viernes, 1 de agosto de 2014

David II


Goliat reta a Yisraeil

1 Sucedió que los filisteos emprendieron una campaña militar para impedir que los ejércitos de Saúl avanzaran sobre Filistea. 2 Con ese propósito acamparon su ejército en el valle de Efes-damim entre Soco y Azecah. También Saúl y los hombres de Yisraeil se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos. 3 Los filisteos ocupaban una colina colocada a un lado del valle y las tropas de Saúl ocuparon otra colina colocada al otro extremo del valle.
4 Cuando estaban listos los de Yisraeil para iniciar batalla, de entre las filas de los filisteos salió un paladín de sus ejércitos, quien haciendo frente a los israelitas les gritó: “Soy Goliat de Gath, campeón entre los filisteos. ¿Para qué se ponen en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y ustedes los siervos de Saúl? Escojan de entre ustedes un hombre que venga a enfrentarme en combate. 5 Si él pudiera pelear conmigo, y vencerme, nosotros nos rendiremos ante ustedes; pero si yo soy el vencedor,  grande sea Dagón nuestro dios, ustedes se rendirán y nos servirán como siervos”.
6 Oyendo Saúl y todo su ejército el reto del filisteo, se turbaron y sintieron miedo, pues el retador, Goliat, era un hombre de muy elevada estatura que sobrepasaba en más de dos cuartas al guerrero más alto de Yisraeil. 7 Su cuerpo era pesado y musculoso y su aspecto feroz; traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una muy pesada cota de malla. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de hierro entre sus hombros. Delante de él venía su escudero.
8 Ninguno de los dos bandos se decidía a iniciar el combate y el poderoso Goliat cada día salía ante la presencia del ejército de Saúl a lanzar su reto, y así fue por cuarenta días. 9 Y Goliat, el filisteo ofendía al Dios que adoraban los de Yisraeil y decía: “¡Válgame Dagón, dios de Gath, de Ashkelón, de Ashdod y de Ekrón, que ningún valiente hay en Yisraeil que quiera enfrentarme, porque él es poderoso y mayor que el Dios de Yisraeil!”

Isaí envía a su hijo David a Ela

10 Había un hombre joven de la aldea de Belén, hijo de Isaí, que cuidaba las ovejas de su padre de figura agradable y delicada. Hermoso de ojos, rubio, de cuerpo lampiño y de aspecto bello, llamado David. 11 David tenía ocho hermanos y él era el menor de todos. Los tres hermanos mayores, Eliab el primogénito, Abinadad el segundo y Sama el tercero, estaban en el ejército de Saúl.
12 Y dijo Isaí a David su hijo: “Toma ahora para tus hermanos un efa  de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento que está en Ela a tus hermanos. Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y averigua si tus hermanos están sanos, y tráeme alguna prenda de ellos para sentirme tranquilo”.
13 Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga hacia Ela como Isaí le había mandado; 14 y llegó al campamento cuando el ejército se preparaba para el combate. Los hombres de ambos bandos se pusieron en orden de batalla, ejército frente a ejército.
5 Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió hasta las líneas israelíes; y cuando llegó, preguntó dónde estaban sus hermanos y si estaban bien. 6 Mientras él indagaba por sus hermanos, Goliat se había adelantado a sus filas acompañado por su escudero y poniéndose en medio de los dos campamentos, profirió los mismos insultos que cada día repetía sin obtener respuesta de parte de Yisraeil.
7 Al escucharle, David le preguntó a los que estaban junto a él: “¿Qué harán al hombre que venza a este filisteo, y quite el oprobio de Yisraeil? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?” 8 Ellos le contestaron: “Al que le venza, Saúl le dará una gran recompensa,  le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Yisraeil”.

David dispuesto a enfrentar a Goliat

9 Eliab, su hermano mayor que se había acercado a donde estaba David al escucharle se molestó mucho y le gritó: “Dime, ¿para qué has venido hasta aquí? ¿Con quién has dejado las ovejas que debías guardar? Eres soberbio y sé que tu malicia te ha hecho venir para ver la batalla”. 10 David respondió: “¿Qué he hecho yo ahora? Solo pregunto qué recompensa recibirá el que derrote al goyim incircunciso que ofende al Dios verdadero, porque, en verdad, yo estoy dispuesto a enfrentarle y vencerle porque tengo a mi lado a  Yahvahé”. 11 Y apartándose de su hermano fue en busca del jefe de los mil para ofrecerse como defensor del honor de Yisraeil.  
12 El jefe de mil le escuchó y aunque despreciándole en su corazón por su delicado aspecto fue donde Saúl para referirle lo que David había dicho. 13 Saúl entonces le hizo venir ante su presencia.
14 Y dijo David a Saúl: “No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo”. 15 Saúl le replicó: “Te engaña tu pasión… No podrás enfrentarte a ese filisteo. Veo que eres delicado de cuerpo y muy joven aún; en cambio ese Goliat de Gath es un hombre de mucha fuerza y hombre de guerra desde su juventud”.
16 David respondió a Saúl: “Tu siervo es pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 17 yo salía tras de él, y lo hería, y libraba al cordero de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. 18 Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente”.
19 Añadió David: “Yahvahé, nuestro Dios, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, también me librará de la mano de este filisteo. 20 Mira, ¡Oh, rey!, que el Padre, Dios verdadero, no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el alma; así que no te desanime mi parecer delicado”. 21 Saúl se encogió de hombros y dudando todavía le dijo a David: “Ve, y que el Dios del Universo y Luz del Mundo esté contigo”.

David se enfrenta a Goliat

27 Entonces Saúl ordenó que se entregara armaduras a David y puso sobre su cabeza un casco de bronce y le hizo ceñir una pesada espada. 28 David probó a andar con aquella armadura, porque nunca había hecho la prueba; entonces le dijo a Saúl: “Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué”. 29 Se deshizo David de toda la armadura que le había entregado Saúl y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.
30 El gigantesco Goliat salió al frente y fue acercándose a David y al observarle de cerca se rio de David al verle muy joven y de bella apariencia. Y dijo el filisteo a David: “¿Soy yo acaso un perro, para que vengas contra mí con palos?” 31 Y maldijo a David diciendo: “Dagón te aplaste y te humille, porque eres solo un jovencito orgulloso y soberbio que se ha atrevido a enfrentarme a mí que soy un hombre de guerra y de fuerza. Ven a mí, porque voy a entregar tu carne a los buitres y a las bestias del desierto”.
32 Entonces dijo David al filisteo: “Tú vienes a mí con toda tu fuerza, con espada y lanza y jabalina; pero yo te enfrento en el nombre del Dios de todos los poderes, el Dios de los escuadrones de Yisraeil, a quien tú has provocado. 33 El Dios del Universo, Yahvahé, te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a los buitres y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Yisraeil. 34 Y todos los presentes, hebreos y filisteos conocerán que el Padre de la Vida no salva con espada y lanza, sino con el poder de la Luz y la verdad y él les entregará a ustedes en nuestras manos”.   

David derrota a Goliat

35 Furioso corrió el filisteo hacia David. Se detiene, y le arroja su lanza. Pero David la esquiva. Con la espada en alto corría el filisteo. 36 David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo, y, metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó Goliat sobre su rostro en tierra. 37 Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.
38 Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él que aún sostenía en la mano, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. 39 Alentadas las tropas de Saúl lanzaron furiosos gritos de combate y persiguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ekrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gath y Ekrón.
40 Cuando Saúl vio a David cuando salía a enfrentarse con el filisteo, le preguntó a Abner general del ejército: “Abner, ¿de quién es hijo ese joven?” Y Abner respondió: 41 “Por siempre vivas, oh rey, que no lo sé; pero preguntaré entre la gente si le conocen y si saben quién es su padre”.

Yehonathan hijo de Saúl conoce a David

42 Cuando regresaba David victorioso, Abner se acercó a él y le llevó ante la presencia de Saúl. Y David llevaba en su mano la cabeza de Goliat. Saúl entonces le dijo: “Muchacho, antes no te había preguntado, ¿de quién eres hijo?” Y David respondió: “Yo soy hijo de tu siervo Isaí de Belén”. 43 Y junto a Saúl se encontraba su hijo primogénito Yehonathan y apenas David terminó de hablar con Saúl, Yehonathan se sintió impresionado con la belleza de David y se encariñó con él.

44 Saúl invitó a David a que se quedara en el campamento y en su tienda y no le permitió regresar a donde su padre. 45 Entonces Yehonathan, se despojó de su manto y se lo entregó a David y le dio otras ropas suyas; hasta su espada, su arco y su cinturón los entregó a David. 

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