Confieso
que en el bautismo se recibe la unción espiritual procedente del Paráclito y se
inicia el camino para la regeneración espiritual de los hombres. (Credo de los Seguidores de la Luz)
El debate sobre el bautismo
Existe
gran debate entre las diferentes congregaciones cristianas sobre el tema del
bautismo. Para unas, se trata de un acto sacramental; para otras solo
representa el cumplimiento de una ordenanza de Yehshua, el Kristo; en tanto que
para una secta, que no puede ser considerada como verdaderamente cristiana, el
bautismo es el compromiso que el creyente contrae con la organización que le
bautiza.
El
método empleado para realizar el bautismo con agua es motivo de profundas
discrepancias, unas se conforman con la aspersión para conceder el bautismo;
otras, considerándose fieles a los escritos, reclama que el método correcto
para proceder es por medio de la inmersión.
Algunos
credos cristianos solo reconocen como válidos, los bautizos que se llevan a
cabo bajo la fórmula de la bendición trinitaria, establecida
oficialmente por la Bula Exultate Deo, de 22 de noviembre de 1439, “en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, tal y como aparece
en el libro de Mattai (Mt 28: 16-20). Otros, no muy pocos, consideran que esta
fórmula no es legítima, sino aquella que expresa que el bautismo se realiza
solo en el nombre de Yehshua, de Kristo. Aducen que la bendición bautismal de
Mattai fue una adición de la Iglesia de Roma, con anterior al Concilio de
Ferrara / Florencia (1438-1442).
Sin
embargo, e independiente de estas consideraciones, como ha apuntado Carlos
Caso-Rosendi en Apologética, “el
bautismo, como tantas otras cosas, no está descrito en detalle en las
Escrituras, y aunque hay suficiente
mención de este sacramento, no hay una “guía” digamos, similar al Padrenuestro,
que indique exactamente como bautizar a un prosélito”.
Bautismo ¿Inmersión?
El
tema de la inmersión en agua, casi hasta cortarle la respiración al bautizado,
se genera a partir de los escritos del Nuevo Testamento los cuales, en su
totalidad, fueron redactados en lengua griega y en su empleo de la palabra Βάπτισμα y de ahí la palabra
“bautismo”. Pero Βάπτισμα tiene varias
acepciones como “sumergir”, “anegar”, “empapar” y “remojar”. Según el Diccionario de Idiomas Bíblicos - Griego -
James Swanson, el sustantivo neutro Βάπτισμα, se deriva del verbo Βαπτίζομαι (baptizomai), Βαπτίζω (baptizō) que quiere decir
“lavar”, “limpiar ceremonialmente, mediante agua” y, también “sufrir
severamente”; por otra parte, Βαπτισμός
(baptismos), sustantivo masculino, significa “lavamiento, limpieza ceremonial”.
No
se puede pasar por alto la observación planteada por William Lumpkin cuando
dice: “Todas las religiones orientales
parecen haber tenido un tipo de ablución, pero en el judaísmo, ese lavado e
inmersión en agua ocupaba un lugar importante”. (The History of Immersion. Nashville: Broadman Press, 1962. Citado por
el Rev. William (Bill) Adams en Raíces Hebraicas: “El origen de la inmersión”).
En el relato de las bodas de Caná, Yehshua ordena llenar “seis tinajas de
piedra para agua” que eran empleadas para el rito de purificación o abluciones,
al que eran tan dedicados los fariseos, y cada una de esas tinajas podía
contener “dos o tres cántaros” (Yojanán 2: 6)
Los
musulmanes practican diferentes tipos de abluciones, dependiendo del estado de
impureza que se haya contraído. En el caso de impureza debida a eyaculación,
menstruación o el alumbramiento se hace un lavado completo de todo el cuerpo;
si se trata de una impureza menor entonces las abluciones consisten en lavado
tres veces de las manos, la cara, la cabeza, los brazos hasta los codos, y los pies
hasta los tobillos.
Βαπτίζω,
con el significado de limpiar o lavar ceremonialmente, puede ser traducido como
“ablución”. El Bautista, parece indicar que el bautizo por él realizado sería
una forma de “derrame” o ablución cuando dice: “Yo bautizo [en] con agua, pero
en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen (…) ese es
el que bautiza en el Espíritu Santo” (Libro de Yojanán Apóstol. 1: 26 y 27.
32-34); o lo que es lo mismo, “el que hace derramar el Espíritu Santo en
ustedes”. El Espíritu Santo desciende sobre el bautizado.
Marcos
cita al Bautista cuando dice: “Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él
os bautizará con Espíritu Santo”; es
decir, “por medio del Espíritu Santo”.
¿”En agua” o “Con agua”?
Las
traducciones que se han hecho de estas citas tienden a generar la controversia
en torno a sí el bautismo se realizaba por inmersión o mediante ablución; pues
unas emplean la preposición “con”, “con agua” y otras, la preposición “en”, “en
agua”. Si se emplea “con”, entonces se está refiriendo al medio empleado: “Yo
los bautizo utilizando el agua para ello”. Si la preposición empleada es
“en”, se estará refiriendo a “lugar”; es decir: “Yo los bautizo ¿dónde?, en el agua”; lo que también se puede
interpretar como: “Yo los bautizo ¿dónde?, dentro
del agua”.
Tomemos
como ejemplo lo dicho en Mattai 3: 11. En la versión de La Biblia de las
Américas, se lee: “Yo a la verdad os
bautizo CON AGUA para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más
poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; Él os
bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”. Mientras que Reina Valera,
traduce la misma cita diciendo: “Yo a la
verdad os bautizo EN AGUA para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, es
más poderoso que yo; cuyo calzado no soy digno de llevar; Él os bautizará con
el Espíritu Santo, y con fuego”. La versión en inglés King James Bible, dice: “I indeed baptize you WITH WATER unto repentance: but he that cometh
after me is mightier than I, whose shoes I am not worthy to bear: he shall
baptize you with the Holy Ghost, and with fire”.
En
los evangelios no se menciona el bautismo de alguno diferente a Yehshua. En
Marcos 1: 9 y 10, solamente se dice: “Aconteció
en aquellos días, que Yehshua vino de Natzeret de Galilea, y fue bautizado por
Yojanán en el Jordán. Y luego, CUANDO
SUBIA del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía
sobre él”.
Bautismo en las escrituras
En
Loukás 3: 21 y 22, se relata: “Aconteció
que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando,
el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal,
como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti
tengo complacencia”.
En
Mattai 3: 16, se dice: “Y Yehshua,
después que fue bautizado, SUBIO luego DEL AGUA; y he aquí cielos le fueron
abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él”.
Nada
en estos escritos, salvo el uso de la palabra griega βαστάσαι, sugiere que Yehshua se haya sumergido dentro del agua del
Jordán, a lo más es que entrara en el río para recibir el bautismo o la
ablución sacramental. Otro pasaje en los que se emplean los verbos “descender”
y “subir” es el relato del bautizo del etíope por Filíppos en el camino del que
Loukás denomina “desierto de Gaza” (Hechos 8: 35-39): “Y yendo por el camino, llegaron a
cierta agua (ὕδωρ), y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea
bautizado?”
El
camino transitaba por un lugar árido y de pronto encuentran “cierta agua”, sin aclarar si se trataba
de alguna poceta o un simple charco formado por las lluvias, en aquella zona de
Gaza. Convencido por las
explicaciones que le diera Filíppos, el etíope “mandó parar el carro; y descendieron
ambos al agua… Cuando subieron del
agua, el Espíritu del Señor arrebató a Filíppos”.
Richard
Niell Donovan, en Lectionary.org, refiriéndose a este texto, dice: “No estamos seguros por qué Lucas llama este
lugar un desierto. El Desierto de Sinaí está al sur de Gaza, entonces, el viaje
de Felipe entre Jerusalén y Gaza sería mayormente a través de montañas o tierra
arable. Quizá esta referencia al
desierto se refiere a la carretera donde Felipe encuentra al eunuco –
posiblemente en un lugar rodeado de tierra árida”. Si se trataba de un
lugar rodeado de tierra árida no es posible que hubieran encontrado un depósito
de agua con suficiente profundidad para hacer una inmersión y cuando
descendieron al agua, podría ser que descendieron por la ladera para llegar al
depósito de agua.
Luego
de su encuentro milagroso con Yehshua en el camino de Damasco, Paulo recibió a Hananyah
(Ananías) enviado por el ángel del Señor para que le impusiera las manos, en la
casa de uno de nombre Yehudah. Luego de que Hananyah le impusiera las manos a
Paulo, “al momento le cayeron de los ojos
como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado” (Hechos 9: 17 y 18) Nada puede
colegirse de que en la casa de Yehudah, donde se hospedaba Paulo, existiera una
alberga donde poder realizar un bautizo por inmersión.
En
el capítulo 10 de Hechos de los Apóstoles se narra la conversión del centurión
Cornelio y su familia por Shimón Kefa. Kefa dijo, al comprobar que el Espíritu
Santo había descendido sobre aquellos goyim (gentiles), dijo: “¿Puede acaso alguno impedir el agua, para
que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como
nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Yehshua” (Hechos 10:
47 y 48). Se puede considerar la posibilidad de que en la casa del centurión
existiera una piscina o una alberca y que él y su familia fueran bautizados por
inmersión en esa piscina, pero esto solo sería un acto especulativo.
Veamos
ahora el relato del bautizo realizado por Paulo y Silas en Filipos cuando se
encontraban presos. Un terremoto sacudió la prisión y los dos apóstoles
quedaron liberados de sus cadenas. El guardia de la prisión temiendo que los
prisioneros hubieran escapado intentó quitarse la vida pero Paulo le contuvo.
Entonces el carcelero preguntó: “Señores,
¿qué debo hacer para ser salvo?” Ellos dijeron: “Cree en el Señor Yehshua el
Kristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Y le hablaron la palabra del Señor a él y
a todos los que estaban en su casa. 16:33 Y él, tomándolos en aquella misma
hora de la noche, les lavó las heridas; y
en seguida se bautizó él con todos los suyos”. (Hechos 16: 30-33)
Evidentemente el bautizo realizado dentro de una prisión romana derruida por un
terremoto debió haber sido por ablución con derramamiento de agua sobre las
cabezas.
Lo esencial en el bautismo
Sea
como sea el método empleado para efectuar el bautismo, ya sea por inmersión
completa como inmersión parcial o por ablución o derramamiento, lo que
realmente importa es que se trata de un rito de iniciación, primero para el
perdón de los pecados pasados y segundo, como preparación para la regeneración
espiritual del bautizado y que el medio empleado sea el agua.
El
agua como medio, como símbolo de limpieza es el elemento imprescindible en un
bautizo cristiano, tal como lo expresara Agustín de Hipona en Comentario al
evangelio de Yojanán: “¿Qué es el
bautismo? Es una ablución de agua con la palabra. Quita el agua y ya no hay
bautismo”.
El
mismo Yehshua señala el simbolismo espiritual del agua; así en Yojanán 3: 5 y
6, dice: “En verdad, en verdad te digo: el
que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo
nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu”; y en el
Libro del Bendecido Yehshua, dice: “el que no haya renacido del agua y del
espíritu no puede alcanzar el
Reino del Padre. 21 Escucha: el cuerpo de uno viene de las semillas de los
padres, pero el cuerpo espiritual, el alma de los humanos, nace del Espíritu”
(13: 20 y 21).
La
vida se inició en el agua; así lo comprueba la ciencia humana y la inspiración
espiritual: “El Dios germinador puso su energía generatriz sobre las aguas de los océanos para engendrar la vida y dirigir la
evolución. Fue el agua el vehículo
primario para el surgimiento de la vida y el medio sobre el que la Luz del
Universo exhaló su aliento vital para generar el espíritu de vida. (Amparo del
Poder Supremo. 5: 9).
Yehshua
dijo: “Id por todo el mundo y predicad la
Buena Nueva a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será
salvo; mas el que no creyere, será condenado”. (Libro de la Buena Nueva de
Yojanán Marcos. 16: 15). De este modo, Yehshua resalta que primero es creer; creer en su palabra y luego
recibir el bautismo. Creer y ser bautizado; por tanto, el bautismo es la
iniciación en la verdad de Yehshua.
Bautizarse
no requiere autorización previa, solo es necesario que aquel que solicite el
bautismo conozca lo fundamental de la doctrina de Yehshua, que crea que Yehshua
es el Hijo de Dios, engendrado por el Padre, que entregó su vida para el
rescate de la vida de muchos, y se levantó de entre los muertos. Debe sentir
remordimiento por sus pasados pecados, los suyos, no los heredados de sus
progenitores, ni los debidos a un supuesto “pecado original”. Porque así dice la
Suprema Inteligencia: “El Hombre nace
libre de culpas como nace sin culpas el animal” (Enseñanzas del Maestro. 2:
3).
Los
apóstoles impartían el bautizo a los que se convertían por sus palabras al
cristianismo, sin tener que tomar consejo entre ellos para autorizar el bautizo
de los conversos; estos solo tenían que declarar su fe y aceptar ser bautizados
por el nombre de Yehshua.
Un bautismo cristiano que no es
cristiano
Existe
una secta, que aunque se declara cristiana, no es ni cristiana, ni judía, sino
que, ubicándose a mitad de camino entre el cristianismo y el judaísmo, impone
normas que no se encuentran en los libros sagrados de la Biblia, que dicen ser,
sus más fervientes seguidores, como el siervo fiel.
En
esta organización, no cristiana, no judía, sus “ancianos” ─ supervisores y
acusadores ─ son los que deciden y autorizan quien puede ser bautizado.
Las
iglesias cristianas, en general utilizan como forma de consagración bautismal,
o la aprobada por la Bula Exultate Deo,
de 22 de noviembre de 1439 de bautizar en el “nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo”, o la utilizada declarando el bautizo “en el nombre de
Jesucristo” (de Yehshua, el Kristo). Sin embargo, esa organización no
cristiana, no judía, que se define a sí misma como la “única religión
verdadera” emplea una forma sui generis, expresada en dos preguntas:
1) “Sobre la base del sacrificio de Jesucristo,
¿se ha arrepentido usted de sus pecados y se ha dedicado a Jehová para hacer su
voluntad?”
2) “¿Comprende usted que su dedicación y
bautismo lo identifican como testigo de Jehová vinculado a la organización que Dios dirige mediante su espíritu?”
Considerando
que el bautismo es una declaración pública de adhesión a la organización, que
no es cristiana, ni tampoco judía, se les dice a los candidatos al bautismo: “El bautismo es el paso que indica públicamente que usted se ha dedicado a Dios y ha pasado
a ser testigo de Jehová. A los candidatos al bautismo se les sumerge por
completo en agua para mostrar ante todos que se han dedicado a Jehová”.
Existen, en estas preguntas “bautismales” de
los Testigos de Jehová, dos conceptos esencialmente anti cristianos. Primero, “el
sacrificio de Jesucristo” insinuado como una ofrenda a Dios para ejemplo a
seguir por otros, de alguien que se dedicó a hacer la voluntad de esa gran
deidad llamada Jehová; pero que actuó como hombre, no como Dios. Segundo, se
omite la unción del Espíritu Santo por medio de Yehshua. No hay unción, sino vinculación
a la organización, a la secta, supuestamente dirigida por medio del espíritu
(con minúscula) de Dios.
El Espíritu Santo (que no lo escriben con
mayúscula inicial) es simplemente un “ayudante” de esa organización que se dice
ser cristiana. Así se expresa en la versión que los Testigos de Jehová hacen
del libro de Yojanán: “Mientras
permanecía con ustedes les he hablado estas cosas. Mas el ayudante,* el espíritu
santo, que el Padre enviará en mi nombre, ese* les enseñará todas las cosas
y les hará recordar todas las cosas que les he dicho”. (Juan 14: 25 y 26)
Compárese esta versión con la versión de Reina
Valera: “Os he dicho estas cosas estando
con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo
que yo os he dicho”.
En el texto griego se utiliza la palabra Παράκλητος (Parácletos), que por lo general se traduce como “abogado”, como “el
que consuela”, o más próximo a la traducción de los Testigos de Jehová, se le
ha traducido como “el que ayuda y anima”, no simplemente como ayudante.
Esta disminución de la dimensión del Espíritu
Santo constituye la blasfemia que en Marcos 3: 28 y 29, menciona Yehshua: “Les aseguro que todos los pecados y
blasfemias se les perdonarán a todos por igual, excepto a quien blasfeme contra
el Espíritu Santo. Éste no tendrá perdón jamás; es culpable de un pecado eterno”.
El
bautismo para los seguidores de la Luz
Para los seguidores de la Luz, el bautismo
representa un sacramento establecido por Yehshua; y por este sacramento todos
somos ungidos como sacerdotes del Espíritu Universal ─Padre, Hijo y Paráclito
Espíritu Santo ─ teniendo como Sumo Sacerdote a Yehshua el Mashíaj-Kristo.
Cuando se establece una comunidad cristiana
de seguidores de la Luz, ya sean tres o más, ya sea dentro de un bloque de
viviendas, como dentro de una barriada, y luego de aceptar las enseñanzas, los
participantes de esa comunidad pueden, sin necesidad de ancianos, sacerdotes o
pastores, bautizarse unos a otros.
El agua es el vehículo purificador del
bautismo y se emplea como fórmula bautismal una que es concordante tanto con la
bendición trinitaria que se dice en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, así como con aquella que se realiza solamente en nombre de Yehshua.
El bautismo es solo un inicio para la
regeneración espiritual, luego de obtener el perdón de los pecados cometidos
antes de la unción. El bautismo es un acercamiento a la Palabra de Kristo con
la iluminación del Paráclito y la bendición del Padre. El bautismo por sí solo
no es el rescate del pecado; es la primera etapa para alcanzar la liberación
que por la sangre de Yehshua nos concediera el Padre de la Vida.
La meditación, y la oración es el camino, sin
dogmas, sin imposiciones por fuerza del temor, sin la supervisión de ancianos
severos, solo por la propia autocontinencia, por la fe, las obras y la sabiduría.
Pero el bautismo no es solo agua que se
vierte sobre la cabeza de alguien o en la que se sumerge alguien; el bautismo
requiere también fuego y espíritu y esto lo simbolizan los seguidores de la Luz
con el empleo, además del agua que significa la pureza, de un cirio o una vela
como señal del fuego y de la unción con aceite perfumado, como símbolo de la
unción del Paráclito.
Esta es la fórmula para el bautizo de los
seguidores de la Luz:
Puesta la mano sobre la frente del
converso se hace la invocación:
“Padre
de la Vida y del Universo permite que tu luz descienda sobre este/a
hombre/mujer para que pueda encontrar el camino de vida y alcanzar la Sabiduría”
Se enciende una vela como símbolo del
fuego y de la Luz y se dice entonces:
“En
el nombre de Yehshua, y con la bendición del Padre y la unción del Paráclito
Espíritu Santo, tú (nombre) quedas
ungido/a por agua (se vierte agua sobre la cabeza del convertido o se le
sumerge en agua), por fuego y por espíritu. Amén”
Se presenta la cruz al bautizado para
que la bese.
Después se dice:
“Con
aceite te unjo ─ símbolo de morir para volver a vivir ─ para que la Gloria del
Padre, y del Hijo y del Paráclito Espíritu Santo repose sobre ti y te libre de
todo mal conduciéndote por los caminos de la Verdad”
Se vierte entonces sobre la frente del
convertido unas gotas de aceite de olivo y se dice:
Por
este bautizo, tus pecados pasados ahora te son perdonados y estás colocado en
el camino de tu regeneración espiritual que inspira el Espíritu Santo.
Se concluye entonces con la siguiente
bendición:
1 Que el Dios de la Vida
te bendiga y te proteja.
2 Que la Suprema
Inteligencia haga brillar su Luz sobre ti
Y te conceda su gracia.
3 Que la Luz del
Universo te descubra su esencia y te conceda la paz. Amén.

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