miércoles, 13 de agosto de 2014

Eliyahu y Elisha I


1 En el viejo libro se cuentan los hechos de Eliyahu que fue hombre del Dios de Luz y poderoso en la palabra del Paráclito. Y Eliyahu como portador de la Voz fue azote de los deshonestos y de los poderosos que hacían burla del Padre del Universo.
2 Jezabel hija de Et-baal rey de Sidón, la por siempre despreciada, mujer de Ahab, perseguía a los nebiim seguidores del Dios que mora en la expansión del Universo y había hecho asesinar a los portadores de la Voz que los mensajeros de la Luz iluminaban y guiaban. Y Beli’el, señor de la arrogancia y de la corrupción, se sentaba a la derecha de Jezabel y le inspiraba todas sus maldades.
3 Eliyahu le dijo a Ahab que era rey de Yisraeil y servidor de Sama’el bajo el aspecto de Baal: “No lloverá ni habrá rocío hasta que yo lo diga, porque así lo ha dicho Yahvahé para que conozcas que tu infidelidad y tiranía es ofensa a la Luz. Ve si Baal a quien sirves puede hacer que llueva de nuevo”.  
4 Pero luego Eliyahu sintió temor y huyó al otro lado del Jordán y se escondió en el arroyo de Querit para escapar a la furia de Ahab, el rey impío. 5 Y bebía agua del arroyo y se alimentaba con lo que pudiera y de lo que dejaban los cuervos; y así estuvo hasta que el arroyo se secó. 6 Entonces Yaho’el le dijo a Eliyahu: “Vete a Sarepta de Sidón”. 7 Y en Sarepta de Sidón Eliyahu habitó en casa de una viuda. Y en la casa de la viuda solo había harina para cocer dos panes, uno para el hijo y el otro para ella; 8 pero Eliyahu le pidió que primero hiciera una pequeña torta para él y le dijo: “No temas, que el Padre del Universo ha decidido que no falte ni harina ni aceite en tu casa”. Y así fue. 9 Y sucedió porque Yahvahé no olvida a los que de su pobreza se quitan lo que tienen para compartir con los necesitados.
10 Algunos días después se enfermó de gravedad el hijo de la viuda. Y se hizo tan grave la dolencia del joven que dejó de respirar. Entonces la mujer, llorando le dijo a Eliyahu: “He sido mujer cargada de pecados y tal vez porque estás en mi casa hombre de Dios mi hijo ha muerto para castigo de mis faltas”.

11 “Dame a tu hijo” ─ le pidió Eliyahu. Tomó al joven muerto y le llevó al cuarto que ocupaba en la casa y le colocó sobre la cama. 12 Entonces Eliyahu clamó con fuerte voz a la Luz del Universo: “Padre Bendito y Eterno ¿Tienes que causarle dolor a esta mujer que me ha acogido en su casa haciendo que su hijo muera?”
13 Por tres veces Eliyahu se acostó sobre el cuerpo del muchacho y de nuevo clamó con fuerza: “Padre Bendito y Eterno, te imploro que le devuelvas la vida a este pequeño”. 14 La Suprema Inteligencia escuchó la plegaria de Eliyahu y el muchacho recuperó entonces la vida. 15 Tomó Eliyahu al pequeño y lo llevó ante la madre y le dijo: “Mira, mujer, aquí tienes a tu hijo”.
16 Y la mujer le dijo: “Ahora sé que eres un hombre de Dios y que todo lo que dices es la Verdad del Dios viviente”. Y creció la fe en la viuda de Sarepta porque por la mano de Eliyahu la Suprema Inteligencia mostró toda su gloria.

Eliyahu: Elías

Elisha: Eliseo

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