1 Cuando Kefa le pregunta a Nuestro Señor
¿cuál es el pecado del mundo?, él le contesta: “No hay pecado, sin embargo ustedes cometen pecado cuando practican las
obras que son de la naturaleza del adulterio denominada “pecado”. 2 Por
esto el bien vino entre ustedes, hacia lo que es propio de toda naturaleza,
para restaurarla en su raíz. Es por romper la armonía con la naturaleza que
enferman y mueren. Ese es el pecado del mundo”.
3 Podrás preguntar entonces: Si no hay
pecado, ¿fue necesario el sacrificio de Yehshua? Y tendrías razón de dudar si
no consideraras cuando el Señor agrega: “cometen
pecado cuando…”, 4 es decir, existen determinadas
condiciones para que surja el pecado, las que si no se caracterizan en su
naturaleza, entonces no hay comisión de pecado.
5 ¿Y cuál es la naturaleza de una acción
que la constituye como pecado? El Señor lo aclara cuando dice: “…cuando practican las obras que son de la
naturaleza del adulterio”.
6 Veamos entonces. Entre los animales y
los hombres viviendo en estado natural no existe pecado; como no existe ni
delito ni crimen en la vida fuera de la sociedad. En el mundo existe un
supuesto convenio, que pudiera ser consensual o impuesto, entre gobernantes y
gobernados, por el cual la sociedad humana se somete a los dictados de las
leyes que promulgan los legisladores.
7 De este modo cuando los ciudadanos
sometidos a las leyes las incumplen cometen infracciones, delitos o crímenes.
En el plano espiritual estas formas son el equivalente de pecado.
8 Cuando los israelitas se sometieron a
las leyes de Moshé, esa ley los sometía al imperio del pecado. 9 La violación de cualquier precepto de
la Ley mosaica se conceptuaba como pecado; luego por la Ley se introdujo el
pecado.
10 Sin embargo no todo lo que en el mundo
es considerado delito, es pecado y no todo lo que aceptamos como pecado
constituye delito por las leyes de las naciones. 11 Roma condenaba a los seguidores del
Camino como criminales condenándoles a la muerte y consideraba legal negar el
nombre de Yehshua el Kristo.
12 Negar a Dios es pecado, sin embargo
dentro de las leyes del mundo esa negación no constituye delito. Adorar ídolos
es pecado, mas no constituye delito. 13
Desertar de un ejército constituye delito, mas no es pecado porque negarse a
las armas, negarse a participar en guerras, forma parte del amor por el
prójimo.
14 Veamos algo más: el adulterio no
constituye delito en muchas naciones; pero ante Dios, el adulterio es pecado.
15 Yehshua perdonó a la adultera
sorprendida en pleno acto; pero los israelitas no consideraban pecaminoso el
adulterio cuando era perpetrado por un hombre. Así el pecado era
discriminatorio. 16 Condenar toda una ciudad al holocausto
luego de ser conquistada por los israelitas no era pecado, porque así estaba
contemplado en las leyes de Moshé.
17 Yehshua fue considerado por los
fariseos como pecador con trato con los demonios cuando hacía curaciones en
Sabbat y blasfemo (gran pecado) cuando se proclamó Hijo de Dios.
18 Ahora bien, ¿en qué consiste la
naturaleza del adulterio, para que Yehshua presente este acto como parangón de
los pecados?
19 Adulterar significa traición e
infidelidad dentro del matrimonio; pero también es falsificar y viciar,
corromper y hacer fraude. 20 Entonces, cuando aceptamos a Dios, nos
acogemos a sus enseñanzas y a sus dictados, hacemos un pacto con él; 21 pero como Dios no interfiere en la voluntad
humana, pues le ha concedido al hombre la libertad de hacer y de omitir, cuando
el hombre viola el pacto contraído, cuando vicia las enseñanzas, cuando actúa
de manera falsa y no actúa rectamente, está obrando como si cometiera
adulterio.
22 Aquellos que niegan la existencia del
Dios Uno y Eterno se creen a sí mismos libres de pecado pues no establecieron
pacto alguno con Dios a quien niegan; sin embargo viven sometidos en el pecado
y se rigen solo por las normas que el mundo considera aceptables.
23 Aceptaremos como verdad lo que nos
enseña el Maestro, cuando nos dice: “Toda
modificación de lo natural en la vida humana: la lujuria, la embriaguez, la
desidia, son desvaríos. Todo acto en contra del amor a Dios, al prójimo, a los
padres e hijos y a la naturaleza es pecado”. (Enseñanzas del Maestro. V: 42)
24 Ciertamente toda la Ley de Dios,
transmitida por el Bendito y siempre adorado Yehshua, se encierra en un solo
acto: Amor.
25 Cuando actuamos adúlteramente contra el
compromiso de amor, violamos, traicionamos el pacto que hemos contraído con
Dios.
26 Cuando rompemos la armonía que debe
existir entre la naturaleza humana y las leyes que rigen el desenvolvimiento
del Universo y de la naturaleza, voluntad de Dios, estamos en pecado. Es por
esto que Yehshua dice: “Por esto el bien
vino entre ustedes, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla
en su raíz”. 27 Yehshua es la verdad, el bien que nos
diera Dios para restaurar, armonizar, lo natural, la existencia del ser humano
como parte implícita en lo universal.
28 El Padre del Universo dijo: “Al hombre he escogido para dotarle de alma,
alma que no perece e imagen de mí mismo y será a mi semejanza, como surgido de
mí propio espíritu; dominará sobre las bestias de la tierra y sobre las aves
del cielo y sobre los peces del mar. Una cosa le impongo: Ha de cuidar la
tierra y toda la naturaleza nacida de mi impulso para que a sí mismo no se
labre la desgracia”.
29 De la naturaleza es el hombre y a ella
se debe y con el poder que le concediera la Suprema Inteligencia para que
predomine sobre la tierra es capaz de destruir lo que Dios constituyó y, con
ello, labrarse su propia condena.

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