Decapitación
del Bautista
1 Por ese entonces Herodes hizo un festín
en la Fortaleza de Machaerus para celebrar su cumpleaños, donde tenía
prisionero a Yojanán el bautista. Herodías deseaba la muerte del predicador,
porque le guardaba rencor por las críticas conque había juzgado su unión
marital con Antipas. 2 Mas Antipas no deseaba que Yojanán
muriera, pues le temía por ser hombre santo y recto y muy respetado en toda la
Galilea. En ocasiones Herodes visitaba a Yojanán en el calabozo donde le había
recluido por instigaciones de Herodías y le agradaba escucharle pero sin dejar
de sentirse inquieto con lo que le decía.
3 Herodías buscaba una ocasión para darle
muerte al bautista e ideó un plan en su mente a propósito de la fiesta que
Herodes celebraría con sus príncipes, altos funcionarios de su corte y con
todos los poderosos de Galilea.
4 Asmodeo, el grigori caído, tentaba a
Herodes excitándole sentimientos de lujuria sexual y esto lo sabía Herodías,
pues conocía que su hija Salomé era deseada por su marido.
5 Cuando, en el salón del banquete, todos
habían bebido en abundancia Herodías dijo a Salomé, su hija: “Ve y danza para
Antipas, trastórnalo con tus encantos para que esté dispuesto a darte lo que
desees”
6 La hija de Herodías entró al salón y
bailó tan lascivamente, que tanto Herodes como sus invitados ardían de lujuria.
Así que el tetrarca le dijo a Salomé: “Pide lo que quieras y te lo daré. Te
daré hasta la mitad de Galilea si me lo pides y ven, reclínate a mi lado”
7 Corrió la joven hasta donde aguardaba
Herodías y le preguntó: “¿Qué debo pedirle?” Herodía le contestó: “Ve y pídele
que te entregue la cabeza de Yojanán”
8 Enseguida Salomé volvió al salón del
festín y reclinándose junto a Antipas, le reclamó: “Escucha, noble Antipas lo
que te voy a pedir bajo tu palabra que diste ante todos. Quiero que me traigas
ahora mismo la cabeza de Yojanán en una bandeja”. 9 Se entristeció Herodes con aquel
pedido, pero había dado su palabra delante de todos y no quería quedar mal ante
sus invitados, de modo que ordenó al verdugo que le trajera la cabeza de
Yojanán.
10 El verdugo cumplió la orden y regresó
trayendo la cabeza del predicador sobre una bandeja y se la entregó a Salomé y
ella fue y se la presentó a su madre. 11
Cuando los discípulos de Yojanán se enteraron de la muerte de su maestro
reclamaron su cuerpo y lo colocaron en un sepulcro.
12 Supo Yehshua de la muerte de Yojanán,
entonces dijo a una multitud que le escuchaba: “¿Qué salieron a ver al desierto?”
¿Un junco azotado por el viento? Si así no fue, entonces ¿qué salieron a ver?
¿Quizá a un hombre vestido con finas vestiduras? Esos que visten así no habitan
en el desierto sino en palacios. 13
¿Qué salieron a ver entonces en el desierto? Salieron a ver a uno que
purificaba con agua, uno que era un profeta y fue llamado bautista. Todos los
profetas y la Ley profetizaron acerca de Yojanán. 14 Los maestros de la Ley aseguraban que
antes de la llegada del Mashíaj debía venir antes Eliyahu el profeta. Pues yo
les digo de cierto que Eliyahu ya vino, pero no fue reconocido y, como en
tiempos de la perversa Jezabel, prefirieron matarle: 15 Yojanán era Eliyahu rencarnado. 16 Les digo que desde que el Padre eligió
a los humanos, Yojanán fue el mejor de los hombres que haya nacido; sin
embargo, el menos importante en la esfera de la Luz es más grande que Yojanán”.
El
árbol bueno y el árbol malo
17 Y agregó Yehshua: “No obstante les
digo: Cuídense de los falsos profetas pues se presentan ante ustedes
cubriéndose con pieles de mansas ovejas, pero debajo no son más que lobos
feroces. 18 Por sus frutos ustedes les reconocerán,
porque al igual que de los higos no se recogen cardos, ni se cosechan uvas de
los espinos, el bien no viene de la gente malvada. 19 Todo árbol bueno produce buen fruto.
Pero un árbol malo no produce fruto bueno. El árbol que no produzca frutos
buenos será cortado y arrojado al horno. 20 Por
esto es que les digo que reconocerán a los falsos profetas por la clase de
fruto que den”.
Yehshua
y la oración
21 Alguien de la multitud le pregunta:
“Dinos, Rabbi, ¿Cómo podemos alcanzar el favor del Padre?” 22 Yehshua le respondió: “Oren, oren
insistentemente y el Padre les escuchará. Mas, cuando oren no sean como los
fariseos hipócritas que gustan de pararse en las sinagogas y en las esquinas de
las calles a orar en voz alta para que todos les vean. Les aseguro que ellos ya
reciben su recompensa. 23 En cambio, tú, cuando ores, entra a tu
habitación, cierra la puerta y habla con el Padre, en secreto, íntimamente, y
el Padre que ve y escucha todo lo que se hace en secreto te dará tu premio.
24 “Cuando oren no alarguen su oración en
un largo discurso. No hagan como los ignorantes que no conocen la grandeza del
Padre de la Vida, porque todo lo que es necesario para ustedes, incluso antes
de que lo pidan ya lo conoce el Padre.
25 “No se cansen de pedir, porque el Padre
les dará; busquen y encontrarán; llamen a la puerta una y otra vez y se les
abrirá; 26 porque todo el que pide, recibe; el que
busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abrirá. 27 Acaso si tu hijo te pidiera pan ¿tú le
darías una piedra? Y si te pidiera un pescado ¿le entregarías una serpiente?
Pues siendo ustedes imperfectos saben darles a sus hijos cosas buenas, ¡cuánto
no les dará el Padre Eterno a sus hijos!
El
amor a los semejantes
28 Otro del grupo le preguntó a Yehshua:
“Dinos, Rabbi, ¿es justo pelear contra los extranjeros que ocupan nuestra
nación?” 29 Yehshua entonces le contestó: “Ustedes
han oído decir: No tendrás compasión: que se pague vida por vida, ojo por ojo,
diente por diente, mano por mano, pie por pie; también les han dicho: Ama a tus
semejantes pero odia a tus enemigos. 30 Yo
les digo, no devuelvas ofensas por ofensas, aquel que te abofetee la mejilla
derecha preséntale la izquierda. 31 Si
levantas espada, la espada se volverá contra ti, no odies a tu enemigo véncele
con tu voluntad de hacer la paz, 32 oren por aquellos que les persigan, para que
el Padre sea el que juzgue. 33 De esta forma, ustedes serán hijos de su
Padre que vive en la expansión del universo. ¿Acaso el Padre impidió que el Sol
alumbre por igual a justos y a malvados?
34 Traten a los demás como les gustarían
ser tratados ustedes. A los que no te amen, ámalos tú, porque si solo aman a
los que les amen ¿qué hay de merecedor en ello? Vean que hasta los publicanos
aman a sus amigos, ¡hasta los goyim y los que niegan al Padre saben amar a los
que les aman! 35 Por eso, sean ustedes perfectos así
como su Padre, que originó todo lo existente, es perfecto.
36 Sean juiciosos sin juzgar a los demás
para que el Padre no los juzgue a ustedes; porque del mismo modo que ustedes
juzguen, así el Padre les juzgará a ustedes. 37 Con
la misma vara que empleen para medir a los demás, el Padre les medirá a
ustedes. 38 ¿Por qué te fijas en la paja que tiene
tu hermano en el ojo y no te preocupas por la viga que hay en el tuyo? 39 ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano
que le sacarás la paja que tiene en su ojo sin antes, tú mismo sacar la viga de
tu ojo? 40 ¡No seas hipócrita! Primero saca la
viga de tu ojo para que luego puedas ver mejor la paja de tu hermano.
41 Nadie usa un pedazo de género nuevo
para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo
y la rotura se hace más grande. Tampoco nadie echa vino nuevo en odres viejos,
de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y el vino nuevo se derrama y se
pierde, por eso el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.
No
tengan miedo
42 No tengan miedo. Ustedes son mis
testigos, como mi Padre testifica a mi nombre. 43
Cuando sean insultados, se hable mal de ustedes por seguirme y sean perseguidos
por la misma razón, entonces serán bendecidos ante la mirada del Padre. 44 Regocíjense porque serán recompensados
por el poder que viene del Universo. No olviden que así fueron tratados los
profetas que vivieron ante que ustedes. 45 Por
tanto no tengan temor de los que matan el cuerpo. Más bien sientan temor por
aquel que puede destruir, no solo el
cuerpo, sino también el alma. 46 Dos pajarillos se venden por una moneda
y sin embargo ninguno de ellos muere sin que el Padre lo permita. 47 Recuerden que el Padre tiene contados
hasta los cabellos de ustedes. Por tanto: No tengan miedo.
48 Después de esto Yehshua se fue a
Kapurneum con sus doce escogidos, con Mariam y con Verónica, la mujer que había tocado el manto
de Yehshua, y por el camino hubo una discusión entre los discípulos 49 y Yehshua les preguntó: “¿Qué discuten
entre ustedes? Se adelantó entonces Kefa y le dijo: “Opinamos que Mariam y
Verónica no deben permanecer en nuestra compañía como discípulas tuyas, porque
son mujeres, por tanto no son dignas de la enseñanza”. 50 Yehshua le contestó: “Kefa, Kefa, las
tradiciones de los fariseos y de los sadoqueos te hacen separar lo que el Padre
no diferencia. 51 Mira, yo me encargaré de hacerlas
varones para que ellas se conviertan en espíritu viviente semejante a ustedes
nacidos hombres: pues toda mujer que se haga varón, será recibida en la esfera
de la Luz, del Padre Eterno. 52 Por tanto Mariam será apóstol como
ustedes”.

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