1 En el viejo libro se cuentan los hechos de Eliyahu que fue hombre del
Dios de Luz y poderoso en la palabra del Paráclito. Y Eliyahu como portador de
la Voz fue azote de los deshonestos y de los poderosos que hacían burla del
Padre del Universo.
2 Jezabel hija de Et-baal rey de Sidón, la por
siempre despreciada, mujer de Ahab, perseguía a los nebiim seguidores del Dios
que mora en la expansión del Universo y había hecho asesinar a los portadores
de la Voz que los mensajeros de la Luz iluminaban y guiaban. Y Beli’el, señor
de la arrogancia y de la corrupción, se sentaba a la derecha de Jezabel y le
inspiraba todas sus maldades.
3 Eliyahu le dijo a Ahab que
era rey de Yisraeil y servidor de Sama’el bajo el aspecto de Baal: “No lloverá
ni habrá rocío hasta que yo lo diga, porque así lo ha dicho Yahvahé para que
conozcas que tu infidelidad y tiranía es ofensa a la Luz. Ve si Baal a quien
sirves puede hacer que llueva de nuevo”.
4 Pero luego Eliyahu sintió temor
y huyó al otro lado del Jordán y se escondió en el arroyo de Querit para
escapar a la furia de Ahab, el rey impío. 5 Y bebía agua del arroyo
y se alimentaba con lo que pudiera y de lo que dejaban los cuervos; y así estuvo
hasta que el arroyo se secó. 6 Entonces Yaho’el
le dijo a Eliyahu: “Vete a Sarepta de Sidón”. 7 Y en Sarepta de Sidón Eliyahu habitó en casa
de una viuda. Y en la casa de la viuda solo había harina para cocer dos panes,
uno para el hijo y el otro para ella; 8 pero Eliyahu le
pidió que primero hiciera una pequeña torta para él y le dijo: “No temas, que
el Padre del Universo ha decidido que no falte ni harina ni aceite en tu casa”.
Y así fue. 9 Y sucedió porque Yahvahé no
olvida a los que de su pobreza se quitan lo que tienen para compartir con los
necesitados.
10 Algunos días después se enfermó de gravedad el
hijo de la viuda. Y se hizo tan grave la dolencia del joven que dejó de
respirar. Entonces la mujer, llorando le dijo a Eliyahu: “He sido mujer cargada
de pecados y tal vez porque estás en mi casa hombre de Dios mi hijo ha muerto
para castigo de mis faltas”.
11 “Dame a tu hijo” ─ le pidió Eliyahu. Tomó al
joven muerto y le llevó al cuarto que ocupaba en la casa y le colocó sobre la
cama. 12 Entonces Eliyahu clamó con
fuerte voz a la Luz del Universo: “Padre Bendito y Eterno ¿Tienes que causarle
dolor a esta mujer que me ha acogido en su casa haciendo que su hijo muera?”
13 Por tres veces Eliyahu se acostó sobre el
cuerpo del muchacho y de nuevo clamó con fuerza: “Padre Bendito y Eterno, te
imploro que le devuelvas la vida a este pequeño”. 14 La Suprema Inteligencia escuchó la plegaria de
Eliyahu y el muchacho recuperó entonces la vida. 15 Tomó Eliyahu al pequeño y lo llevó ante la
madre y le dijo: “Mira, mujer, aquí tienes a tu hijo”.
16 Y la mujer le dijo: “Ahora sé que eres un
hombre de Dios y que todo lo que dices es la Verdad del Dios viviente”. Y
creció la fe en la viuda de Sarepta porque por la mano de Eliyahu la Suprema
Inteligencia mostró toda su gloria.
Eliyahu: Elías
Elisha: Eliseo


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