El
servidor fiel
1 Escuchen, hermanos y no se extravíen
por falsas interpretaciones. ¿Quién es el servidor fiel? El Señor lo dejó dicho
claramente: aquel que es prudente y fiel a sus enseñanzas, sin imponer cargas
sobre los fieles que solo son agregados humanos, no fundadas en la enseñanza
del amor, la solidaridad y la piedad que nos transmitiera Yehshua.
2 El servidor fiel es el que alimenta con
amor a la familia del Señor. El que da el pan de la enseñanza a los creyentes
en Yehshua el Kristo, 3 como el mismo Kristo lo repartiera
generosamente, sin la levadura de la hipocresía, sin añadiduras propias.
4 ¿Y quién es el prudente? Aquel que
actúa con moderación y cautela. Moderación es cordura, sensatez y templanza
tanto en las palabras como en los actos, es decir, tener control sobre los
apetitos, sobre las ansias de sobresalir, y sobre las vanidades, y la
intolerancia.
5 El servidor fiel es cauto, procediendo
en todas sus acciones y en el trato con los hermanos con precaución sin caer en
juicios precipitados; sin faltar a la piedad por el que yerra.
6 El mal servidor, en cambio, impone
obligaciones sobre los fieles, intenta dominar la conciencia de los fieles con
sus propios criterios, y juzga con fanatismo que es la deformación de la fe. 7 Porque el fanatismo es igual que
embriagarse de falsedades tomadas como verdades y es actuar como si se golpeara
a los hermanos.
8 El servidor fiel no es el dueño de la
hacienda, sino quien la guarda. No actúa como tirano, sino como amigo que
aconseja y critica pero siempre con amor. 9 No
impone deberes, sino que cumple las instrucciones precisas y claras impartidas
por el Señor.
10 Yehshua, en verdad, es el modelo del
Servidor fiel, ¿acaso no lo profetizó Ieshaiá cuando habló del Mashíaj por
palabra del Altísimo?: “Mi Servidor justo
(fiel) justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos”.
11 Que nadie se diga a sí mismo: “Yo soy
el Servidor fiel del Señor”; porque esto es vanidad. 11 Cada uno de nosotros tratemos de ser
fieles a nuestro Señor Yehshua el Kristo, para cuando él venga nos juzgue si
hemos sido fieles o hemos descuidado su hacienda.

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