Elisha sigue a Eliyahu
1 Abandonó Eliyahu su escondite y en el camino encontró a Elisha que
estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la
última. Eliyahu pasó cerca de él y le echó encima su manto. 2 Elisha dejó sus bueyes, corrió detrás de Eliyahu
y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. Eliyahu le
respondió: “Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?”
3 Elisha dio media vuelta, tomó la yunta de
bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la
dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Eliyahu y se
puso a su servicio.
El rey de Aram reta a Ahab
4 Sucedió entonces que el rey de Aram, Ben
Hadadezer al frente de doce reyes, todos vasallos de Asiria, se presentó ante
Samaria y exigió a Ahab se le sometiera como vasallo. Ahab le reconoció como
señor pero rechazó que saqueara su capital. 5 Ahab convocó a los ancianos y les consultó para
conocer su opinión y decidir qué hacer. El consejo de ancianos le declaró: “¡No
escuches al rey de Aram! ¡No aceptes! Si lo haces estarás abriendo para tr y
para Samaria un foso profundo de muerte”.
6 Entonces Ahab llamó a los mensajeros de Ben
Hadadezer: “Díganle al rey, mi señor: Dispuesto estoy a declararme vasallo tuyo;
pero no puedo aceptar que penetre en la ciudad y mucho menos que la saquees”.
Los mensajeros se fueron y llevaron la respuesta.
7 Ben Hadadezer, furioso envió nuevos emisarios
a Ahab para decirle: “¡Que los dioses me castiguen, si queda bastante polvo en
Samaría para que cada uno de mis hombres recoja un puñado!” 8 Y Ahab respondió: “Díganle al rey de Aram y a
sus vasallos: ¡No hay que cantar victoria antes de tiempo!”
9 Apenas oyó esta palabra, Ben
Hadadezer, que estaba bebiendo con los reyes en las tiendas de campaña, ordenó
a sus servidores: “¡Ocupen sus puestos! A mi orden atacaremos Samaria y
aplastaremos a Ahab”.
Ahab ataca a los sirios y los vence
10 Los ejércitos sirios se preparaban para mover sus
fuerzas frente a la ciudad, mientras Hadadezer se embriagaba en sus tiendas
junto a los reyes vasallos, confiado de su segura victoria 11 Pero Ahab, hombre muy astuto se movió
rápidamente y cayó sorpresivamente sobre el ejército sirio, cuando todavía no
había logrado organizar su ataque.
12 Y atacó Ahab con ímpetu haciendo un gran
destrozo al ejército asirio. Ben Hadadezer se salvó huyendo a caballo con
algunos jinetes.
13 Un hombre vidente llegó ante Ahab y le dijo: “Escucha
Ahab, hijo de Omrí: No te solaces en demasía con esta victoria; más bien, refuerza
tu ejército y piensa bien lo que vas a hacer, porque el año que viene el rey Ben
Hadadezer volverá a subir contra ti”.
Nuevo intento sirio contra Yisraeil
14 Los consejeros de Ben Hadadezer le dijeron: “El
Dios de los israelitas es un Dios de las montañas; por eso nos han vencido.
Pero luchemos contra ellos en la llanura, y seguramente los venceremos. 15 Destituye a los reyes aliados y nombra
gobernadores en su lugar. 16 Recluta además un ejército tan numeroso como
el que perdiste, con otros tantos caballos y carros. Luego lucharemos contra
ellos en la llanura, y seguramente los venceremos”.
17 Al año siguiente, Ben Hadadezer pasó revista a
los arameos y subió a Afec para librar batalla contra Yisraeil. 18 También los israelitas fueron revistados y
abastecidos de víveres, y partieron a su encuentro. Los israelitas acamparon
frente a ellos, como dos rebaños de cabras, mientras que los arameos llenaban
el país.
Yaho’el comunica la palabra de Dios
19 Yaho’el se apareció en sueños al vidente que
había aconsejado a Ahab para que reforzara su ejército y le comunicó: “Esta es
palabra del Dios del Universo: 20 “Yo no muevo guerras ni sostengo gobiernos,
pero por haber dicho Aram que soy Dios de las montañas y no de las llanuras, siendo
yo Padre del Universo, haré que sus ejércitos sean desolados por las fuerzas de
Yisraeil. 21 Sepan pues que no
existen, fuera de mi, otros dioses. Los dioses que adora Aram figura únicamente
son de Sama’el, el príncipe de las huestes de la Sombra. Ve y comunícale estas
palabras a Ahab, el despreciable”.
Derrota de los arameos
22 Durante siete días estuvieron acampados
israelitas y arameos, unos frente a otros. Al séptimo día se libró la batalla,
y los israelitas derrotaron a los arameos: ¡cien mil hombres de a pie en un
solo día! 23 Los demás huyeron
a la ciudad de Afec, pero la muralla se desplomó sobre los veinte mil hombres
que aún quedaban. Ben Hadadezer se refugió en la ciudad, huyendo de un lugar a
otro.
24 Los servidores del rey de Aram le aconsejaron:
“Mira, hemos oído decir que los reyes de la casa de Yisraeil son
misericordiosos. Pongámonos un sayal y atémonos cuerdas a la cabeza, y
rindámonos al rey de Yisraeil. Tal vez así te perdone la vida”. 25 Los servidores del rey de Aram se ciñeron un
sayal y se ataron cuerdas a la cabeza; luego se presentaron al rey de Yisraeil
y le dijeron: “Tu servidor Ben Hadadezer te pide que le perdones la vida”. Ahab
les dijo entonces: “¿Vive aún mi hermano, el rey de Aram?”
Ahab perdona la vida a Ben Hadadezer
26 Los hombres vieron en esto un buen augurio, y
se apresuraron a tomarle la palabra, diciendo: “¡Ben Hadadezer es tu
hermano!” El rey añadió: “Vayan a
buscarlo y que venga ante mi presencia”. Entonces salió Ben Hadadezer y Ahab lo
hizo subir a su propio carro. 27 Ben Hadadezer le prometió a Ahab: “Restituiré
las ciudades que mi padre le quitó Omrí, tu padre, y tú podrás instalar bazares
en Damasco, como mi padre los había instalado en Samaría”. “Yo, por mi parte,
replicó Ahab, mediante un pacto, te dejaré partir". Ahab concluyó un pacto
en favor de él, y lo dejó partir.
28 Cuando regresaba Ahab, se presentó ante él el
vidente y le dijo: “El Dios del Universo te concedió la victoria sobre Aram;
pero mal has hecho en perdonarle la vida a su rey, y sin embargo no le
perdonaste la vida a los servidores del Dios de Yisraeil ni a sus videntes. Tu
vida responderá por su vida y tu pueblo por su pueblo”.







