Llamado al hombre para rectificación
1 Clama la Suprema
Inteligencia desde la alta esfera donde todo es Luz y Gloria: “Detente hombre, detén
tus ambiciones y tu imprudencia; porque tú mismo estás acarreando tu desgracia.
Corrompen la Tierra y su atmósfera, destruyen por negligencia y maldad las
especies que surgieron de mi aliento de vida. ¿No te detendrás a pensar, a
reconsiderar tus actitudes?
2 ¿Por qué destruyes
los bosques? Nada es inútil sobre la tierra; todo lo existente tiene una razón
de ser: Conservar el equilibrio de la vida.
3 Verás secarse los
ríos y crecer los campos áridos. Verás la respuesta que los elementos te darán,
cada vez más terribles, cada vez más violentos. 4 Esto lo verás, en medio de tu desesperación, porque ya
aparecen las primicias del tiempo de la desolación.
5 ¿Cómo implorarás mi
amparo si tú mismo labraste la desgracia y te entregaste al desamparo?
6 Los mares se
envenenan porque tú lo permites, y tú mismo generas la corrupción de las aguas.
7 Mira hacia las
estrellas sin dejar de observarlas. ¡Qué triste es un cielo nublado donde no se
pueda ver el esplendor de los astros!
8 Nubes de gases eleva
el hombre hacia las alturas, como sahumerio y ofrenda a los ídolos; a los
ídolos que el hombre se ha construidos, no hechos de oro, ni de plata, ni de
piedra, ni de madera, sino hechos con la parte oscura de su mente donde se
apoltronan la ambición, el amor desenfrenado por las riquezas mundanas, y el
egoísmo desbordado.
9 En tu soberbia
afirmas: ‘La Suprema Inteligencia guarda silencio; Dios no nos habla, porque
los que le adoran, le adoran en palabras y vacío dentro del alma; ellos se
combaten los unos a los otros y se afanan en doctrinas baladíes’. 10 Entonces piensas y
meditas en error y equivocación: ‘Mientras cumpla con lo formal y me presente
ante los otros como hermano, cumpliendo lo que sus doctrinas me imponen, puedo
levantar mis ambiciones hasta el cosmos’.
11 Pero yo hablo con la
voz de los sabios, con los que te advierten que debes cambiar tu actitud ante
la Tierra y su envoltura gaseosa. Yo te hablo por la voz de los que aman a la
naturaleza, que es el programa de mi obra; 12 yo hablo por la voz de aquellos que luchan por la paz,
por los que piensan con su mente sin fanatismos, con los que de mis enseñanzas
no hacen moldes de piedra.
13 No desprecies mis
advertencias y yo te daré fuerzas para detener al destructor. 14 Yo ampararé al que
ame a la Tierra, a sus especies, a sus ríos y a sus mares; a los que así mismo
se amen, amando a sus semejantes. Esta es mi palabra”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario