domingo, 3 de agosto de 2014

DAVID III


1 Saúl colocó a David al frente de guerreros y le enviaba a merodear en tierras filisteas. Su valor era reconocido por el pueblo 2 y él se movía con astucia y era estimado por los guerreros porque David tenía más éxito combatiendo a los filisteos que todos los siervos de Saúl.

El celo de Saúl contra David

4 La fama de David corrió por toda la tierra y cuando Saúl junto a David regresaba de alguna campaña las mujeres de todas las aldeas de Yisraeil cantaban y danzaban con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música y decían: “Saúl mató a sus miles y David a sus diez miles”. 5 Esto enojaba profundamente a Saúl y sentía celos por David.
6 David sabía tocar el arpa y cantaba con hermosa voz y Saúl se deleitaba escuchándole en las noches. Pero Saúl albergaba resentimiento contra David y sufría de ataques de cólera y desvariaba como si un mal espíritu le hubiera asaltado. 7 David tocaba con su mano como acostumbraba para alegrar a Saúl; y tenía Saúl la lanza en la mano y bebía vino. Un pensamiento asesino se albergó en el cerebro de Saúl y se decía: 8 “Todos le veneran y le aclaman como adalid de Yisraeil, solo falta que le proclamen rey”. 9 Deseando matarle le arrojó la lanza a David sin acertarle pues David evadió el golpe.

10 Saúl caía desplomado y sus sirvientes le llevaban a la cama. Temía a David porque pensaba que Dios le protegía y en cambio a él lo había abandonado; 11 por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y David salía y entraba al frente de los guerreros.

Shamu’el quiere conocer a David

12 Sucedió que la fama de David llegó hasta oídos de Shamu’el. Shamu’el dijo entonces: “¿Quién es este David de quien tanto se habla? Dicen que es respetuoso y obediente del Dios de la Vida y que Eli-Yah está a su lado. 13 Tal vez este hombre sea el elegido para reinar sobre Yisraeil en lugar de Saúl”.
14 Tomó Shamu’el el Urim y el Tumim para consultar a la Suprema Inteligencia preguntando si David sería el escogido. 15 Y Yahvahé respondió diciendo: “De la estirpe de Isaí en Belén elegiré a mi siervo y él será poderoso ante Yisraeil”.   
16 Y dijo Shamu’el: “¿Cómo iré hasta Belén y cómo podré ungir al nuevo rey? Si Saúl lo supiera, me mataría y 17 el Padre no me respondió directamente sino dijo: de la estirpe de Isaí elegiré a mi siervo”.
18 Y partió Shamu’el hacia Belén y al llegar a la aldea, los ancianos del lugar salieron a recibirle con miedo, porque Shamu’el era juez de Israel y juzgaba con mano dura y su presencia se veía como anuncio de amenazas para todos y le preguntaron: “¿Es pacífica tu venida?” 19 El respondió: “Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Yahvahé; les invito a que me acompañen al sacrificio”. 20 Y junto con los ancianos que acompañaron a Shamu’el al sacrificio estaba Isaí, padre de David.  

Shamu’el echa suerte sobre los hijos de Isaí

21 Cuando Shamu’el hizo el sacrificio, llamó aparte a Isaí y cuando estaban solos le dijo: “Isaí efrateo, quiero pernoctar hoy en tu casa, porque hay señal del Altísimo que te llenarán de gloria por siempre”. 22 Entonces Isaí recibió a Shamu’el en su casa y Shamu’el le dijo: “Preséntame a tus hijos para que yo les bendiga”. 23 Uno a uno Isaí presentó a sus hijos frente a Shamu’el. Y Shamu’el echaba suertes sobre ellos y todos eran rechazados.
24 Entonces Shamu’el se dijo a sí mismo: “Si todos estos varones han sido rechazados, el elegido tiene que ser David el vencedor de Goliat”. Y le preguntó a Isaí: “¿Dónde está el menor de tus hijos?”
25 Isaí le dijo: “El menor de mis hijos  es David y no se encuentra aquí con nosotros, mas está al servicio de Saúl”. Volvió Shamu’el a Ramá donde tenía su morada.

Yehonathan advierte a David


26 Saúl, en tanto, aumentaba su celo contra David y deseaba su muerte, porque muchos de su entorno le admiraban más que a él. Entonces Saúl llamó a su hijo Yehonathan y le pidió que saliera y matara  a David. 27 Pero Yehonathan amaba a David y fue a avisarle de que Saúl, el rey pretendía matarle y le dijo: “Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete. Yo le hablaré bien de ti a mi padre y luego te diré lo que haya que hacer”.
28 Al siguiente día Yehonathan le habló a Saúl y le dijo: “No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo; 29 pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, ¿acaso en ello no está el poder del Altísimo que ha traído salvación para tu reino? 30 Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa?”  
31 Mas Saúl no acertaba aquel razonamiento: “David se ha convertido en peligro para mi reinado y debe morir”. Así declaró Saúl a Yehonathan.

Shamu’el encuentra a David

32 David, alertado por Yehonathan huyó a Ramá buscando librarse de los hombres de Saúl que habían prometido matarle. 33 Y Shamu’el conoció por boca de un sirviente que David había llegado a Ramá buscando protección. Shamu’el salió en busca de David y le encontró en una cueva donde se había refugiado.  
34 Al ver a David, Shamu’el quedó maravillado viendo la hermosa figura de David y su elegante presencia y le saludó, diciendo: “La paz contigo, David hijo de Isaí, sé que Saúl quiere tu muerte pero no podrá contigo, 35 porque eres el elegido de Yahvahé para reinar en Yisraeil y yo he venido a ti para que en nombre del Altísimo te unja como rey”.  
36 Aquel saludo sorprendió a David y le dijo a Shamu’el: “No le he deseado mal alguno a Saúl que fue ungido por Shamu’el en nombre de Yahvahé para ser rey de Yisraeil”. 37 Shamu’el le dice: “Yo soy Shamu’el, Juez sobre Yisraeil quien ungió a Saúl en nombre del Dios del Universo. 38 Ahora Saúl ha sido desechado y el Gran Saber me ha revelado que tú serás el elegido para reinar sobre Yisraeil”.     
39 Dijo entonces David: “Grande es el Dios de Yisraeil, tu Dios, que me ha escogido a mí que era pobre y pastor de ovejas”. Shamu’el dijo: “Ven conmigo a Naiot de Ramá, a la casa de los profetas y allí, en medio de hombres santos te ungiré”. Y Shamu’el tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de los profetas de Ramá; 40 y desde aquel día en adelante Yaho’el, el ángel de la Luz acompañó a David y Sama’el, ángel de la Sombra acompañaría también a David y porfiaría con Yaho’el a causa de él.   

Saúl se irrita con Yehonathan por causa de David

41 Saúl había entendido que su hijo Yehonathan había advertido a David de sus planes para matarle y estaba furioso con su hijo. Se celebraba el segundo día del Rosh Jodesh, la fiesta del novilunio y Saúl se había embriagado; 42 preguntó por David a su hijo y Yehonathan le contestó diciendo: “David me rogó mucho que lo dejase ir a Belén donde reside su familia, porque su padre y sus hermanos van a celebrar allá el sacrificio anual”. 43 Entonces se encendió la ira de Saúl contra Yehonathan, y le dijo: “¡Hijo perverso y contumaz! ¿No sé yo que tú prefieres al hijo de Isaí para vergüenza tuya y vergüenza de la desnudez de tu madre? 44 Pues mientras el hijo de Isaí viva sobre la tierra, no habrá seguridad ni para ti ni para tu reino. Manda, pues, a prenderle y tráemelo, porque hijo es de muerte”. 

45 Y Yehonathan respondió a su padre Saúl y le dijo: “¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho?” El furor de Saúl fue terrible con la respuesta de su hijo y 46 ciego de odio arrojó una lanza contra Yehonathan para herirle. 47 Y se levantó Yehonathan de la mesa con exaltada ira, y no comió pan el segundo día de la nueva luna; porque tenía dolor a causa de David, porque su padre le había afrentado delante de los invitados.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total