miércoles, 13 de agosto de 2014

BAUTISMO


Confieso que en el bautismo se recibe la unción espiritual procedente del Paráclito y se inicia el camino para la regeneración espiritual de los hombres. (Credo de los Seguidores de la Luz)



El debate sobre el bautismo

Existe gran debate entre las diferentes congregaciones cristianas sobre el tema del bautismo. Para unas, se trata de un acto sacramental; para otras solo representa el cumplimiento de una ordenanza de Yehshua, el Kristo; en tanto que para una secta, que no puede ser considerada como verdaderamente cristiana, el bautismo es el compromiso que el creyente contrae con la organización que le bautiza.
El método empleado para realizar el bautismo con agua es motivo de profundas discrepancias, unas se conforman con la aspersión para conceder el bautismo; otras, considerándose fieles a los escritos, reclama que el método correcto para proceder es por medio de la inmersión.
Algunos credos cristianos solo reconocen como válidos, los bautizos que se llevan a cabo bajo la fórmula de la bendición trinitaria, establecida oficialmente por la Bula Exultate Deo, de 22 de noviembre de 1439, “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, tal y como aparece en el libro de Mattai (Mt 28: 16-20). Otros, no muy pocos, consideran que esta fórmula no es legítima, sino aquella que expresa que el bautismo se realiza solo en el nombre de Yehshua, de Kristo. Aducen que la bendición bautismal de Mattai fue una adición de la Iglesia de Roma, con anterior al Concilio de Ferrara / Florencia (1438-1442).
Sin embargo, e independiente de estas consideraciones, como ha apuntado Carlos Caso-Rosendi en Apologética, “el bautismo, como tantas otras cosas, no está descrito en detalle en las Escrituras, y  aunque hay suficiente mención de este sacramento, no hay una “guía” digamos, similar al Padrenuestro, que indique exactamente como bautizar a un prosélito”.

Bautismo ¿Inmersión?

El tema de la inmersión en agua, casi hasta cortarle la respiración al bautizado, se genera a partir de los escritos del Nuevo Testamento los cuales, en su totalidad, fueron redactados en lengua griega y en su empleo de la palabra Βάπτισμα y de ahí la palabra “bautismo”.  Pero Βάπτισμα tiene varias acepciones como “sumergir”, “anegar”, “empapar” y “remojar”. Según el Diccionario de Idiomas Bíblicos - Griego - James Swanson,  el sustantivo neutro Βάπτισμα, se deriva del verbo Βαπτίζομαι (baptizomai), Βαπτίζω (baptizō) que quiere decir “lavar”, “limpiar ceremonialmente, mediante agua” y, también “sufrir severamente”; por otra parte, Βαπτισμός (baptismos), sustantivo masculino, significa “lavamiento, limpieza ceremonial”.
No se puede pasar por alto la observación planteada por William Lumpkin cuando dice: “Todas las religiones orientales parecen haber tenido un tipo de ablución, pero en el judaísmo, ese lavado e inmersión en agua ocupaba un lugar importante”. (The History of Immersion. Nashville: Broadman Press, 1962. Citado por el Rev. William (Bill) Adams en Raíces Hebraicas: “El origen de la inmersión”). En el relato de las bodas de Caná, Yehshua ordena llenar “seis tinajas de piedra para agua” que eran empleadas para el rito de purificación o abluciones, al que eran tan dedicados los fariseos, y cada una de esas tinajas podía contener “dos o tres cántaros” (Yojanán 2: 6)
Los musulmanes practican diferentes tipos de abluciones, dependiendo del estado de impureza que se haya contraído. En el caso de impureza debida a eyaculación, menstruación o el alumbramiento se hace un lavado completo de todo el cuerpo; si se trata de una impureza menor entonces las abluciones consisten en lavado tres veces de las manos, la cara, la cabeza, los brazos hasta los codos, y los pies hasta los tobillos.
Βαπτίζω, con el significado de limpiar o lavar ceremonialmente, puede ser traducido como “ablución”. El Bautista, parece indicar que el bautizo por él realizado sería una forma de “derrame” o ablución cuando dice: “Yo bautizo [en] con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen (…)  ese es el que bautiza en el Espíritu Santo” (Libro de Yojanán Apóstol. 1: 26 y 27. 32-34); o lo que es lo mismo, “el que hace derramar el Espíritu Santo en ustedes”. El Espíritu Santo desciende sobre el bautizado.
Marcos cita al Bautista cuando dice: “Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo”; es decir, “por medio del Espíritu Santo”.

¿”En agua” o “Con agua”?

Las traducciones que se han hecho de estas citas tienden a generar la controversia en torno a sí el bautismo se realizaba por inmersión o mediante ablución; pues unas emplean la preposición “con”, “con agua” y otras, la preposición “en”, “en agua”. Si se emplea “con”, entonces se está refiriendo al medio empleado: “Yo los bautizo utilizando el agua para ello”. Si la preposición empleada es “en”, se estará refiriendo a “lugar”; es decir: “Yo los bautizo ¿dónde?, en el agua”; lo que también se puede interpretar como: “Yo los bautizo ¿dónde?, dentro del agua”.
Tomemos como ejemplo lo dicho en Mattai 3: 11. En la versión de La Biblia de las Américas, se lee: “Yo a la verdad os bautizo CON AGUA para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; Él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”. Mientras que Reina Valera, traduce la misma cita diciendo: “Yo a la verdad os bautizo EN AGUA para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, es más poderoso que yo; cuyo calzado no soy digno de llevar; Él os bautizará con el Espíritu Santo, y con fuego”. La versión en inglés King James Bible, dice: “I indeed baptize you WITH WATER unto repentance: but he that cometh after me is mightier than I, whose shoes I am not worthy to bear: he shall baptize you with the Holy Ghost, and with fire”.
En los evangelios no se menciona el bautismo de alguno diferente a Yehshua. En Marcos 1: 9 y 10, solamente se dice: “Aconteció en aquellos días, que Yehshua vino de Natzeret de Galilea, y fue bautizado por Yojanán en el Jordán.  Y luego, CUANDO SUBIA del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él”.

Bautismo en las escrituras

En Loukás 3: 21 y 22, se relata: “Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”.
En Mattai 3: 16, se dice: “Y Yehshua, después que fue bautizado, SUBIO luego DEL AGUA; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él”.
Nada en estos escritos, salvo el uso de la palabra griega βαστάσαι, sugiere que Yehshua se haya sumergido dentro del agua del Jordán, a lo más es que entrara en el río para recibir el bautismo o la ablución sacramental. Otro pasaje en los que se emplean los verbos “descender” y “subir” es el relato del bautizo del etíope por Filíppos en el camino del que Loukás denomina “desierto de Gaza” (Hechos 8: 35-39): “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua (ὕδωρ), y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?”
El camino transitaba por un lugar árido y de pronto encuentran “cierta agua”, sin aclarar si se trataba de alguna poceta o un simple charco formado por las lluvias, en aquella zona de Gaza. Convencido por las explicaciones que le diera Filíppos, el etíope “mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua… Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Filíppos”.
Richard Niell Donovan, en Lectionary.org, refiriéndose a este texto, dice: “No estamos seguros por qué Lucas llama este lugar un desierto. El Desierto de Sinaí está al sur de Gaza, entonces, el viaje de Felipe entre Jerusalén y Gaza sería mayormente a través de montañas o tierra arable.  Quizá esta referencia al desierto se refiere a la carretera donde Felipe encuentra al eunuco – posiblemente en un lugar rodeado de tierra árida”. Si se trataba de un lugar rodeado de tierra árida no es posible que hubieran encontrado un depósito de agua con suficiente profundidad para hacer una inmersión y cuando descendieron al agua, podría ser que descendieron por la ladera para llegar al depósito de agua.
Luego de su encuentro milagroso con Yehshua en el camino de Damasco, Paulo recibió a Hananyah (Ananías) enviado por el ángel del Señor para que le impusiera las manos, en la casa de uno de nombre Yehudah. Luego de que Hananyah le impusiera las manos a Paulo, “al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado” (Hechos 9: 17 y 18) Nada puede colegirse de que en la casa de Yehudah, donde se hospedaba Paulo, existiera una alberga donde poder realizar un bautizo por inmersión.
En el capítulo 10 de Hechos de los Apóstoles se narra la conversión del centurión Cornelio y su familia por Shimón Kefa. Kefa dijo, al comprobar que el Espíritu Santo había descendido sobre aquellos goyim (gentiles), dijo: “¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Yehshua” (Hechos 10: 47 y 48). Se puede considerar la posibilidad de que en la casa del centurión existiera una piscina o una alberca y que él y su familia fueran bautizados por inmersión en esa piscina, pero esto solo sería un acto especulativo.
Veamos ahora el relato del bautizo realizado por Paulo y Silas en Filipos cuando se encontraban presos. Un terremoto sacudió la prisión y los dos apóstoles quedaron liberados de sus cadenas. El guardia de la prisión temiendo que los prisioneros hubieran escapado intentó quitarse la vida pero Paulo le contuvo. Entonces el carcelero preguntó: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” Ellos dijeron: “Cree en el Señor Yehshua el Kristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 16:33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos”. (Hechos 16: 30-33) Evidentemente el bautizo realizado dentro de una prisión romana derruida por un terremoto debió haber sido por ablución con derramamiento de agua sobre las cabezas.

Lo esencial en el bautismo

Sea como sea el método empleado para efectuar el bautismo, ya sea por inmersión completa como inmersión parcial o por ablución o derramamiento, lo que realmente importa es que se trata de un rito de iniciación, primero para el perdón de los pecados pasados y segundo, como preparación para la regeneración espiritual del bautizado y que el medio empleado sea el agua.
El agua como medio, como símbolo de limpieza es el elemento imprescindible en un bautizo cristiano, tal como lo expresara Agustín de Hipona en Comentario al evangelio de Yojanán: “¿Qué es el bautismo? Es una ablución de agua con la palabra. Quita el agua y ya no hay bautismo”.
El mismo Yehshua señala el simbolismo espiritual del agua; así en Yojanán 3: 5 y 6, dice: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu”; y en el Libro del Bendecido Yehshua, dice: “el que no haya renacido del agua y del espíritu no puede alcanzar el Reino del Padre. 21 Escucha: el cuerpo de uno viene de las semillas de los padres, pero el cuerpo espiritual, el alma de los humanos, nace del Espíritu” (13: 20 y 21).
La vida se inició en el agua; así lo comprueba la ciencia humana y la inspiración espiritual: “El Dios germinador puso su energía generatriz sobre las aguas de los océanos para engendrar la vida y dirigir la evolución. Fue el agua el vehículo primario para el surgimiento de la vida y el medio sobre el que la Luz del Universo exhaló su aliento vital para generar el espíritu de vida. (Amparo del Poder Supremo. 5: 9).
Yehshua dijo: “Id por todo el mundo y predicad la Buena Nueva a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. (Libro de la Buena Nueva de Yojanán Marcos. 16: 15). De este modo, Yehshua resalta que primero es creer; creer en su palabra y luego recibir el bautismo. Creer y ser bautizado; por tanto, el bautismo es la iniciación en la verdad de Yehshua.
Bautizarse no requiere autorización previa, solo es necesario que aquel que solicite el bautismo conozca lo fundamental de la doctrina de Yehshua, que crea que Yehshua es el Hijo de Dios, engendrado por el Padre, que entregó su vida para el rescate de la vida de muchos, y se levantó de entre los muertos. Debe sentir remordimiento por sus pasados pecados, los suyos, no los heredados de sus progenitores, ni los debidos a un supuesto “pecado original”. Porque así dice la Suprema Inteligencia: “El Hombre nace libre de culpas como nace sin culpas el animal” (Enseñanzas del Maestro. 2: 3).
Los apóstoles impartían el bautizo a los que se convertían por sus palabras al cristianismo, sin tener que tomar consejo entre ellos para autorizar el bautizo de los conversos; estos solo tenían que declarar su fe y aceptar ser bautizados por el nombre de Yehshua.

Un bautismo cristiano que no es cristiano

Existe una secta, que aunque se declara cristiana, no es ni cristiana, ni judía, sino que, ubicándose a mitad de camino entre el cristianismo y el judaísmo, impone normas que no se encuentran en los libros sagrados de la Biblia, que dicen ser, sus más fervientes seguidores, como el siervo fiel.
En esta organización, no cristiana, no judía, sus “ancianos” ─ supervisores y acusadores ─ son los que deciden y autorizan quien puede ser bautizado.
Las iglesias cristianas, en general utilizan como forma de consagración bautismal, o la aprobada por la Bula Exultate Deo, de 22 de noviembre de 1439 de bautizar en el “nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, o la utilizada declarando el bautizo “en el nombre de Jesucristo” (de Yehshua, el Kristo). Sin embargo, esa organización no cristiana, no judía, que se define a sí misma como la “única religión verdadera” emplea una forma sui generis, expresada en dos preguntas:
1)    Sobre la base del sacrificio de Jesucristo, ¿se ha arrepentido usted de sus pecados y se ha dedicado a Jehová para hacer su voluntad?”
2)    “¿Comprende usted que su dedicación y bautismo lo identifican como testigo de Jehová vinculado a la organización que Dios dirige mediante su espíritu?”
Considerando que el bautismo es una declaración pública de adhesión a la organización, que no es cristiana, ni tampoco judía, se les dice a los candidatos al bautismo: “El bautismo es el paso que indica públicamente que usted se ha dedicado a Dios y ha pasado a ser testigo de Jehová. A los candidatos al bautismo se les sumerge por completo en agua para mostrar ante todos que se han dedicado a Jehová”. 
Existen, en estas preguntas “bautismales” de los Testigos de Jehová, dos conceptos esencialmente anti cristianos. Primero, “el sacrificio de Jesucristo” insinuado como una ofrenda a Dios para ejemplo a seguir por otros, de alguien que se dedicó a hacer la voluntad de esa gran deidad llamada Jehová; pero que actuó como hombre, no como Dios. Segundo, se omite la unción del Espíritu Santo por medio de Yehshua. No hay unción, sino vinculación a la organización, a la secta, supuestamente dirigida por medio del espíritu (con minúscula) de Dios.
El Espíritu Santo (que no lo escriben con mayúscula inicial) es simplemente un “ayudante” de esa organización que se dice ser cristiana. Así se expresa en la versión que los Testigos de Jehová hacen del libro de Yojanán: “Mientras permanecía con ustedes les he hablado estas cosas. Mas el ayudante,* el espíritu santo, que el Padre enviará en mi nombre, ese* les enseñará todas las cosas y les hará recordar todas las cosas que les he dicho”. (Juan 14: 25 y 26)
Compárese esta versión con la versión de Reina Valera: “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.
En el texto griego se utiliza la palabra Παράκλητος (Parácletos), que por lo general se traduce como “abogado”, como “el que consuela”, o más próximo a la traducción de los Testigos de Jehová, se le ha traducido como “el que ayuda y anima”, no simplemente como ayudante.
Esta disminución de la dimensión del Espíritu Santo constituye la blasfemia que en Marcos 3: 28 y 29, menciona Yehshua: “Les aseguro que todos los pecados y blasfemias se les perdonarán a todos por igual, excepto a quien blasfeme contra el Espíritu Santo. Éste no tendrá perdón jamás; es culpable de un pecado eterno”.

El bautismo para los seguidores de la Luz

Para los seguidores de la Luz, el bautismo representa un sacramento establecido por Yehshua; y por este sacramento todos somos ungidos como sacerdotes del Espíritu Universal ─Padre, Hijo y Paráclito Espíritu Santo ─ teniendo como Sumo Sacerdote a Yehshua el Mashíaj-Kristo.
Cuando se establece una comunidad cristiana de seguidores de la Luz, ya sean tres o más, ya sea dentro de un bloque de viviendas, como dentro de una barriada, y luego de aceptar las enseñanzas, los participantes de esa comunidad pueden, sin necesidad de ancianos, sacerdotes o pastores, bautizarse unos a otros.
El agua es el vehículo purificador del bautismo y se emplea como fórmula bautismal una que es concordante tanto con la bendición trinitaria que se dice en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, así como con aquella que se realiza solamente en nombre de Yehshua.
El bautismo es solo un inicio para la regeneración espiritual, luego de obtener el perdón de los pecados cometidos antes de la unción. El bautismo es un acercamiento a la Palabra de Kristo con la iluminación del Paráclito y la bendición del Padre. El bautismo por sí solo no es el rescate del pecado; es la primera etapa para alcanzar la liberación que por la sangre de Yehshua nos concediera el Padre de la Vida.
La meditación, y la oración es el camino, sin dogmas, sin imposiciones por fuerza del temor, sin la supervisión de ancianos severos, solo por la propia autocontinencia, por la fe, las obras y la sabiduría.
Pero el bautismo no es solo agua que se vierte sobre la cabeza de alguien o en la que se sumerge alguien; el bautismo requiere también fuego y espíritu y esto lo simbolizan los seguidores de la Luz con el empleo, además del agua que significa la pureza, de un cirio o una vela como señal del fuego y de la unción con aceite perfumado, como símbolo de la unción del Paráclito.
Esta es la fórmula para el bautizo de los seguidores de la Luz:

Puesta la mano sobre la frente del converso se hace la invocación:
Padre de la Vida y del Universo permite que tu luz descienda sobre este/a hombre/mujer para que pueda encontrar el camino de vida y alcanzar la Sabiduría
Se enciende una vela como símbolo del fuego y de la Luz y se dice entonces:
En el nombre de Yehshua, y con la bendición del Padre y la unción del Paráclito Espíritu Santo, tú (nombre) quedas ungido/a por agua (se vierte agua sobre la cabeza del convertido o se le sumerge en agua),  por fuego y por espíritu. Amén
Se presenta la cruz al bautizado para que la bese.
Después se dice:
Con aceite te unjo ─ símbolo de morir para volver a vivir ─ para que la Gloria del Padre, y del Hijo y del Paráclito Espíritu Santo repose sobre ti y te libre de todo mal conduciéndote por los caminos de la Verdad
Se vierte entonces sobre la frente del convertido unas gotas de aceite de olivo y se dice:
Por este bautizo, tus pecados pasados ahora te son perdonados y estás colocado en el camino de tu regeneración espiritual que inspira el Espíritu Santo.
Se concluye entonces con la siguiente bendición:
1 Que el Dios de la Vida te bendiga y te proteja.
2 Que la Suprema Inteligencia haga brillar su Luz sobre ti
Y te conceda su gracia.

3 Que la Luz del Universo te descubra su esencia y te conceda la paz. Amén.

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