Goliat
reta a Yisraeil
1 Sucedió que los filisteos emprendieron
una campaña militar para impedir que los ejércitos de Saúl avanzaran sobre
Filistea. 2 Con ese propósito acamparon su ejército
en el valle de Efes-damim entre Soco y Azecah. También Saúl y los hombres de Yisraeil
se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla
contra los filisteos. 3 Los filisteos ocupaban una colina
colocada a un lado del valle y las tropas de Saúl ocuparon otra colina colocada
al otro extremo del valle.
4 Cuando estaban listos los de Yisraeil
para iniciar batalla, de entre las filas de los filisteos salió un paladín de
sus ejércitos, quien haciendo frente a los israelitas les gritó: “Soy Goliat de
Gath, campeón entre los filisteos. ¿Para qué se ponen en orden de batalla? ¿No
soy yo el filisteo, y ustedes los siervos de Saúl? Escojan de entre ustedes un
hombre que venga a enfrentarme en combate. 5 Si
él pudiera pelear conmigo, y vencerme, nosotros nos rendiremos ante ustedes; pero
si yo soy el vencedor, grande sea Dagón
nuestro dios, ustedes se rendirán y nos servirán como siervos”.
6 Oyendo Saúl y todo su ejército el reto
del filisteo, se turbaron y sintieron miedo, pues el retador, Goliat, era un
hombre de muy elevada estatura que sobrepasaba en más de dos cuartas al
guerrero más alto de Yisraeil. 7 Su cuerpo era pesado y musculoso y su
aspecto feroz; traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una muy pesada
cota de malla. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de hierro
entre sus hombros. Delante de él venía su escudero.
8 Ninguno de los dos bandos se decidía a
iniciar el combate y el poderoso Goliat cada día salía ante la presencia del
ejército de Saúl a lanzar su reto, y así fue por cuarenta días. 9 Y Goliat, el filisteo ofendía al Dios
que adoraban los de Yisraeil y decía: “¡Válgame Dagón, dios de Gath, de Ashkelón,
de Ashdod y de Ekrón, que ningún valiente hay en Yisraeil que quiera
enfrentarme, porque él es poderoso y mayor que el Dios de Yisraeil!”
Isaí
envía a su hijo David a Ela
10 Había un hombre joven de la aldea de
Belén, hijo de Isaí, que cuidaba las ovejas de su padre de figura agradable y
delicada. Hermoso de ojos, rubio, de cuerpo lampiño y de aspecto bello, llamado
David. 11 David tenía ocho hermanos y él era el
menor de todos. Los tres hermanos mayores, Eliab el primogénito, Abinadad el
segundo y Sama el tercero, estaban en el ejército de Saúl.
12 Y dijo Isaí a David su hijo: “Toma
ahora para tus hermanos un efa de este
grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento que está en
Ela a tus hermanos. Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los
mil; y averigua si tus hermanos están sanos, y tráeme alguna prenda de ellos
para sentirme tranquilo”.
13 Se levantó, pues, David de mañana, y
dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga hacia Ela como
Isaí le había mandado; 14 y llegó al campamento cuando el
ejército se preparaba para el combate. Los hombres de ambos bandos se pusieron
en orden de batalla, ejército frente a ejército.
5 Entonces David dejó su carga en mano
del que guardaba el bagaje, y corrió hasta las líneas israelíes; y cuando
llegó, preguntó dónde estaban sus hermanos y si estaban bien. 6 Mientras él indagaba por sus hermanos,
Goliat se había adelantado a sus filas acompañado por su escudero y poniéndose
en medio de los dos campamentos, profirió los mismos insultos que cada día
repetía sin obtener respuesta de parte de Yisraeil.
7 Al escucharle, David le preguntó a los
que estaban junto a él: “¿Qué harán al hombre que venza a este filisteo, y quite
el oprobio de Yisraeil? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que
provoque a los escuadrones del Dios viviente?” 8
Ellos le contestaron: “Al que le venza, Saúl le dará una gran recompensa, le dará su hija, y eximirá de tributos a la
casa de su padre en Yisraeil”.
David
dispuesto a enfrentar a Goliat
9 Eliab, su hermano mayor que se había
acercado a donde estaba David al escucharle se molestó mucho y le gritó: “Dime,
¿para qué has venido hasta aquí? ¿Con quién has dejado las ovejas que debías
guardar? Eres soberbio y sé que tu malicia te ha hecho venir para ver la
batalla”. 10 David respondió: “¿Qué he hecho yo
ahora? Solo pregunto qué recompensa recibirá el que derrote al goyim
incircunciso que ofende al Dios verdadero, porque, en verdad, yo estoy
dispuesto a enfrentarle y vencerle porque tengo a mi lado a Yahvahé”.
11 Y apartándose de su hermano fue en
busca del jefe de los mil para ofrecerse como defensor del honor de Yisraeil.
12 El jefe de mil le escuchó y aunque
despreciándole en su corazón por su delicado aspecto fue donde Saúl para
referirle lo que David había dicho. 13
Saúl entonces le hizo venir ante su presencia.
14 Y dijo David a Saúl: “No desmaye el
corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo”.
15 Saúl le replicó: “Te engaña tu pasión…
No podrás enfrentarte a ese filisteo. Veo que eres delicado de cuerpo y muy
joven aún; en cambio ese Goliat de Gath es un hombre de mucha fuerza y hombre de
guerra desde su juventud”.
16 David respondió a Saúl: “Tu siervo es
pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba
algún cordero de la manada, 17 yo salía tras de él, y lo hería, y
libraba al cordero de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano
de la quijada, y lo hería y lo mataba. 18
Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será
como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente”.
19 Añadió David: “Yahvahé, nuestro Dios,
que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, también me
librará de la mano de este filisteo. 20
Mira, ¡Oh, rey!, que el Padre, Dios verdadero, no mira lo que mira el hombre;
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el alma;
así que no te desanime mi parecer delicado”. 21 Saúl
se encogió de hombros y dudando todavía le dijo a David: “Ve, y que el Dios del
Universo y Luz del Mundo esté contigo”.
David
se enfrenta a Goliat
27 Entonces Saúl ordenó que se entregara
armaduras a David y puso sobre su cabeza un casco de bronce y le hizo ceñir una
pesada espada. 28 David probó a andar con aquella
armadura, porque nunca había hecho la prueba; entonces le dijo a Saúl: “Yo no
puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué”. 29 Se deshizo David de toda la armadura
que le había entregado Saúl y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco
piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que
traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.
30 El gigantesco Goliat salió al frente y
fue acercándose a David y al observarle de cerca se rio de David al verle muy
joven y de bella apariencia. Y dijo el filisteo a David: “¿Soy yo acaso un
perro, para que vengas contra mí con palos?” 31 Y
maldijo a David diciendo: “Dagón te aplaste y te humille, porque eres solo un
jovencito orgulloso y soberbio que se ha atrevido a enfrentarme a mí que soy un
hombre de guerra y de fuerza. Ven a mí, porque voy a entregar tu carne a los
buitres y a las bestias del desierto”.
32 Entonces dijo David al filisteo: “Tú
vienes a mí con toda tu fuerza, con espada y lanza y jabalina; pero yo te
enfrento en el nombre del Dios de todos los poderes, el Dios de los escuadrones
de Yisraeil, a quien tú has provocado. 33 El
Dios del Universo, Yahvahé, te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te
cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a los buitres y a
las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Yisraeil. 34 Y todos los presentes, hebreos y
filisteos conocerán que el Padre de la Vida no salva con espada y lanza, sino
con el poder de la Luz y la verdad y él les entregará a ustedes en nuestras
manos”.
David
derrota a Goliat
35 Furioso corrió el filisteo hacia David.
Se detiene, y le arroja su lanza. Pero David la esquiva. Con la espada en alto
corría el filisteo. 36 David se dio prisa, y corrió a la línea
de batalla contra el filisteo, y, metiendo David su mano en la bolsa, tomó de
allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la
piedra quedó clavada en la frente, y cayó Goliat sobre su rostro en tierra. 37 Así venció David al filisteo con honda
y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.
38 Entonces corrió David y se puso sobre
el filisteo; y tomando la espada de él que aún sostenía en la mano, lo acabó de
matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su
paladín muerto, huyeron. 39 Alentadas las tropas de Saúl lanzaron
furiosos gritos de combate y persiguieron a los filisteos hasta llegar al valle,
y hasta las puertas de Ekrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el
camino de Saaraim hasta Gath y Ekrón.
40 Cuando Saúl vio a David cuando salía a
enfrentarse con el filisteo, le preguntó a Abner general del ejército: “Abner,
¿de quién es hijo ese joven?” Y Abner respondió: 41 “Por siempre vivas, oh rey, que no lo
sé; pero preguntaré entre la gente si le conocen y si saben quién es su padre”.
Yehonathan
hijo de Saúl conoce a David
42 Cuando regresaba David victorioso,
Abner se acercó a él y le llevó ante la presencia de Saúl. Y David llevaba en
su mano la cabeza de Goliat. Saúl entonces le dijo: “Muchacho, antes no te
había preguntado, ¿de quién eres hijo?” Y David respondió: “Yo soy hijo de tu
siervo Isaí de Belén”. 43 Y junto a Saúl se encontraba su hijo
primogénito Yehonathan y apenas David terminó de hablar con Saúl, Yehonathan se
sintió impresionado con la belleza de David y se encariñó con él.
44 Saúl invitó a David a que se quedara en
el campamento y en su tienda y no le permitió regresar a donde su padre. 45 Entonces Yehonathan, se despojó de su
manto y se lo entregó a David y le dio otras ropas suyas; hasta su espada, su
arco y su cinturón los entregó a David.

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