domingo, 3 de agosto de 2014

ENCUENTRO V


1 Y los hebreos, que así se llamaron porque venían del Egipto, se unieron al pueblo que vivía en tierras de Canaán y fundaron su nación, en la tierra que Yaho’el, por decisión de la Luz, le había prometido a Abraham que le daría por heredad.

Dios niega la entrada de Moshé en Canaán

2 Pero Moshé no pudo poner su pie en las tierras de Canaán porque había desagradado a la Luz cuando imitó las prácticas del Egipto y fundara una casta sacerdotal. 3 La Luz no quiere Sumos Sacerdote pues solo uno es el Sumo Sacerdote y ese es el nacido de la Luz, el Bendecido, de la misma estirpe de Malki-zédek. 4 Y le habló Yaho’el a Moshé a nombre de la Luz diciéndole: “Esta es palabra de la Suprema Inteligencia: Fuiste escogido para conducir a tu pueblo, porque demostraste que tu amor por tu pueblo es grande y poderoso cuando mataste al egipcio que humillaba a uno de tu raza. Pero ahora, no se te concede que puedas entrar en la tierra prometida porque me hiciste sacerdotes, como los sacerdotes de Egipto. Te dejaré verla con tus propios ojos, pero tú no entrarás en ella. 5 Yo no quiero Sumo Sacerdotes. Un Profeta levantaré en medio de tu pueblo, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. 6 Pero a cualquiera que no escuche mis palabras que él pronunciará en mi nombre, yo le pediré cuenta. El será mi Sumo Sacerdote y solo él”.
7 Y quiso la Suprema Inteligencia que desde el monte Nebo observara Moshé la tierra que se abría como esperanza de vida. Y Gavri’el le mostró todo el país.
8 Entregó Moshé su espíritu y todo Yisraeil le lloró durante treinta días y fue enterrado en el monte Nebo en tierras moabitas. 9 Y su tumba quedó guardada en el secreto hasta el día de hoy. 10 Y el alma de Moshé ascendió hasta la esfera donde aguardaba Abraham.

Dios ofrece esperanza de regeneración

11 Muchos fueron los hechos de los hijos de Yisra’el tras de su salida de Egipto y de su encuentro con sus hermanos descendientes de Shem, hijo de Noaj, que habitaban en Canaán. 12 Y fueron torpes y obstinados abandonando las enseñanzas de la Luz que le transmitían sus mensajeros para aferrarse a dogmas dictados por los hombres. 13 Así, por su falta de gratitud formaron el karma de su pueblo y sufrieron invasiones de extranjeros y persecuciones. 14 Mas Yahvahé les ofrecería una esperanza de regeneración, cuando escuchó la queja de los que eran justos contra los que cambiaron el Pacto por una Ley hecha con palabras de hombres: 15 “Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero”.
16 Y Yaho’el le habló a la suprema Inteligencia diciéndole: “Padre, mira que este pueblo te honra solo de palabra y se aferra a dictados de hombres. 17 Es rebelde y no escucha tu voz ¿Cómo puedes guardarle como pueblo escogido?”

18 Esto fue lo que contestó el Padre de la Vida: “Yo nutrí hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra mí. Elegí a Abraham porque era justo y recto y le prometí a su descendencia un reino eterno. 19 Cuando Yisraeil era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. 20  Escogí a Moshé para que guiara a los hijos de Yisra’el hacia el nuevo Edén donde mana la leche y la miel, pero los hijos de Yisra’el no acataron mi voz y me expulsaron por vez segunda del Edén que yo quería crear dentro de sus espíritus. 21 Pero cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí; 22 ofrecían sacrificios a los baales y quemaban incienso a los ídolos. Sacrificaron a los demonios, y no a mí que me conocen como Yahvahé, que no necesito sacrificio de animales; a falsos dioses que no habían conocido, a nuevos dioses venidos de cerca, que no habían venerado sus padres. 23  Mas soy fiel a mi promesa y les daré una segunda oportunidad. 24 La Luz irá a habitar entre ellos. Aunque conozco que no escucharán a mi Mensajero Mayor, pero el podrá rescatar a muchas de las ovejas descarriadas del redil que Yo mismo levanté. 25 Porque, como en tiempos remotos,  siempre que el bien decaiga extinguiéndose poco a poco, y en su lugar predomine el error, la iniquidad, el desprecio por la justicia y el orgullo vano, mi Espíritu se manifestará en forma humana sobre esta tierra. Esta es mi palabra”. 

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