miércoles, 27 de agosto de 2014

Los Libertadores Shophetim I


1 Así me habló el luminoso Gavri’el: “Escucha y pon atención a mis palabras, hijo de la Tierra, pues ellas son enseñanzas de la Suprema Inteligencia. 2 Aprende y escribe lo que te voy a inspirar, porque luz recibirán los que lean en este libro de los Shophetim que vivieron en los tiempos antiguos del pueblo al que el Dios del Universo quiso adoptar sobre otros pueblos. 3 Ellos pecaron contra la Luz y desobedecieron las enseñanzas; pecaron por ignorancia y abandono de la verdad; 4 porque el hombre tiene voluntad propia y es libre en su conciencia.

5 Y quiso la Suprema Inteligencia escoger hombres de buena conducta para conducir al pueblo que, por instinto e iluminación, se acercó a la verdad del Dios único y verdadero. 6 Y Dios eligió de entre todos los hijos de la Tierra a Abraham, a Ishma’el, a Yitzhak, a Ya’acov y a Moshé. 7 Pero hasta estos escogidos no estuvieron libres de pecado. Abraham pecó por cuanto accedió a los reclamos de Sara y expulsó al desierto a su primogénito Ishma’el; Ishma’el pecó por no reconciliarse en amor con su hermano Yitzchak; Yitzchak pecó cuando mintió sobre su esposa; Ya’acov pecó cuando por malas mañas se apoderó de la progenitura que le correspondía a su hermano Esav; Moshé pecó cuando fundó una casta sacerdotal a la usanza de los egipcios.

8 Solo un elegido jamás conoció el pecado, aquel nacido de la Luz ante el cual se inclinó Abraham, su nombre Malki-zédek.

9 Pero la Suprema Inteligencia no se apartó de aquel pueblo, rebelde a su Palabra, porque había trazado su plan de salvación para el género humano. 10 Ese pueblo sería el sendero a la reconciliación con Dios; por eso le libró de la opresión en Egipto para que fuera el antecedente de la liberación definitiva, de la liberación del influjo de la Sombra y el paso hacia el nuevo Edén, donde nace un río que se ramifica en cuatro poderosos brazos.

11 Pero no los hombres los que primero pecaron contra la Suprema Inteligencia, sino ángeles surgidos del aliento divino. Ellos fueron los vigilantes grigori que oprimieron a los hombres recién salidos de la bestia y se rebelaron contra el Padre de la Vida por su propia soberbia. 12 Entonces Mija’el combatió a los grigori para liberar al ser humano de la opresión y los envió al foso de las tinieblas, donde se convirtieron en ángeles de la Sombra.

13 La Suprema Inteligencia detesta la opresión y da su amparo a los que se oponen a la opresión, y estos son llamados por siempre, shophetim, lo liberadores.

14 Pero escucha y atiende. No es liberador el que combate a un opresor para luego erigirse en un nuevo opresor; 15 ellos son abominables ante la Luz del Universo.  15 La Suprema Inteligencia no se impone sobre los hombres, porque la imposición hace que el oprimido confiese lealtad por temor y, por tanto, falsa. 16 Dios educa a los humanos con sus enseñanzas, con la inspiración, con el mensaje consolador de sus ángeles y sus profetas, que hablan por la Luz del divino Paráclito Espíritu Santo.  

17 No te dejes llevar por impulsos y pasiones cuando de adorar a tu Dios se trate. Tu amor por la Suprema Inteligencia debe manifestarse con moderación, porque Dios, por siempre bendito, conoce tu alma y bendice al que actúa con sensatez. 18 Mira que muchos han pecado por exceso de celo en la defensa de Dios. El Padre de la Vida no requiere ser defendido, porque Él es el Todo y la Verdad Única. 19 El Universo y la Tierra, el aire y el agua, el espíritu de vida que anima a todo ser viviente defienden a Dios.

20 ¿Acaso no pecó contra el Ser Supremos Yehoshúa cuando por exceso de celo destruía ciudades y asesinaba a sus habitantes, creyendo que así cumplía con la palabra de Dios? 21 Recuerda que el Padre de la Vida es Dios de justicia y Dios de piedad.


22 Ahora medita y escribe y extrae las enseñanzas en este libro para iluminación de aquellos que lo lean.   

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