1 Así me habló
el luminoso Gavri’el: “Escucha y pon atención a mis palabras, hijo de la
Tierra, pues ellas son enseñanzas de la Suprema Inteligencia. 2 Aprende y
escribe lo que te voy a inspirar, porque luz recibirán los que lean en este
libro de los Shophetim que vivieron en los tiempos antiguos del pueblo al que
el Dios del Universo quiso adoptar sobre otros pueblos. 3 Ellos
pecaron contra la Luz y desobedecieron las enseñanzas; pecaron por ignorancia y
abandono de la verdad; 4 porque el hombre tiene voluntad propia y es libre
en su conciencia.
5 Y quiso la
Suprema Inteligencia escoger hombres de buena conducta para conducir al pueblo
que, por instinto e iluminación, se acercó a la verdad del Dios único y
verdadero. 6 Y Dios eligió de entre todos los hijos de la
Tierra a Abraham, a Ishma’el, a Yitzhak, a Ya’acov y a Moshé. 7 Pero hasta
estos escogidos no estuvieron libres de pecado. Abraham pecó por cuanto accedió
a los reclamos de Sara y expulsó al desierto a su primogénito Ishma’el; Ishma’el
pecó por no reconciliarse en amor con su hermano Yitzchak; Yitzchak pecó cuando
mintió sobre su esposa; Ya’acov pecó cuando por malas mañas se apoderó de la
progenitura que le correspondía a su hermano Esav; Moshé pecó cuando fundó una
casta sacerdotal a la usanza de los egipcios.
8 Solo un
elegido jamás conoció el pecado, aquel nacido de la Luz ante el cual se inclinó
Abraham, su nombre Malki-zédek.
9 Pero la
Suprema Inteligencia no se apartó de aquel pueblo, rebelde a su Palabra, porque
había trazado su plan de salvación para el género humano. 10 Ese pueblo
sería el sendero a la reconciliación con Dios; por eso le libró de la opresión
en Egipto para que fuera el antecedente de la liberación definitiva, de la
liberación del influjo de la Sombra y el paso hacia el nuevo Edén, donde nace un
río que se ramifica en cuatro poderosos brazos.
11 Pero no los
hombres los que primero pecaron contra la Suprema Inteligencia, sino ángeles
surgidos del aliento divino. Ellos fueron los vigilantes grigori que oprimieron
a los hombres recién salidos de la bestia y se rebelaron contra el Padre de la
Vida por su propia soberbia. 12 Entonces Mija’el combatió a los grigori para
liberar al ser humano de la opresión y los envió al foso de las tinieblas,
donde se convirtieron en ángeles de la Sombra.
13 La Suprema
Inteligencia detesta la opresión y da su amparo a los que se oponen a la
opresión, y estos son llamados por siempre, shophetim, lo liberadores.
14 Pero escucha
y atiende. No es liberador el que combate a un opresor para luego erigirse en
un nuevo opresor; 15 ellos son abominables ante la Luz del Universo. 15 La Suprema
Inteligencia no se impone sobre los hombres, porque la imposición hace que el
oprimido confiese lealtad por temor y, por tanto, falsa. 16 Dios educa a
los humanos con sus enseñanzas, con la inspiración, con el mensaje consolador
de sus ángeles y sus profetas, que hablan por la Luz del divino Paráclito
Espíritu Santo.
17 No te dejes
llevar por impulsos y pasiones cuando de adorar a tu Dios se trate. Tu amor por
la Suprema Inteligencia debe manifestarse con moderación, porque Dios, por
siempre bendito, conoce tu alma y bendice al que actúa con sensatez. 18 Mira que
muchos han pecado por exceso de celo en la defensa de Dios. El Padre de la Vida
no requiere ser defendido, porque Él es el Todo y la Verdad Única. 19 El Universo
y la Tierra, el aire y el agua, el espíritu de vida que anima a todo ser
viviente defienden a Dios.
20 ¿Acaso no
pecó contra el Ser Supremos Yehoshúa cuando por exceso de celo destruía
ciudades y asesinaba a sus habitantes, creyendo que así cumplía con la palabra
de Dios? 21 Recuerda que el Padre de la Vida es Dios de
justicia y Dios de piedad.
22 Ahora
medita y escribe y extrae las enseñanzas en este libro para iluminación de
aquellos que lo lean.

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