La
levadura de los fariseos
1 Luego de esto Yehshua se sentó a
conversar con sus discípulos y les dijo: “Miren y estén atentos: guárdense de
la levadura de los fariseos y de los sadoqueos”. 2 Los discípulos pensaban que Yehshua se
refería a los panes que ellos habían olvidado adquirir y se decían: “Pudimos
buscar panes y olvidamos hacerlo”. 3
Yehshua les dijo entonces: “¿Por qué razonan así entre ustedes, porque no
tienen panes, hombres de poca fe? 4
¿Aún no se percatan de qué se trata, o no se acuerdan de los cinco panes en el
caso de los cinco mil, y de cuántas cestas recogieron? 5 ¿Cómo no disciernen que no les hablo
acerca de panes? Les digo que se guarden de la levadura de los fariseos y de
los sadoqueos. 6 Lo que les digo es esto: la levadura de
los fariseos es la hipocresía y la de los sadoqueos es el error.
Yehshua,
Luz del mundo
7 “Los fariseos y los escribas recibieron
las llaves del conocimiento y las han escondido: ni ellos entraron, ni dejaron
entrar a los que querían. ¡Ay de los fariseos, pues se parecen a un perro
echado en un pesebre de bueyes!: ni come, ni deja comer a los bueyes. 8 Pero ustedes sean cautos como las
serpientes y sencillos como las palomas. 9 No
es con apariencias externas como se adora al Padre, sino con lo interno del
alma. 10 Yo les digo: Yo soy la Luz que está
sobre todos ellos. Yo soy el universo: el universo ha surgido de mí y ha
llegado hasta mí. Partan un leño por la mitad y allí estoy yo; levanten una
piedra y allí me encontrarán. Todo el espacio es el Templo del Padre”.
Parábola
del fariseo y el publicano
11 “Un ejemplo les daré para que entiendan
mi enseñanza: Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo y el otro un
publicano recaudador de impuestos. 12 El
fariseo se puso de pie y oraba para sí estas cosas: ‘Oh Dios, te doy gracias de
que no soy como los demás hombres, dados a extorsión, injustos, adúlteros, ni
siquiera como este recaudador de impuestos. 13
Ayuno dos veces a la semana, doy al templo el décimo de todas las cosas que
adquiero’. 14 Pero el recaudador de impuestos,
estando de pie a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos hacia
el cielo, sino que se golpeaba el pecho, y decía: ‘Oh Dios, sé benévolo para
conmigo, que soy pecador’. 15 Les digo: Este hombre bajó a su casa considerado
más justo que aquel fariseo; porque, deben tener presente, que todo aquel que
se ensalza será humillado, pero quien se presenta humilde ante Dios será
ensalzado”.
16 “Los escribas y los fariseos se han
sentado sobre la cátedra de Moshé. 17 De
modo que acepten y observen lo que Moshé dijo; pero no admitan lo que sus
reformas y tradiciones han introducido a la cátedra de Moshé, porque ellos
dicen, pero no hacen lo que Moshé enseñara. 18 Ellos
imponen obligaciones y mandatos a los hombres, tan difíciles de cumplir, que ni
siquiera ellos mismos los cumplen.
19 Todo lo que hacen es para sentirse
admirados por los hombres; pues ensanchan sus filacterias y alargan los flecos
de sus mantos; 20 aman ocupar el lugar de honor en los
banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 21 y recibir saludos respetuosos en las
plazas y que todos les llamen Rabbi. 22
Ustedes no dejen que les llamen Rabbi,
porque solo uno es el Rabbi, el Mashíaj, y todos ustedes son hermanos.
Así mismo no den el título de Padre a nadie, porque sólo uno es el Padre de
quien procede toda la sabiduría”. Esto lo decía Yehshua porque a los escribas
les agradaba que le llamaran padres.
Yehshua
y el joven rico
23 Estando Yehshua en Judea del otro lado
del Jordán y habiendo hablado a una multitud, se disponía a continuar su camino
cuando llegó corriendo un joven que inclinándose ante él le dijo: “Rabbi bueno
¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?”
24 Yehshua le dijo entonces: “¿Por qué me
llamas bueno? Nadie es bueno, solo uno, el Padre de la Vida. Te respondo. 25 Conoces los dictados del Padre: No
cometas adulterio. No mates. No robes. No digas falsos testimonios. No mientas.
Honra a tu padre y a tu madre”. 26 El joven le respondió: “Rabbi, desde mi
temprana juventud he guardado estos mandamientos”.
27 Yehshua le miró con amor y le dijo:
“Solo te falta una cosa: anda y vende todo lo que tienes y repártelo entre los menesterosos; de este modo acumularás una
gran riqueza ante el Padre y, luego, ven conmigo cargando con el peso del
sacrificio y las privaciones”.
28 Se turbó visiblemente el joven y se
alejó lleno de tristeza, porque era muy rico. Viéndole alejarse de él, 29 dijo Yehshua: “¡Qué difícil es para los
ricos ganarse el Reino del Padre! Más fácil es que un camello pase a través de
la puerta del Ojo de la Aguja que un rico pueda ganarse la vida eterna”. Esto
lo decía porque la puerta de la muralla llamada Ojo de la Aguja era
extremadamente angosta.
30 Al escuchar esto, los discípulos
estaban muy sorprendidos y se preguntaban: “¿Quién entonces logrará la vida
eterna?” 31 Comprendiendo lo que les preocupaba,
Yehshua les dijo: “Lo que es imposible para los humanos no lo es para el Padre
del Universo, porque todo es posible para El. Lo imposible, por Dios se hace
posible. 32 Él puede hacer de dos cosas, una;
ordenar lo interior con lo exterior, y lo exterior con lo interior, y lo de
arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de
manera que el macho deje de ser macho y la hembra deje de ser hembra”.
Parábola
del mendigo Eleazar
33 “Una historia les contaré, le dijo
Yehshua a sus discípulos, para que por ella entiendan cual es la recompensa que
el Padre tiene reservada para los humildes y cual para los poderosos: 34 Había un hombre rico, cuyas ropas eran
de lino fino y de púrpura y cada día celebraba un banquete derrochando lujos. 35 A las puertas de la casa de aquel
hombre rico se echaba un pobre mendigo cubierto de llagas llamado Eleazar, que
imploraba limosnas e intentaba alimentarse con las migajas, y los perros le
lamían sus llagas.
36 Cierto día murió el mendigo y Uri’el
condujo su alma al círculo donde aguarda Abraham. Poco después moría el rico y
fue sepultado. 37 Y estando el rico en el Hades, donde
todo es desesperación y angustias, alzó sus ojos, y vio de lejos a Abraham, y a
Eleazar en la esfera de los santos. 38 Entonces
él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Eleazar
para que moje la punta de su dedo en agua y en la palma de su mano me traiga
algún mendrugo; porque estoy desesperado en este lugar de olvido.
38 Pero Abraham le dijo: Hijo, no olvides
que en vida recibiste tus gozos y riquezas, y Eleazar solo recibió hambre y
desprecio; pero ahora él es consolado aquí, y tú olvidado, como si nunca
hubieras existido. 39
Además de todo esto, hay un
gran abismo entre nosotros y ustedes lo que padecen en la esfera inferior, de tal
modo que los que quisieren pasar de aquí a donde están ustedes, no lo pueden
hacer, ni los que están en tu esfera pueden llegar acá.
40 Entonces el rico le dijo: Te ruego, pues,
padre, que le envíes a la casa de mi padre, 41 porque
tengo cinco hermanos, para que les muestre esta realidad, a fin de que no
vengan ellos también a este lugar de tormento. 42 Y
Abraham le dijo: Ellos tienen la enseñanza de Moshé y de los profetas. 43 El entonces dijo: No, padre Abraham;
pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 44 Mas Abraham le dijo: Si no atienden a
las enseñanzas de Moshé y de los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno
se levantare de los muertos”.
Recompensas
para los seguidores de Yehshua
45 Entonces Kefa le dijo: “Mira, nosotros
lo hemos dejado todo y te hemos seguido”; mas Yehshua le interrumpió 46 diciéndole: “Les digo la verdad, no hay
nadie que haya dejado su casa o a sus hermanos; que haya dejado atrás a sus
progenitores, o abandonado mujer e hijos y renunciado a sus propiedades por
seguirme a mí y a la Buena Noticia que han de divulgar, y que por mi causa
tengan que sufrir persecuciones, que no recibirá cien veces más casas,
hermanos, padres, hijos y propiedades, en el presente, y en los siglos
venideros, la vida eterna”.
47 Y dijo Yehshua: “No es posible que un
hombre monte dos caballos y tense dos arcos; no es posible que un esclavo sirva
a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a
uno y despreciará al otro. 48 No pueden ustedes adorar al mismo
tiempo a Dios y a Mammón, las riquezas. 49
Hijos míos, no se afanen por acumular riquezas en la tierra, donde hay polilla
y herrumbre que corroen, y ladrones que minan y roban. 50 Háganse de tesoros en la vida espiritual,
donde brilla el alma; allí no hay polilla ni herrumbre que corroe, ni ladrones
que minan y roben. 51 Donde está tu tesoro, allí estará
también tu corazón”.
La
identificación de los seguidores de Yehshua
52 Y dijo Yehshua: “Si a ustedes les preguntaran:
¿De dónde han venido? Contesten diciendo: Nosotros procedemos de la Luz, del
lugar donde la Luz por sí misma se originó; allí donde se afirmaba y se
manifestó en su propia imagen. 40 Si les preguntan: ¿Quiénes son
ustedes?, digan: Somos los hijos y los escogidos del Padre de la Vida. 53 Si, además, les preguntan: ¿Cuál es la
señal del Padre que llevan en ustedes mismos?, contesten: Es el movimiento y la
vibración y, al mismo tiempo, el reposo”.
¿Quién
es mi prójimo? Parábola del Buen Samaritano
54 En esto llegó un maestro de la Ley a
donde Yehshua y sus discípulos estaban sentados a la sombra de un sicomoro y le
preguntó a Yehshua con intención de probarle: “Rabbi, ¿Cómo puedo ganar la vida
eterna?”
55 Yehshua le preguntó a su vez: “Dime,
¿qué está escrito en la Torá?”
56 Respondió el escribano, maestro de la
Ley: “Amarás al Padre, tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas
tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”.
57 Yehshua le dijo entonces: “Bien has
respondido. Haz eso y vivirás”. Entonces tratando de justificarse el escribano
le preguntó: “Pero ¿Cómo sé quién es mi prójimo?”
58 Respondió Yehshua diciendo: “Escucha
esta historia y respóndete tú mismo: Bajaba un hombre de Jerusalén a Yériho, y
cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron
dejándole medio muerto. 59 Casualmente, bajaba por aquel camino un
sacerdote y, al verle, dio un rodeo. 60 De
igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y tomó por otro camino.
61 Pero un samaritano que iba de camino
llegó junto a él, y al verle herido y casi a punto de morir sintió compasión
por él; 62 y, acercándose, vendó sus heridas,
echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le
llevó a una posada y cuidó de él. 63 Al
día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: Cuida de él
y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva. 64 ¿Quién de estos tres te parece que fue
prójimo del que cayó en manos de los salteadores?”
65 Él dijo: “El que practicó la
misericordia con él”. Díjole Yehshua: “Has respondido rectamente. Vete y haz tú
lo mismo, sin hacer diferencias, como el Padre no hace diferencias entre los
hombres”. 66 Y agregó Yehshua diciendo: “Ustedes,
los fariseos, purifican por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están
llenos de rapiña y maldad. 67 ¡Insensatos! el que hizo el exterior,
¿no hizo también el interior? 68 Den mejor en limosna lo que tienen, y
así todas las cosas serán puras para ustedes.
Ayes
contra los fariseos y los Maestros de la Ley
69 Pero, ¡ay de ustedes, los fariseos, que
pagan el diezmo de la menta, de la ruda y de todo tipo de hortaliza, y dejan a
un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque
sin omitir aquello.
70 ¡Ay de ustedes, los fariseos, que aman
el primer asiento en las sinagogas y que se les salude en las plazas!
71 ¡Ay de ustedes, pues son como los
sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo! Sepulcros
por fuera blanqueados mas por dentro solo son carroña”.
72 Entonces el escribano, Maestro de la
Ley, le respondió: “¡Rabbi, diciendo estas cosas, también nos injurias a
nosotros!”
73 Pero él dijo: “¡Ay también de ustedes, maestros
de la Ley, que imponen a los hombres cargas intolerables, y ustedes no las
tocan ni con un dedo! Porque agregan a la Ley lo que ustedes interpretan y se
enredan en palabras y rebuscan en la escritura la justificación a las cargas
por ustedes impuestas.
74 ¡Ay de ustedes, porque edifican los
sepulcros de los profetas que los padres de ustedes asesinaron! 75 Por tanto, ustedes son testigos y están
de acuerdo con lo que los padres de ustedes hicieron, porque ellos los mataron
y ustedes edifican sus sepulturas.
76 Por eso dijo la Suprema Inteligencia: Les enviaré profetas y apóstoles, y a
algunos los matarán y a otros perseguirán, 77
para que se pida cuentas a esta generación de hipócritas y a sus sacerdotes, de
la sangre de todos los profetas derramada desde todos los tiempos; 78 desde la sangre del primer inocente,
hasta la sangre de aquellos que los antepasados de ustedes hicieron derramar
para dominar sobre la tierra que el Padre, de gracia les concedía. 79 Sí,
les aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. 80 ¡Ay de ustedes, los maestros de la Ley,
que se han apoderado de la llave de la ciencia! Ni ustedes encuentran la
Verdad, ni permiten que la busquen aquellos que quieren conocer la Verdad”.




No hay comentarios:
Publicar un comentario