios, como ser espiritual (Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. Yojanán 4: 24), como Suprema Inteligencia no tiene rostro, o cuando rogamos: “pon tu mano sobre mi frente” conociendo que Dios como Espíritu no tiene manos, estamos empleando el sentido metafórico que nos hace sentir más cerca de la presencia de Dios. De igual modo el uso del título de “Padre” dado a la Suprema Inteligencia es metafórico, si comprendemos que Dios es asexuado como ser espiritual que es, que no tiene género, ni masculino ni femenino, porque Dios es esencia inmaterial; empleamos Padre considerando que es una fuerza engendrante y porque no tenemos una expresión de género neutro masculino-femenino.
Cuando nos referimos a Dios con el nombre de “Jehovah” o de “Yahveh” o “Yahvahé” le estamos dando esencia antropomorfa, identificándole con nombre propio, como identificamos a cualquier persona humana con su nombre propio o identificamos a alguna mascota nuestra con un nombre propio. Dios solo tiene sentido en el plano espiritual y podemos referirnos a su esencia con algún nombre abstracto, tal como Suprema Inteligencia, Luz del Universo, o cualquier otras semejantes. En la Biblia, Dios se presenta con el tetragrama יהוה o en alfabeto occidental YHWH, que de acuerdo a la tradición judía podría significar algo así como “él es” o “él será”, o también “Yo Soy” es decir, un sentido de eternidad, de ser la Verdad Absoluta. Dios es innominable, y tal como la mente humana no puede alcanzar su magnitud, tampoco puede identificar un nombre que le identifique en toda su trascendental grandeza.

Festividades ¿paganas?

La peor de todas las festividades, la más anticristiana de todas las celebraciones es precisamente la que celebra la supuesta fecha del nacimiento de Yehshua, la Navidad, esto de acuerdo con los testigos de Jehová. Para esta secta, y algunas pocas otras de fundamentalistas, la Navidad es una fiesta de origen pagano y de ningún modo debe ser celebrada por un “cristiano verdadero”.
Los testigos de Jehová aducen cuatro razones para rechazar la Navidad según La Atalaya de diciembre 2012:

La primera es que no creen que Jesús haya nacido ni en diciembre ni en enero. Citando a Loukás 2:8 (Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.), dicen que Yehshua tuvo que haber nacido a principios del mes de octubre, época del año en la cual los pastores aún pasaban la noche en el campo con las ovejas. En diciembre y enero, los meses más fríos en la zona de Belén, los pastores guardaban sus rebaños en refugios durante la noche.
La segunda razón es: se conoce que la única conmemoración que Jesús instituyó fue la de su muerte, no la de su nacimiento. Para ello, bastó con una sencilla comida de comunión. También hay que tener en cuenta que en los Evangelios de Marcos y Yojanán no se menciona para nada el nacimiento de Jesús.
La tercera razón es que, pese a que sí es posible afirmar que los primeros cristianos conmemoraban la muerte de Kristo, no hay pruebas de que celebraran su nacimiento.
La cuarta las raíces paganas de la celebración. Las festividades navideñas tienen su origen en diversas fiestas romanas en honor a Saturno (dios de la agricultura) y al Sol Invicto, también llamado Mitra. 

Ni Mattai ni Loukás registran la fecha de nacimiento de Yehshua, quizá porque no les interesaba dentro de sus objetivos de catequesis o, sencillamente porque no la conocían. Loukás no había conocido personalmente a Yehshua y lo que conocía provenía de la predicación de Paulo que tampoco conoció personalmente a Yehshua, aunque es posible que tomara algunos relatos directamente de algunos de los discípulos de Yehshua. No obstante, en Loukás los estudiosos han encontrado pistas para poder discernir cuándo se produjo el nacimiento de Yehshua considerando que debió haber nacido en cualquier día de septiembre o de octubre, en el principio del otoño, lo que coincide con el razonamiento de los Testigos de Jehová de acuerdo con el versículo 8 de Loukás 2.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días celebra la Navidad en la fecha tradicional, pero haciendo una aclaración expuesta por James E. Talmage (miembro del Quórum de los Doce Apóstoles desde 1911 hasta su fallecimiento en 1933) en su libro Jesús el Cristo.  Capítulo 9, páginas 108-109: "Nosotros creemos que el 6 de abril es el cumpleaños de Jesucristo, de conformidad con lo indicado en la revelación citada en Doctrina y Convenios 20:1, en la que claramente se fija el día como el cumplimiento de mil ochocientos treinta años desde el advenimiento del Señor en la carne. Admitimos que nuestra aceptación se basa en la fe en las revelaciones modernas, y de ninguna manera se presenta como el resultado de una investigación o análisis cronológicos. Nosotros creemos que Jesucristo nació en Belén de Judea, el 6 de abril del año 1 antes de J.C.”.
Yehshua no instituyó como conmemoración su muerte, solo instituyó la “comida de comunión” o, con perdón de La Atalaya, la institución de la eucaristía. El pidió que se conmemorara el Nuevo Pacto de la sangre que se derramaría “para la salvación de muchos”, cuando invitó a comer el pan como su propio cuerpo y bebieran el vino como su sangre. “Hagan esto en memoria (o recuerdo) mía”.
No existe evidencia de que los primeros cristianos conmemoraran el nacimiento de Yehshua y, quizá se debiera a que no tenían noticia de la fecha de su nacimiento. Nadie celebra un cumpleaños si no se conoce cuando es la fecha del mismo; además, solo “es posible afirmar que los primeros cristianos conmemoraban la muerte de Kristo”, porque tampoco hay pruebas de la conmemoración de su muerte. Existe una referencia en Primera de Corintios 11: 23-27 que pudiera considerarse como alusión a la conmemoración de la muerte de Yehshua, pero Paulo habla diciendo que lo recibido por él se lo ha transmitido a los fieles de Corinto y más que la conmemoración en sí de la muerte del Kristo, lo que está predicando es la Cena del Señor, el acto de la eucaristía, y concluye al respecto diciendo: “Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva. Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor”.
Hay un error de enfoque o más bien una falacia cometida intencionalmente por los Testigos de Jehová para la manipulación de sus adeptos, que puede clasificarse como falacia de afirmación del consecuente. Se trata de la declaración jehovista de que la festividad navideña es de origen pagano y planteado de la siguiente manera:

El 25 de diciembre era una fiesta pagana
La Navidad se celebra el 25 de diciembre
Por lo tanto, la Navidad es una fiesta pagana

El cristianismo en Roma (aunque no solo en Roma) durante el siglo I de la E.C y hasta el 313, año de la proclamación del Edicto de Constantino, tuvo que soportar persecuciones, enfrentar los ataques difamatorios de los paganos, subsistir dentro de un ambiente moral y costumbres completamente antagónicas y luchar contra las interpretaciones que deformaban la doctrina, gnósticos, docetistas, adopcionistas y arrianos. Luego del 313, el cristianismo recibiendo el apoyo de los emperadores, inició un poderoso ataque contra el paganismo, cerró templos paganos y destruyó muchas de sus obras artísticas. Al mismo tiempo se lanzó a combatir las tradiciones seculares y festividades del paganismo.
Por siglos en Roma la principal festividad pagana que se celebraba con jolgorios y masivas participaciones fueron las saturnales dedicadas a Saturno (Crono entre los griegos). El cristianismo paulista, ya institucionalizado emprendió una fuerte lucha en contra de las saturnales que se celebraban a partir del 24 de diciembre para alcanzar su máxima representación el 25 de diciembre. Sin embargo, las saturnales estaban muy impregnadas en la sociedad romana y al cristianismo, constituido en iglesia, le resultaba muy difícil erradicarle.
En el 350, el papa Julio I propuso, como contrapartida a las saturnales, la celebración del nacimiento de Kristo, precisamente en la misma fecha que se celebraba la festividad pagana; y en el 354, el papa Liberio decreta la celebración oficial de la Navidad el 25 de diciembre. El propósito de esta decisión sería la incersión de, caballo troyano del cristianismo dentro de la celebración pagana; minar la festividad con la simultaneidad de las dos celebraciones: la cristiana y la pagana.
La Navidad, entonces, no se originaba de las raíces paganas, sino que se desarraigaba el paganismo para plantar en su lugar el cristianismo; el desplazamiento de una festividad muy popular por otra de carácter eminentemente antagónico y con raíces totalmente diferentes que las de la primera. Se eliminaba la fiesta a Saturno y se imponía, en su lugar, la fiesta dedicada al Señor, a Yehshua, el Kristo, el Salvador.

Onomásticos ¿adoración a demonios?

Tanto los Testigos de Jehová como algunas congregaciones cristianas condenan la celebración de los cumpleaños por ser de origen pagano, e insisten que en la Biblia se mencionan solo dos onomásticos, el del faraón (nesu) de Egipto en épocas de Joseph donde muere el copero del nesu, y el de Herodes Agripa cuando es asesinado el Bautista.
En general en el judaísmo no se practica la celebración de los cumpleaños, por considerar que es la muerte la que da sentido a la vida y no el día del nacimiento.
La costumbre de la celebración del cumpleaños surgió dentro de la más profunda antigüedad asociada con la magia y con las creencias de demonios que amenazaban a los recién nacido a los cuales había que exorcizar mediante velas que se colocaban en lugares sagrados para la protección del que cumpliera años de vida.
Con el crecimiento y consolidación del cristianismo, la práctica de celebrar los cumpleaños cayó en desuso y luego que el catolicismo condenara estas celebraciones por su origen pagano.
Con el tiempo, la noción del sentido mágico de la celebración de los cumpleaños se perdió dentro de la conciencia social. El cumpleaños dejaba de tener un sentido religioso para asumir un sentido social, que se expresaba en la alegría de haber podido vivir un año más. Los padres celebran la alegría de que su bebe cumpliera el primer año de vida; los hijos y amistades se alegran de que el padre o el amigo llegara a los 80 años de vida, y aunque ciertamente subsisten algunas supersticiones en la celebración como la de pedir un deseo  mientras se apagan las velas de la torta de cumpleaños, esto puede ser corregido por el consejo y la advertencia de la comunidad cristiana.
La fiesta del cumpleaños puede celebrarse dentro de un espíritu cristiano, dando gracias al Padre de la Vida por habernos concedido un año más de existencia, y alabando a Dios por la maravilla de la vida que de él nació.
Por otra parte, de los 613 mitzvot (mandamientos), que se recogen en la Torá (Pentateuco) ninguno ni prohíbe ni aprueba la celebración de fiestas de cumpleaños. Entonces, ¿por qué condenar la celebración de cumpleaños como pecado? El que desee celebrar su cumpleaños, sencillamente o como fiesta de contenido cristiano, que lo haga; quien rechace la celebración de los cumpleaños que no lo celebre. Y todo esto dentro del espíritu de la Carta de Paulo a los Romanos 14: 1-3, 6, 14-17:
Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido (…)  El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios (…) Yo sé, y confío en el Señor Yehshua, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.

Conclusiones

Demasiadas confusiones hay para los cristianos en la “verdades” que proclaman como propias cada una de sus congregaciones. No creo que yo posea la Verdad, no puedo asegurarlo, porque el Señor no se me manifestó, ni en espíritu ni en forma humana para confirmar que mi verdad es su verdad. Debemos juzgar nuestra verdad sin contender sobre opiniones con el débil en la fe, de acuerdo con la justicia, la paz y el gozo que provienen del Paráclito Espíritu Santo y conforme al amor a Dios, a nuestros congéneres y a la naturaleza obra del Padre de la Vida.
No inventemos dogmas que se carguen sobre las conciencias como lastre insoportable, prime ante el amor y la inteligencia, sin la corrupción de la fe que es el fanatismo.
Para los testigos de Jehová, el cristianismo, luego de desaparecido el último de los apóstoles, degeneró en la apostasía; si esto fuera cierto, ¡cuán despistado estuvo Dios que necesitó esperar 1780 años para que aparecieran los Testigos de Jehová y nos trajeran la iluminación de la verdad!
Tal vez, mi verdad, la que yo creo, que no es la verdad absoluta, sino la mía, pudiera provocar el enojo de muchos de los fundamentalistas y del “odio sagrado” de los testigos de Jehová. ¡No importa! Cuando a Yehshua, después de hacer fuertes críticas a la hipocresía farisea, sus discípulos le alertaron de que se declararían sus enemigos, él les contestó:

Toda planta que el Padre del Universo no haya plantado será arrancada de raíz. No se inquieten por lo que puedan decir, son guías ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, los dos tropezarán y caerán en un hoyo” (Libro del Bendecido Yehshua. 14: 23 y 24).

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