1 Saúl colocó a David al frente de
guerreros y le enviaba a merodear en tierras filisteas. Su valor era reconocido
por el pueblo 2 y él se movía con astucia y era
estimado por los guerreros porque David tenía más éxito combatiendo a los filisteos
que todos los siervos de Saúl.
El
celo de Saúl contra David
4 La fama de David corrió por toda la
tierra y cuando Saúl junto a David regresaba de alguna campaña las mujeres de
todas las aldeas de Yisraeil cantaban y danzaban con panderos, con cánticos de
alegría y con instrumentos de música y decían: “Saúl mató a sus miles y David a
sus diez miles”. 5 Esto enojaba profundamente a Saúl y
sentía celos por David.
6 David sabía tocar el arpa y cantaba
con hermosa voz y Saúl se deleitaba escuchándole en las noches. Pero Saúl
albergaba resentimiento contra David y sufría de ataques de cólera y desvariaba
como si un mal espíritu le hubiera asaltado. 7 David tocaba con su mano como
acostumbraba para alegrar a Saúl; y tenía Saúl la lanza en la mano y bebía
vino. Un pensamiento asesino se albergó en el cerebro de Saúl y se decía: 8
“Todos le veneran y le aclaman como adalid de Yisraeil, solo falta que le
proclamen rey”. 9 Deseando matarle le arrojó la lanza a David sin acertarle
pues David evadió el golpe.
10 Saúl caía desplomado y sus sirvientes
le llevaban a la cama. Temía a David porque pensaba que Dios le protegía y en
cambio a él lo había abandonado; 11 por
lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y David salía y entraba al
frente de los guerreros.
Shamu’el
quiere conocer a David
12 Sucedió que la fama de David llegó
hasta oídos de Shamu’el. Shamu’el dijo entonces: “¿Quién es este David de quien
tanto se habla? Dicen que es respetuoso y obediente del Dios de la Vida y que
Eli-Yah está a su lado. 13 Tal vez este hombre sea el elegido para
reinar sobre Yisraeil en lugar de Saúl”.
14 Tomó Shamu’el el Urim y el Tumim para
consultar a la Suprema Inteligencia preguntando si David sería el escogido. 15 Y Yahvahé respondió diciendo: “De la
estirpe de Isaí en Belén elegiré a mi siervo y él será poderoso ante Yisraeil”.
16 Y dijo Shamu’el: “¿Cómo iré hasta Belén
y cómo podré ungir al nuevo rey? Si Saúl lo supiera, me mataría y 17 el Padre no me respondió directamente
sino dijo: de la estirpe de Isaí elegiré a mi siervo”.
18 Y partió Shamu’el hacia Belén y al
llegar a la aldea, los ancianos del lugar salieron a recibirle con miedo,
porque Shamu’el era juez de Israel y juzgaba con mano dura y su presencia se
veía como anuncio de amenazas para todos y le preguntaron: “¿Es pacífica tu
venida?” 19 El respondió: “Sí, vengo a ofrecer
sacrificio a Yahvahé; les invito a que me acompañen al sacrificio”. 20 Y junto con los ancianos que
acompañaron a Shamu’el al sacrificio estaba Isaí, padre de David.
Shamu’el
echa suerte sobre los hijos de Isaí
21 Cuando Shamu’el hizo el sacrificio,
llamó aparte a Isaí y cuando estaban solos le dijo: “Isaí efrateo, quiero
pernoctar hoy en tu casa, porque hay señal del Altísimo que te llenarán de
gloria por siempre”. 22 Entonces Isaí recibió a Shamu’el en su
casa y Shamu’el le dijo: “Preséntame a tus hijos para que yo les bendiga”. 23 Uno a uno Isaí presentó a sus hijos
frente a Shamu’el. Y Shamu’el echaba suertes sobre ellos y todos eran
rechazados.
24 Entonces Shamu’el se dijo a sí mismo:
“Si todos estos varones han sido rechazados, el elegido tiene que ser David el
vencedor de Goliat”. Y le preguntó a Isaí: “¿Dónde está el menor de tus hijos?”
25 Isaí le dijo: “El menor de mis hijos es David y no se encuentra aquí con nosotros,
mas está al servicio de Saúl”. Volvió Shamu’el a Ramá donde tenía su morada.
Yehonathan
advierte a David
26 Saúl, en tanto, aumentaba su celo
contra David y deseaba su muerte, porque muchos de su entorno le admiraban más
que a él. Entonces Saúl llamó a su hijo Yehonathan y le pidió que saliera y
matara a David. 27 Pero Yehonathan amaba a David y fue a
avisarle de que Saúl, el rey pretendía matarle y le dijo: “Saúl mi padre
procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y
escóndete. Yo le hablaré bien de ti a mi padre y luego te diré lo que haya que
hacer”.
28 Al siguiente día Yehonathan le habló a
Saúl y le dijo: “No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha
cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo; 29 pues él tomó su vida en su mano, y mató
al filisteo, ¿acaso en ello no está el poder del Altísimo que ha traído salvación
para tu reino? 30 Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué,
pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa?”
31 Mas Saúl no acertaba aquel
razonamiento: “David se ha convertido en peligro para mi reinado y debe morir”.
Así declaró Saúl a Yehonathan.
Shamu’el
encuentra a David
32 David, alertado por Yehonathan huyó a
Ramá buscando librarse de los hombres de Saúl que habían prometido matarle. 33 Y Shamu’el conoció por boca de un
sirviente que David había llegado a Ramá buscando protección. Shamu’el salió en
busca de David y le encontró en una cueva donde se había refugiado.
34 Al ver a David, Shamu’el quedó
maravillado viendo la hermosa figura de David y su elegante presencia y le
saludó, diciendo: “La paz contigo, David hijo de Isaí, sé que Saúl quiere tu muerte
pero no podrá contigo, 35 porque eres el elegido de Yahvahé para
reinar en Yisraeil y yo he venido a ti para que en nombre del Altísimo te unja
como rey”.
36 Aquel saludo sorprendió a David y le
dijo a Shamu’el: “No le he deseado mal alguno a Saúl que fue ungido por Shamu’el
en nombre de Yahvahé para ser rey de Yisraeil”. 37 Shamu’el
le dice: “Yo soy Shamu’el, Juez sobre Yisraeil quien ungió a Saúl en nombre del
Dios del Universo. 38 Ahora Saúl ha sido desechado y el Gran
Saber me ha revelado que tú serás el elegido para reinar sobre Yisraeil”.
39 Dijo entonces David: “Grande es el Dios
de Yisraeil, tu Dios, que me ha escogido a mí que era pobre y pastor de
ovejas”. Shamu’el dijo: “Ven conmigo a Naiot de Ramá, a la casa de los profetas
y allí, en medio de hombres santos te ungiré”. Y Shamu’el tomó el cuerno del
aceite, y lo ungió en medio de los profetas de Ramá; 40 y desde aquel día en adelante Yaho’el,
el ángel de la Luz acompañó a David y Sama’el, ángel de la Sombra acompañaría
también a David y porfiaría con Yaho’el a causa de él.
Saúl
se irrita con Yehonathan por causa de David
41 Saúl había entendido que su hijo Yehonathan
había advertido a David de sus planes para matarle y estaba furioso con su
hijo. Se celebraba el segundo día del Rosh Jodesh, la fiesta del novilunio y
Saúl se había embriagado; 42 preguntó por David a su hijo y Yehonathan
le contestó diciendo: “David me rogó mucho que lo dejase ir a Belén donde
reside su familia, porque su padre y sus hermanos van a celebrar allá el
sacrificio anual”. 43 Entonces se encendió la ira de Saúl
contra Yehonathan, y le dijo: “¡Hijo perverso y contumaz! ¿No sé yo que tú
prefieres al hijo de Isaí para vergüenza tuya y vergüenza de la desnudez de tu
madre? 44 Pues mientras el hijo de Isaí viva
sobre la tierra, no habrá seguridad ni para ti ni para tu reino. Manda, pues, a
prenderle y tráemelo, porque hijo es de muerte”.
45 Y Yehonathan respondió a su padre Saúl
y le dijo: “¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho?” El furor de Saúl fue terrible con
la respuesta de su hijo y 46 ciego de odio arrojó una lanza contra Yehonathan
para herirle. 47 Y se levantó Yehonathan de la mesa con
exaltada ira, y no comió pan el segundo día de la nueva luna; porque tenía
dolor a causa de David, porque su padre le había afrentado delante de los
invitados.



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