domingo, 31 de agosto de 2014

Eliyahu y Elisha 3


Elisha sigue a Eliyahu

1 Abandonó Eliyahu  su escondite y en el camino encontró a Elisha que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Eliyahu pasó cerca de él y le echó encima su manto. 2 Elisha dejó sus bueyes, corrió detrás de Eliyahu y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. Eliyahu le respondió: “Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?”

3 Elisha dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Eliyahu y se puso a su servicio.

El rey de Aram reta a Ahab

4 Sucedió entonces que el rey de Aram, Ben Hadadezer al frente de doce reyes, todos vasallos de Asiria, se presentó ante Samaria y exigió a Ahab se le sometiera como vasallo. Ahab le reconoció como señor pero rechazó que saqueara su capital. 5 Ahab convocó a los ancianos y les consultó para conocer su opinión y decidir qué hacer. El consejo de ancianos le declaró: “¡No escuches al rey de Aram! ¡No aceptes! Si lo haces estarás abriendo para tr y para Samaria un foso profundo de muerte”.

6 Entonces Ahab llamó a los mensajeros de Ben Hadadezer: “Díganle al rey, mi señor: Dispuesto estoy a declararme vasallo tuyo; pero no puedo aceptar que penetre en la ciudad y mucho menos que la saquees”. Los mensajeros se fueron y llevaron la respuesta.

7 Ben Hadadezer, furioso envió nuevos emisarios a Ahab para decirle: “¡Que los dioses me castiguen, si queda bastante polvo en Samaría para que cada uno de mis hombres recoja un puñado!” 8 Y Ahab respondió: “Díganle al rey de Aram y a sus vasallos: ¡No hay que cantar victoria antes de tiempo!”

9 Apenas oyó esta palabra, Ben Hadadezer, que estaba bebiendo con los reyes en las tiendas de campaña, ordenó a sus servidores: “¡Ocupen sus puestos! A mi orden atacaremos Samaria y aplastaremos a Ahab”.

Ahab ataca a los sirios y los vence

10 Los ejércitos sirios se preparaban para mover sus fuerzas frente a la ciudad, mientras Hadadezer se embriagaba en sus tiendas junto a los reyes vasallos, confiado de su segura victoria 11 Pero Ahab, hombre muy astuto se movió rápidamente y cayó sorpresivamente sobre el ejército sirio, cuando todavía no había logrado organizar su ataque.

12 Y atacó Ahab con ímpetu haciendo un gran destrozo al ejército asirio. Ben Hadadezer se salvó huyendo a caballo con algunos jinetes.

13 Un hombre vidente llegó ante Ahab y le dijo: “Escucha Ahab, hijo de Omrí: No te solaces en demasía con esta victoria; más bien, refuerza tu ejército y piensa bien lo que vas a hacer, porque el año que viene el rey Ben Hadadezer volverá a subir contra ti”.

Nuevo intento sirio contra Yisraeil

14 Los consejeros de Ben Hadadezer le dijeron: “El Dios de los israelitas es un Dios de las montañas; por eso nos han vencido. Pero luchemos contra ellos en la llanura, y seguramente los venceremos. 15 Destituye a los reyes aliados y nombra gobernadores en su lugar. 16 Recluta además un ejército tan numeroso como el que perdiste, con otros tantos caballos y carros. Luego lucharemos contra ellos en la llanura, y seguramente los venceremos”.

17 Al año siguiente, Ben Hadadezer pasó revista a los arameos y subió a Afec para librar batalla contra Yisraeil. 18 También los israelitas fueron revistados y abastecidos de víveres, y partieron a su encuentro. Los israelitas acamparon frente a ellos, como dos rebaños de cabras, mientras que los arameos llenaban el país.

Yaho’el comunica la palabra de Dios

19 Yaho’el se apareció en sueños al vidente que había aconsejado a Ahab para que reforzara su ejército y le comunicó: “Esta es palabra del Dios del Universo: 20 “Yo no muevo guerras ni sostengo gobiernos, pero por haber dicho Aram que soy Dios de las montañas y no de las llanuras, siendo yo Padre del Universo, haré que sus ejércitos sean desolados por las fuerzas de Yisraeil. 21 Sepan pues que no existen, fuera de mi, otros dioses. Los dioses que adora Aram figura únicamente son de Sama’el, el príncipe de las huestes de la Sombra. Ve y comunícale estas palabras a Ahab, el despreciable”.

Derrota de los arameos

22 Durante siete días estuvieron acampados israelitas y arameos, unos frente a otros. Al séptimo día se libró la batalla, y los israelitas derrotaron a los arameos: ¡cien mil hombres de a pie en un solo día! 23 Los demás huyeron a la ciudad de Afec, pero la muralla se desplomó sobre los veinte mil hombres que aún quedaban. Ben Hadadezer se refugió en la ciudad, huyendo de un lugar a otro.

24 Los servidores del rey de Aram le aconsejaron: “Mira, hemos oído decir que los reyes de la casa de Yisraeil son misericordiosos. Pongámonos un sayal y atémonos cuerdas a la cabeza, y rindámonos al rey de Yisraeil. Tal vez así te perdone la vida”. 25 Los servidores del rey de Aram se ciñeron un sayal y se ataron cuerdas a la cabeza; luego se presentaron al rey de Yisraeil y le dijeron: “Tu servidor Ben Hadadezer te pide que le perdones la vida”. Ahab les dijo entonces: “¿Vive aún mi hermano, el rey de Aram?”

Ahab perdona la vida a Ben Hadadezer

26 Los hombres vieron en esto un buen augurio, y se apresuraron a tomarle la palabra, diciendo: “¡Ben Hadadezer es tu hermano!”  El rey añadió: “Vayan a buscarlo y que venga ante mi presencia”. Entonces salió Ben Hadadezer y Ahab lo hizo subir a su propio carro. 27 Ben Hadadezer le prometió a Ahab: “Restituiré las ciudades que mi padre le quitó Omrí, tu padre, y tú podrás instalar bazares en Damasco, como mi padre los había instalado en Samaría”. “Yo, por mi parte, replicó Ahab, mediante un pacto, te dejaré partir". Ahab concluyó un pacto en favor de él, y lo dejó partir.


28 Cuando regresaba Ahab, se presentó ante él el vidente y le dijo: “El Dios del Universo te concedió la victoria sobre Aram; pero mal has hecho en perdonarle la vida a su rey, y sin embargo no le perdonaste la vida a los servidores del Dios de Yisraeil ni a sus videntes. Tu vida responderá por su vida y tu pueblo por su pueblo”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total