martes, 26 de agosto de 2014

AMPARO DEL PODER SUPREMO VII


Llamado al hombre para rectificación

1 Clama la Suprema Inteligencia desde la alta esfera donde todo es Luz y Gloria: “Detente hombre, detén tus ambiciones y tu imprudencia; porque tú mismo estás acarreando tu desgracia. Corrompen la Tierra y su atmósfera, destruyen por negligencia y maldad las especies que surgieron de mi aliento de vida. ¿No te detendrás a pensar, a reconsiderar tus actitudes?

2 ¿Por qué destruyes los bosques? Nada es inútil sobre la tierra; todo lo existente tiene una razón de ser: Conservar el equilibrio de la vida.

3 Verás secarse los ríos y crecer los campos áridos. Verás la respuesta que los elementos te darán, cada vez más terribles, cada vez más violentos. 4 Esto lo verás, en medio de tu desesperación, porque ya aparecen las primicias del tiempo de la desolación.

5 ¿Cómo implorarás mi amparo si tú mismo labraste la desgracia y te entregaste al desamparo?

6 Los mares se envenenan porque tú lo permites, y tú mismo generas la corrupción de las aguas.

7 Mira hacia las estrellas sin dejar de observarlas. ¡Qué triste es un cielo nublado donde no se pueda ver el esplendor de los astros!

8 Nubes de gases eleva el hombre hacia las alturas, como sahumerio y ofrenda a los ídolos; a los ídolos que el hombre se ha construidos, no hechos de oro, ni de plata, ni de piedra, ni de madera, sino hechos con la parte oscura de su mente donde se apoltronan la ambición, el amor desenfrenado por las riquezas mundanas, y el egoísmo desbordado.

9 En tu soberbia afirmas: ‘La Suprema Inteligencia guarda silencio; Dios no nos habla, porque los que le adoran, le adoran en palabras y vacío dentro del alma; ellos se combaten los unos a los otros y se afanan en doctrinas baladíes’. 10 Entonces piensas y meditas en error y equivocación: ‘Mientras cumpla con lo formal y me presente ante los otros como hermano, cumpliendo lo que sus doctrinas me imponen, puedo levantar mis ambiciones hasta el cosmos’.

11 Pero yo hablo con la voz de los sabios, con los que te advierten que debes cambiar tu actitud ante la Tierra y su envoltura gaseosa. Yo te hablo por la voz de los que aman a la naturaleza, que es el programa de mi obra; 12 yo hablo por la voz de aquellos que luchan por la paz, por los que piensan con su mente sin fanatismos, con los que de mis enseñanzas no hacen moldes de piedra.


13 No desprecies mis advertencias y yo te daré fuerzas para detener al destructor. 14 Yo ampararé al que ame a la Tierra, a sus especies, a sus ríos y a sus mares; a los que así mismo se amen, amando a sus semejantes. Esta es mi palabra”.

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