Saúl
envía hombres en captura de David.
1 Unos espías de Saúl fueron ante su
presencia y le informaron: “Escucha rey, David está en Naiot de Ramá y le
acompaña Shamu’el”. 2 Entonces Saúl envió a hombres de su
guardia para que tomaran a David y lo llevaran ante él. 3 Cuando los hombres enviados por Saúl
llegaron a Naiot vieron a un grupo de nebiim profetas que se les enfrentaba y
que proferían gritos como poseídos por un espíritu.
4 Temerosos volvieron ante el rey y le
relataron lo que había sucedido: “¡Vive por siempre, oh rey!, pero aquellos
hombres tenían un aspecto terrible como si el ángel de Yah estuviera con ellos
y nos amenazara de muerte”.
5 Un segundo grupo envió Saúl
diciéndoles: “Traigan a David sin temor a los nebiim”. Pero cuando llegaron
vieron al grupo de profetas nebiim que clamaban en voz alta y no se entendía lo
que decían y 6 los enviados por Saúl cayeron sobre el
suelo profiriendo palabras confusas.
Saúl
entre los nebiim
7 Fieros eran los nebiim por el culto de
Yahvahé y vivían en colectivos entregados a la pobreza y viviendo de las
limosnas. Adoraban a Yah entonando cánticos y danzando, y se identificaban con
tatuajes e incisiones en sus cuerpos. 8
Reclamaban la sangre de aquellos que consideraban no eran servidores de
Yahvahé. 9 El Dios del Universo les rechazaba,
pero ellos tenían influencia entre los pueblos de Yisraeil.
10 Saúl decidió ir él mismo a Naiot de
Ramá con un fuerte grupo de hombres armados; y llegando al gran pozo que está
en Secú, preguntó diciendo: “¿Dónde están Shamu’el y David?” Y uno le
respondió: “Ellos todavía siguen en Naiot de Ramá”.
11 Y llegando Saúl a Naiot de Ramá le
salieron al paso un grupo numeroso de nebiim; entonces Saúl les ordenó:
“Apártense de mi camino y no se inmiscuyan porque he de detener a Shamu’el y a
David”. 12 Un anciano de entre los nebiim se puso
delante de Saúl y le dijo: “Escucha Saúl y no seas soberbio. El ángel del Dios
del Universo acompaña a David y contra él nada podrás; 13 porque por David combaten la Luz y la
Sombra y todo tu poder es nada frente a fuerzas que tú desconoces. 14 Ahora tú mismo caerás en éxtasis y
profetizarás y delirarás y tendrás nublada tu razón”.
15 Descendió Saúl de su caballo y comenzó
a balbucear y parecía demente y se despojó de todas sus ropas y permaneció
desnudo todo aquel día y toda aquella noche.
16 David abandonó Naiot Ramá y envió aviso
a Yehonathan para encontrarse los dos. Cuando David vio al hijo de Saúl se
postró ante él por tres veces; 14 y besándose el uno al otro, lloraron el
uno con el otro; y la pena de David fue mayor.
17 Y Yehonathan dijo a David: “Vete en
paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Yahvahé Dios de la vida, y él
esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre”.
Nebiim o benê hannebî'îm
(discípulos de los profetas) Ver Nebiismo en Wikipedia.

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