jueves, 28 de agosto de 2014

Libro del Bendecido Yehshua llamado el Mashíaj – Kristo 17

La fe de la cananea

1 Salió Yehshua acompañado de sus discípulos para la región de Tiro y Sidón hasta donde había llegado su fama. 2 Sucedió que una mujer cananea al verle pasar le gritaba diciendo: “Señor, bendecido por Dios, compadécete de mí. Mi hija sufre terriblemente, quizá sea un espíritu maligno que la atormenta”.

3 Mas Yehshua continuó sin prestarle atención. 4 Como la mujer continuaba siguiéndole e implorándole, Mariam de Magdala se acercó a él y le dijo: “Por favor, si no vas a atenderle, dile, al menos, que se vaya porque viene gritando tras nosotros”. 5 Le contestó Yehshua: “He venido solo para buscar a las ovejas perdidas de Yisraeil”.

6 La mujer entonces se adelantó y se postró desesperada a los pies de Yehshua y le imploró: “¡Señor, por favor, socórreme!” 7 Yehshua le contestó: “Mujer, no está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”. 8 Llorando la mujer miró a los ojos de Yehshua y le dijo: “Es cierto, Señor, pero aun los perrillos se contentan con las migajas que caen de la mesa de sus amos”.

9 Le dijo entonces Yehshua: “Veo que tienes mucha fe, aun siendo una extrajera y no tengas conocimiento del mensaje del Padre. Por eso haré lo que me pides. Regresa a tu casa y tu hija estará sana”.

10 La mujer confiada en la palabra de Yehshua fue a su casa y encontró a su hija acostada en la cama y libre de sus padecimientos.

11 Entonces Yehshua le dijo a los discípulos: “Esto que han visto hoy será enseñanza para ustedes. Cuando hice que no la escuchaba, ella siguió implorándome y ante su fe le concedí lo que me pedía; 12 es que el Padre es capaz de escuchar y hacer el bien hasta a los peores pecadores y hasta aquellos que le niegan, si le imploran con devoción”.

Yehshua anuncia su muerte

13 Cuando regresó de nuevo a Galilea no quería que la gente supiera dónde estaba ya que deseaba transmitirles sus enseñanzas a sus discípulos. 14 Entonces, Yehshua les dijo a sus discípulos: “El tiempo anunciado está próximo y el Hijo del Hombre está a punto de ser entregado a sus enemigos que le matarán; pero él regresará con su cuerpo astral”; 15 mas los discípulos no entendían de quien hablaba.

La oración al Padre


16 Entonces Verónica le pidió: “Rabbi, los fariseos saben orar y Yojanán enseñó a orar a sus discípulos, en cambio tú no nos has enseñado en la oración”. 17 Yehshua contestó: Les he dicho que cuando oren al padre no sean espléndidos en palabras y discursos; porque el Padre conoce de que tienen necesidad. Así expresarán su oración:

18 Padre Eterno y nuestro que reinas sobre la extensión del Universo: 19 Que Tu nombre por siempre sea santificado y bendecido. 20 Que tu reino espiritual llegue hasta nosotros y tu voluntad se cumpla en la tierra como se cumple en el Universo. 21 Permite que nunca nos falte el alimento de cada día. 22 Como nosotros debemos perdonar a los que nos ofenden, perdona Tú nuestras ofensas. 23 Danos fuerzas para evitar las tentaciones y líbranos del poder del Maligno. 24 Porque Tuyo es el Reino, Tuyo es el Poder y Tuya es la Fuerza y la Gloria, por toda la eternidad.

Sobre los juramentos

25 Algo más les diré: Ustedes han oído que se les dijo a los antepasados: No faltes a tu juramento, sino cumple con tus promesas al Padre. 26 También se les dijo: Cuando jures hazlo por el nombre del Padre. 27  Pero ahora yo les digo a ustedes que, cuando prometan algo, no hagan ningún juramento en falso. No juren por las alturas pues en ellas brilla la Luz del Padre, ni juren por la tierra, porque Dios gobierna sobre ella. Tampoco juren por Jerusalén porque la ciudad no les pertenece, sino al Padre. 28 Nunca juren por su vida, porque ustedes no son dueños de ella, ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. 29 Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del Maligno”.

Interior de un hombre de Luz

30 Yehudah el de Queriot le pregunta: “¿Qué hay en tu interior que me cuesta entenderlo?” 31 Le contestó  Yehshua: “El que tenga oídos, que escuche: en el interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo; sin su luz reinan las tinieblas. 32 Cuídate, Yehudah que por no comprender mi interior no veas la luz, y la Sombra te aprisione. 33 Una vid ha sido plantada a la orilla del Padre y como no está firmemente arraigada será arrancada de cuajo y se malogrará”. 34 Yehshua había dicho esto porque sabía que Yehudah le traicionaría y le entregaría a los fariseos y a los Sumo Sacerdotes.

35 Yehudah volvió a decirle: “¿Quién eres tú para decirnos estas cosas?” 36 Yehshua le respondió: “Afirmándose sobre lo que les estoy diciendo, todavía no son capaces de entender quién soy yo. 37 Eviten ustedes volverse como los fariseos, ya que éstos aman el árbol y odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol”.

Sobre la circuncisión

38 Tau'ma le pregunta: “¿Es de alguna utilidad la circuncisión o no?” Le contestó Yehshua: “Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de gran utilidad”.

39 Viendo pasar a un hombre que llevaba un cordero, Yehshua les preguntó: “¿Qué hace éste con el cordero?: Ellos le dijeron: “Quizá le lleve a sacrificarlo para comérselo”. 40 Y les dijo: “Mientras esté vivo no se lo comerá, sino sólo después de haberlo degollado, cuando el cordero se haya convertido en un cadáver”. Ellos dijeron: “No podrá obrar de otro modo”. 41 Yehshua les dice: “Asegúrense ustedes un lugar de reposo para que no se conviertan en cadáveres y sean devorados”.

Yehshua ora al Padre por sus discípulos

42 Entonces Yehshua oró al Padre en voz alta: “Yo te alabo, Padre Dios del Universo y de todo lo que ha sido formado por tu impulso, porque escondites tus enseñanzas a los sabios y las revelaste a los niños y a los humildes. Así fue de tu agrado. 43 Tú has puesto todas las cosas en mis manos y solo tú conoces es el Hijo sino el Padre; nadie te conoce en verdad, Padre, solo el Hijo, y aquel a quien el Hijo te quiera revelar”. 44 Y volviéndose a los discípulos dijo: “Dichosos quienes ven lo que ustedes pueden ver; porque, les aseguro, que muchos profetas hubieran deseado ver y no vieron, y oír y no oyeron,  lo que ustedes han visto y oído.

45 El Padre es el Dios de la Vida. En Él está siempre la vida. Del mismo modo el Padre le concede al Hijo poseer vida en sí mismo 46 y le ha dado el poder de enjuiciar porque hijo de hombre también es. 47 No se extrañen de esto que les digo.

48 Yo he venido a hacer las cosas inferiores como las superiores y las externas como las internas, para unirlas a todas en el lugar.

Yehshua, causa de división

49 Fuego vine a traer a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya ese fuego estuviera encendido! 50 Pero antes tendré que recibir un bautismo diferente, un bautismo de dolor, ¡y cómo me angustio esperando que se consuma! 51 ¿Piensan acaso que he venido para traer paz a la tierra? No; no he venido a traer paz, sino discordia. Vine a causar división. 52 De ahora en adelante verán la disensión. Una familia de cinco estará dividida. Estarán tres contra dos y dos contra tres. 53 El padre estará en contra del hijo y el hijo en contra de su padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra estará contra la nuera y la nuera contra la suegra; 54 porque no  he venido para unir a Yisraeil, sino para dividirle. Mi rebaño se separará del viejo redil y sus pastores serán perseguidos; pero al final ellos serán recompensados.

El Buen Pastor

55 Vengan a mí todos los que están abrumados y extenuados, porque yo les daré descanso a sus almas; mi enseñanza es agradable, mi  yugo es suave, y ligera es mi carga.

56 Yo soy el buen pastor y conozco a mis ovejas y mis ovejas escuchan mi voz. Yo he venido a buscar a mis ovejas para arrancarlas de las manos de los falsos pastores. 57 Así como el pastor se ocupa de su rebaño en medio de sus ovejas dispersas, así yo he venido para apacentarlas con pasto fresco. 58 He venido para buscar la oveja que se perdiera; para darle salud a las enfermas y cerrar sus heridas. En mi redil yo las apacentaré con justicia. 59 El buen pastor no teme ofrendar su vida para resguardar a su rebaño.


60 Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y asaltantes, falsos pastores de palabras mentirosas, por eso las ovejas no les oyeron y muchas se extraviaron. 61 Yo soy la puerta del redil, la puerta de vida. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. 62 Yo he venido para dar vida a mis ovejas, y para que la tengan en abundancia. Mis ovejas me conocen como yo conozco al Padre y yo entregaré la vida para salvar la vida de mis ovejas. 63 Ya les he dicho que he venido a buscar a las ovejas perdidas de Yisraeil, pero también voy en búsqueda de otras ovejas que no son de este redil y cuando las encuentre formarán un solo rebaño con las primeras.

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