Del capítulo XVI de Enseñanzas de
Bernabé discípulo del Bendecido Yehshua. La Suprema Inteligencia.
1 Bueno es, por ende, que, aprendido que
hayamos cuantas justificaciones del Señor quedan escritas, caminemos en ellas.
Porque quien éstas cumpliere será glorificado en el reino de Dios; mas quien
escogiere lo otro, perecerá con sus obras. De ahí la resurrección, de ahí la
recompensa. 2 Si tomáis de mí algún consejo de buena
sentencia, yo suplico a los preeminentes: Tened entre vosotros a quienes hagáis
el bien. No lo omitáis.
3 Una y otra vez os lo ruego: Sed buenos
legisladores de vosotros mismos, sed unos de otros consejeros fieles, arrancad
de entre vosotros toda hipocresía. 4 Y
Dios, que señorea todo el universo, os conceda sabiduría, inteligencia,
ciencia, conocimiento de sus justificaciones y paciencia.
5 Haceos discípulos de Dios, inquiriendo
qué busca el Padre de vosotros, y obrad de manera que seáis hallados (justos)
en el tiempo de los tiempos. 6 Y si hay algún recuerdo del bien,
mientras todo esto meditáis, acordaos de mí, a fin de que también mi deseo y
vigilia termine en algún bien. Os lo ruego, pidiéndoos gracia.
7 Mientras está todavía en vosotros el
hermoso vaso, no desfallezcáis para ninguno de entre vosotros, sino inquirid
continuamente estas cosas y cumplid todo mandamiento. Porque dignos son de
cumplirse.
8 Por eso principalmente me apresuré a
escribiros sobre lo que yo alcanzaba, a fin de alegraros.
9 Salud, hijos de amor y paz. El Señor de
la gloria y de toda gracia sea con vuestros espíritus. Amén.

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