1 Y los hebreos, que así se llamaron
porque venían del Egipto, se unieron al pueblo que vivía en tierras de Canaán y
fundaron su nación, en la tierra que Yaho’el, por decisión de la Luz, le había
prometido a Abraham que le daría por heredad.
Dios
niega la entrada de Moshé en Canaán
2 Pero Moshé no pudo poner su pie en las
tierras de Canaán porque había desagradado a la Luz cuando imitó las prácticas
del Egipto y fundara una casta sacerdotal. 3 La
Luz no quiere Sumos Sacerdote pues solo uno es el Sumo Sacerdote y ese es el
nacido de la Luz, el Bendecido, de la misma estirpe de Malki-zédek. 4 Y le habló Yaho’el a Moshé a nombre de
la Luz diciéndole: “Esta es palabra de la Suprema Inteligencia: Fuiste escogido
para conducir a tu pueblo, porque demostraste que tu amor por tu pueblo es
grande y poderoso cuando mataste al egipcio que humillaba a uno de tu raza.
Pero ahora, no se te concede que puedas entrar en la tierra prometida porque me
hiciste sacerdotes, como los sacerdotes de Egipto. Te dejaré verla con tus
propios ojos, pero tú no entrarás en ella. 5 Yo
no quiero Sumo Sacerdotes. Un Profeta levantaré en medio de tu pueblo, como tú;
y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. 6 Pero a cualquiera que no escuche mis
palabras que él pronunciará en mi nombre, yo le pediré cuenta. El será mi Sumo
Sacerdote y solo él”.
7 Y quiso la Suprema Inteligencia que
desde el monte Nebo observara Moshé la tierra que se abría como esperanza de
vida. Y Gavri’el le mostró todo el país.
8 Entregó Moshé su espíritu y todo Yisraeil
le lloró durante treinta días y fue enterrado en el monte Nebo en tierras moabitas.
9 Y su tumba quedó guardada en el secreto
hasta el día de hoy. 10 Y el alma de Moshé ascendió hasta la esfera
donde aguardaba Abraham.
Dios
ofrece esperanza de regeneración
11 Muchos fueron los hechos de los hijos
de Yisra’el tras de su salida de Egipto y de su encuentro con sus hermanos
descendientes de Shem, hijo de Noaj, que habitaban en Canaán. 12 Y fueron torpes y obstinados
abandonando las enseñanzas de la Luz que le transmitían sus mensajeros para
aferrarse a dogmas dictados por los hombres. 13
Así, por su falta de gratitud formaron el karma de su pueblo y sufrieron
invasiones de extranjeros y persecuciones. 14 Mas
Yahvahé les ofrecería una esperanza de regeneración, cuando escuchó la queja de
los que eran justos contra los que cambiaron el Pacto por una Ley hecha con
palabras de hombres: 15 “Por tu causa somos entregados
continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero”.
16 Y Yaho’el le habló a la suprema
Inteligencia diciéndole: “Padre, mira que este pueblo te honra solo de palabra
y se aferra a dictados de hombres. 17 Es
rebelde y no escucha tu voz ¿Cómo puedes guardarle como pueblo escogido?”
18 Esto fue lo que contestó el Padre de la
Vida: “Yo nutrí hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra mí. Elegí
a Abraham porque era justo y recto y le prometí a su descendencia un reino
eterno. 19
Cuando Yisraeil era niño, yo
lo amé,
y de Egipto llamé a mi hijo. 20 Escogí a Moshé para que guiara a los hijos de
Yisra’el hacia el nuevo Edén donde mana la leche y la miel, pero los hijos de
Yisra’el no acataron mi voz y me expulsaron por vez segunda del Edén que yo
quería crear dentro de sus espíritus. 21 Pero
cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí; 22
ofrecían sacrificios a los baales y quemaban incienso a los ídolos. Sacrificaron
a los demonios, y no a mí que me conocen como Yahvahé, que no necesito
sacrificio de animales; a falsos dioses que no habían conocido, a nuevos dioses
venidos de cerca, que no habían venerado sus padres. 23 Mas
soy fiel a mi promesa y les daré una segunda oportunidad. 24 La Luz irá a habitar entre ellos. Aunque
conozco que no escucharán a mi Mensajero Mayor, pero el podrá rescatar a muchas
de las ovejas descarriadas del redil que Yo mismo levanté. 25 Porque, como en tiempos remotos, siempre que el bien decaiga extinguiéndose
poco a poco, y en su lugar predomine el error, la iniquidad, el desprecio por
la justicia y el orgullo vano, mi Espíritu se manifestará en forma humana sobre
esta tierra. Esta es mi palabra”.

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