domingo, 31 de agosto de 2014

Eliyahu y Elisha 3


Elisha sigue a Eliyahu

1 Abandonó Eliyahu  su escondite y en el camino encontró a Elisha que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Eliyahu pasó cerca de él y le echó encima su manto. 2 Elisha dejó sus bueyes, corrió detrás de Eliyahu y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. Eliyahu le respondió: “Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?”

3 Elisha dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Eliyahu y se puso a su servicio.

El rey de Aram reta a Ahab

4 Sucedió entonces que el rey de Aram, Ben Hadadezer al frente de doce reyes, todos vasallos de Asiria, se presentó ante Samaria y exigió a Ahab se le sometiera como vasallo. Ahab le reconoció como señor pero rechazó que saqueara su capital. 5 Ahab convocó a los ancianos y les consultó para conocer su opinión y decidir qué hacer. El consejo de ancianos le declaró: “¡No escuches al rey de Aram! ¡No aceptes! Si lo haces estarás abriendo para tr y para Samaria un foso profundo de muerte”.

6 Entonces Ahab llamó a los mensajeros de Ben Hadadezer: “Díganle al rey, mi señor: Dispuesto estoy a declararme vasallo tuyo; pero no puedo aceptar que penetre en la ciudad y mucho menos que la saquees”. Los mensajeros se fueron y llevaron la respuesta.

7 Ben Hadadezer, furioso envió nuevos emisarios a Ahab para decirle: “¡Que los dioses me castiguen, si queda bastante polvo en Samaría para que cada uno de mis hombres recoja un puñado!” 8 Y Ahab respondió: “Díganle al rey de Aram y a sus vasallos: ¡No hay que cantar victoria antes de tiempo!”

9 Apenas oyó esta palabra, Ben Hadadezer, que estaba bebiendo con los reyes en las tiendas de campaña, ordenó a sus servidores: “¡Ocupen sus puestos! A mi orden atacaremos Samaria y aplastaremos a Ahab”.

Ahab ataca a los sirios y los vence

10 Los ejércitos sirios se preparaban para mover sus fuerzas frente a la ciudad, mientras Hadadezer se embriagaba en sus tiendas junto a los reyes vasallos, confiado de su segura victoria 11 Pero Ahab, hombre muy astuto se movió rápidamente y cayó sorpresivamente sobre el ejército sirio, cuando todavía no había logrado organizar su ataque.

12 Y atacó Ahab con ímpetu haciendo un gran destrozo al ejército asirio. Ben Hadadezer se salvó huyendo a caballo con algunos jinetes.

13 Un hombre vidente llegó ante Ahab y le dijo: “Escucha Ahab, hijo de Omrí: No te solaces en demasía con esta victoria; más bien, refuerza tu ejército y piensa bien lo que vas a hacer, porque el año que viene el rey Ben Hadadezer volverá a subir contra ti”.

Nuevo intento sirio contra Yisraeil

14 Los consejeros de Ben Hadadezer le dijeron: “El Dios de los israelitas es un Dios de las montañas; por eso nos han vencido. Pero luchemos contra ellos en la llanura, y seguramente los venceremos. 15 Destituye a los reyes aliados y nombra gobernadores en su lugar. 16 Recluta además un ejército tan numeroso como el que perdiste, con otros tantos caballos y carros. Luego lucharemos contra ellos en la llanura, y seguramente los venceremos”.

17 Al año siguiente, Ben Hadadezer pasó revista a los arameos y subió a Afec para librar batalla contra Yisraeil. 18 También los israelitas fueron revistados y abastecidos de víveres, y partieron a su encuentro. Los israelitas acamparon frente a ellos, como dos rebaños de cabras, mientras que los arameos llenaban el país.

Yaho’el comunica la palabra de Dios

19 Yaho’el se apareció en sueños al vidente que había aconsejado a Ahab para que reforzara su ejército y le comunicó: “Esta es palabra del Dios del Universo: 20 “Yo no muevo guerras ni sostengo gobiernos, pero por haber dicho Aram que soy Dios de las montañas y no de las llanuras, siendo yo Padre del Universo, haré que sus ejércitos sean desolados por las fuerzas de Yisraeil. 21 Sepan pues que no existen, fuera de mi, otros dioses. Los dioses que adora Aram figura únicamente son de Sama’el, el príncipe de las huestes de la Sombra. Ve y comunícale estas palabras a Ahab, el despreciable”.

Derrota de los arameos

22 Durante siete días estuvieron acampados israelitas y arameos, unos frente a otros. Al séptimo día se libró la batalla, y los israelitas derrotaron a los arameos: ¡cien mil hombres de a pie en un solo día! 23 Los demás huyeron a la ciudad de Afec, pero la muralla se desplomó sobre los veinte mil hombres que aún quedaban. Ben Hadadezer se refugió en la ciudad, huyendo de un lugar a otro.

24 Los servidores del rey de Aram le aconsejaron: “Mira, hemos oído decir que los reyes de la casa de Yisraeil son misericordiosos. Pongámonos un sayal y atémonos cuerdas a la cabeza, y rindámonos al rey de Yisraeil. Tal vez así te perdone la vida”. 25 Los servidores del rey de Aram se ciñeron un sayal y se ataron cuerdas a la cabeza; luego se presentaron al rey de Yisraeil y le dijeron: “Tu servidor Ben Hadadezer te pide que le perdones la vida”. Ahab les dijo entonces: “¿Vive aún mi hermano, el rey de Aram?”

Ahab perdona la vida a Ben Hadadezer

26 Los hombres vieron en esto un buen augurio, y se apresuraron a tomarle la palabra, diciendo: “¡Ben Hadadezer es tu hermano!”  El rey añadió: “Vayan a buscarlo y que venga ante mi presencia”. Entonces salió Ben Hadadezer y Ahab lo hizo subir a su propio carro. 27 Ben Hadadezer le prometió a Ahab: “Restituiré las ciudades que mi padre le quitó Omrí, tu padre, y tú podrás instalar bazares en Damasco, como mi padre los había instalado en Samaría”. “Yo, por mi parte, replicó Ahab, mediante un pacto, te dejaré partir". Ahab concluyó un pacto en favor de él, y lo dejó partir.


28 Cuando regresaba Ahab, se presentó ante él el vidente y le dijo: “El Dios del Universo te concedió la victoria sobre Aram; pero mal has hecho en perdonarle la vida a su rey, y sin embargo no le perdonaste la vida a los servidores del Dios de Yisraeil ni a sus videntes. Tu vida responderá por su vida y tu pueblo por su pueblo”.

sábado, 30 de agosto de 2014

DANY’EL 3


Capítulo III

La estatua de oro de Nabu-kudurru-usur

1 El rey Nabu-kudurru-usur hizo una estatua de oro, de treinta metros de alto y tres de ancho, y la erigió en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Luego mandó reunir a los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas, magistrados y a todos los jefes de provincia, para que asistieran a la dedicación de la estatua que había erigido el rey Nabu-kudurru-usur.  

3 Entonces se reunieron los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas, magistrados y todos los jefes de provincia, para la dedicación de la estatua que había erigido el rey Nabu-kudurru-usur. Y se pusieron de pie ante la estatua erigida por el rey.   

4 El heraldo proclamó con fuerza: “A todos ustedes, pueblos, naciones y lenguas, se les ordena lo siguiente: 5 Apenas escuchen el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de todo clase de instrumentos, ustedes deberán postrarse y adorar la estatua de oro que ha erigido el rey Nabu-kudurru-usur. 6 El que no se postre para adorarla será arrojado inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente”.  

7 Por tal motivo, apenas todos los pueblos oyeron el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron para adorar la estatua de oro que había erigido el rey Nabu-kudurru-usur.  

Los amigos de Dany’el se niegan a adorar la estatua de oro

8 En ese mismo momento, se acercaron unos caldeos y acusaron a los judíos. 9 Tomando la palabra, dijeron al rey Nabu-kudurru-usur: “¡Viva el rey eternamente! 10 Tú, rey, has ordenado que todo el que oiga el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, tiene que postrarse y adorar la estatua de oro; 11 y que todo el que no se postre para adorarla, debe ser arrojado dentro de un horno de fuego ardiente. 12 Pero hay unos judíos, Sadrac, Mesac y Abed Negó, a quienes tú has encomendado la administración de la provincia de Babilonia: esos hombres no te han hecho caso, rey; ellos no sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que tú has erigido”.  

13 Entonces Nabu-kudurru-usur, lleno de indignación y de furor, mandó traer a Sadrac, Mesac y Abed Negó. Cuando esos hombres fueron traídos ante la presencia del rey, 14 Nabucodonosor tomó la palabra y les preguntó: “¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abed Negó, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí? 15 ¿Están dispuestos ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, serán arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué Dios podrá salvarlos de mi mano?”

16 Sadrac, Mesac y Abed Negó respondieron al rey Nabu-kudurru-usur, diciendo: “No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto. 17 Nuestro Dios, Yahvahé, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. 18 Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido”. 19 Nabucodonosor se llenó de furor y la expresión de su rostro se alteró frente a Sadrac, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual 20 y que después ataran a Sadrac, Mesac y Abed Negó, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente cuando amaneciera.

El sueño de Nabu-kudurru-usur


21 Entonces Yaho’el influyó un sueño en la mente de Nabu-kudurru-usur mientras estaba durmiendo. Y soñó el rey que los tres jóvenes con sus mantos, sus calzados, sus gorros y toda su ropa, fueron atados y arrojados dentro del horno ardiente 22 y como el horno estaba muy encendido, la llamarada mató a los hombres que habían llevado a Sadrac, Mesac y Abed Negó.

23 En cuanto a estos tres, Sadrac, Mesac y Abed Negó, en su sueño les vio cayendo atados dentro del horno de fuego ardiente. 24 El rey Nabu-kudurru-usur quedó estupefacto y se levantó rápidamente. Y tomando la palabra, preguntó a sus cortesanos: “¿No eran tres los hombres que debían ser  atados y arrojados dentro del fuego?” Ellos le respondieron, diciendo: “Así es, rey”.  

25 El replicó: “Sin embargo, yo vi cuatro hombres que caminaban libremente por el fuego sin sufrir ningún daño, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses”.

Nabu-kudurru-usur detiene la ejecución de los tres jóvenes

26 Entonces Nabu-kudurru-usur comprendió que había tenido una visión y fue hasta donde los guardias esperaban para arrojar al horno de fuego ardiente a Sadrac, Mesac y Abed Negó y, tomando la palabra, dijo: “Sadrac, Mesac y Abed Negó, servidores del Dios altísimo, vengan porque no les condenaré”. Y Sadrac, Mesac y Abed Negó salieron de donde les habían encerrado antes de arrojarles al horno.   

27 Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no había tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se habían quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se había adherido a ellos. Sin conocer que Nabu-kudurru-usur les había perdonado.

28 Nabu-kudurru-usur tomó la palabra y dijo: “Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, porque ha enviado a su Ángel y me hizo ver en visión que ellos tienen amparo de su Dios y ha salvado a sus servidores, que confiaron en él y, quebrantando la orden del rey, estuvieron dispuestos a entregar su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera Yahvahé. 29 Por eso, yo doy este decreto: “Todo pueblo, nación o lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, será cortado en pedazos y su casa quedará reducida a un basural, porque no hay otro dios que pueda librar de esa manera”.   

30 Entonces Nabu-kudurru-usur hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed Negó en la provincia de Babilonia.  


31 “El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre toda la tierra: ¡Tengan ustedes paz en abundancia! 32 Me ha parecido bien publicar los signos y prodigios que ha realizado en mi favor el Dios Altísimo: 33 ¡Qué grandes son sus signos! ¡Qué poderosos sus prodigios! ¡Su reino es un reino eterno y su dominio dura de generación en generación!”

ENCUENTRO X


Muerte de Yehoshúa

1 Y continuó Yehoshúa conquistando territorios, arrasando ciudades, masacrando a sus pobladores. Y no sintió piedad alguna por aquellos que consideraba eran abominación del Padre de la Vida; porque adoraban ídolos y hacían sacrificios a sus falsos dioses.

2 Así Yehoshúa se apoderó de todo el país, de acuerdo con lo que Sama’el le inspiraba y en contra de la advertencia que el mensajero de la Luz, Mija’el le había hecho, y lo entregó como propiedad hereditaria a cada una de las tribus de Yisraeil. 3 Y por el momento ya no hubo más guerra en el país.


4 Cargado en años Yehoshúa entregó su espíritu y Uri’el vino ante él dictando sentencia contra su alma. Y dijo Uri’el: “Tú, Yehoshúa has sido pesado y encontrado falto; porque fuiste soberbio y fuiste cruel con los vencidos, cediendo a las insinuaciones del Príncipe de la Sombra. Tomaste el nombre del Dios de la Vida en falso y le atribuiste a El tus hechos como mandatos de la Divinidad. Aunque seas recordado como mano de Dios, tu alma quedará confinada en el círculo de la humillación hasta la llegada del Tiempo de los Tiempos, cuando te juzgue Shiló Yabosh, el Pacífico, poseedor de la divinidad, luz de misericordia y eterno como es la Suprema Inteligencia, a quien se le otorgó el poder de enjuiciar según las palabras contenidas en el Libro de la Vida”.

DAVID VIII


Muerte de Saúl y de sus hijos

1 Los filisteos entablaron combate con Yisraeil. Los hombres de Yisraeil huyeron ante ellos y cayeron heridos de muerte en el monte Gelboé. 2 Entonces Aquís, rey de Gath acosó a Saúl y le persiguió sin darle cuartel y cayeron sobre los hombres que comandaba Yehonathan junto a sus hermanos Abinadab y Malquisúa y rodeándoles le dieron muerte a los tres.  

3 El peso del combate recayó entonces sobre Saúl; pero él trataba de rehuir el combate cuerpo a cuerpo. Los arqueros de Aquís lo descubrieron, y Saúl fue herido gravemente por ellos. 4 Sintiéndose herido de muerte, Saúl dijo a su escudero: “Saca tu espada y traspásame, no sea que esos incircuncisos vengan a rematarme, para vergüenza mía”. Pero su escudero no quiso hacerlo, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada y se dejó caer sobre ella.

5 Al ver que Saúl estaba muerto, también su escudero se echó sobre su espada y murió junto a él. 6 Así, tal como había predicho la sombra de Shamu’el murieron juntos, aquel día, Saúl, sus tres hijos y su escudero.

7 Los hombres de Yisraeil que estaban al otro lado del valle y los que estaban al otro lado del Jordán, al ver que los israelitas huían y que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron las ciudades y se dieron a la fuga.

8 Al día siguiente, cuando llegaron los filisteos para despojar a las víctimas, encontraron los cadáveres de Saúl y de sus tres hijos tendidos sobre el monte Gelboé. 9 Entonces cortaron la cabeza de Saúl y lo despojaron de sus armas. Luego enviaron mensajeros por todo el país de los filisteos, para dar la buena noticia en los templos de sus ídolos y a todo el pueblo. 10 Depositaron las armas de Saúl en el templo de Astarté y colgaron su cadáver en los muros de Betsán.


11 Cuando los habitantes de Iabés de Galaad oyeron lo que los filisteos habían hecho a Saúl, 12 todos los hombres valientes emprendieron la marcha y, después de caminar toda la noche, retiraron de los muros de Betsán el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos; luego volvieron a Iabés y allí los quemaron. 13 Después recogieron sus huesos, los sepultaron bajo el Tamarisco de Iabés, y ayunaron siete días.

jueves, 28 de agosto de 2014

Libro del Bendecido Yehshua llamado el Mashíaj – Kristo 17

La fe de la cananea

1 Salió Yehshua acompañado de sus discípulos para la región de Tiro y Sidón hasta donde había llegado su fama. 2 Sucedió que una mujer cananea al verle pasar le gritaba diciendo: “Señor, bendecido por Dios, compadécete de mí. Mi hija sufre terriblemente, quizá sea un espíritu maligno que la atormenta”.

3 Mas Yehshua continuó sin prestarle atención. 4 Como la mujer continuaba siguiéndole e implorándole, Mariam de Magdala se acercó a él y le dijo: “Por favor, si no vas a atenderle, dile, al menos, que se vaya porque viene gritando tras nosotros”. 5 Le contestó Yehshua: “He venido solo para buscar a las ovejas perdidas de Yisraeil”.

6 La mujer entonces se adelantó y se postró desesperada a los pies de Yehshua y le imploró: “¡Señor, por favor, socórreme!” 7 Yehshua le contestó: “Mujer, no está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”. 8 Llorando la mujer miró a los ojos de Yehshua y le dijo: “Es cierto, Señor, pero aun los perrillos se contentan con las migajas que caen de la mesa de sus amos”.

9 Le dijo entonces Yehshua: “Veo que tienes mucha fe, aun siendo una extrajera y no tengas conocimiento del mensaje del Padre. Por eso haré lo que me pides. Regresa a tu casa y tu hija estará sana”.

10 La mujer confiada en la palabra de Yehshua fue a su casa y encontró a su hija acostada en la cama y libre de sus padecimientos.

11 Entonces Yehshua le dijo a los discípulos: “Esto que han visto hoy será enseñanza para ustedes. Cuando hice que no la escuchaba, ella siguió implorándome y ante su fe le concedí lo que me pedía; 12 es que el Padre es capaz de escuchar y hacer el bien hasta a los peores pecadores y hasta aquellos que le niegan, si le imploran con devoción”.

Yehshua anuncia su muerte

13 Cuando regresó de nuevo a Galilea no quería que la gente supiera dónde estaba ya que deseaba transmitirles sus enseñanzas a sus discípulos. 14 Entonces, Yehshua les dijo a sus discípulos: “El tiempo anunciado está próximo y el Hijo del Hombre está a punto de ser entregado a sus enemigos que le matarán; pero él regresará con su cuerpo astral”; 15 mas los discípulos no entendían de quien hablaba.

La oración al Padre


16 Entonces Verónica le pidió: “Rabbi, los fariseos saben orar y Yojanán enseñó a orar a sus discípulos, en cambio tú no nos has enseñado en la oración”. 17 Yehshua contestó: Les he dicho que cuando oren al padre no sean espléndidos en palabras y discursos; porque el Padre conoce de que tienen necesidad. Así expresarán su oración:

18 Padre Eterno y nuestro que reinas sobre la extensión del Universo: 19 Que Tu nombre por siempre sea santificado y bendecido. 20 Que tu reino espiritual llegue hasta nosotros y tu voluntad se cumpla en la tierra como se cumple en el Universo. 21 Permite que nunca nos falte el alimento de cada día. 22 Como nosotros debemos perdonar a los que nos ofenden, perdona Tú nuestras ofensas. 23 Danos fuerzas para evitar las tentaciones y líbranos del poder del Maligno. 24 Porque Tuyo es el Reino, Tuyo es el Poder y Tuya es la Fuerza y la Gloria, por toda la eternidad.

Sobre los juramentos

25 Algo más les diré: Ustedes han oído que se les dijo a los antepasados: No faltes a tu juramento, sino cumple con tus promesas al Padre. 26 También se les dijo: Cuando jures hazlo por el nombre del Padre. 27  Pero ahora yo les digo a ustedes que, cuando prometan algo, no hagan ningún juramento en falso. No juren por las alturas pues en ellas brilla la Luz del Padre, ni juren por la tierra, porque Dios gobierna sobre ella. Tampoco juren por Jerusalén porque la ciudad no les pertenece, sino al Padre. 28 Nunca juren por su vida, porque ustedes no son dueños de ella, ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. 29 Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del Maligno”.

Interior de un hombre de Luz

30 Yehudah el de Queriot le pregunta: “¿Qué hay en tu interior que me cuesta entenderlo?” 31 Le contestó  Yehshua: “El que tenga oídos, que escuche: en el interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo; sin su luz reinan las tinieblas. 32 Cuídate, Yehudah que por no comprender mi interior no veas la luz, y la Sombra te aprisione. 33 Una vid ha sido plantada a la orilla del Padre y como no está firmemente arraigada será arrancada de cuajo y se malogrará”. 34 Yehshua había dicho esto porque sabía que Yehudah le traicionaría y le entregaría a los fariseos y a los Sumo Sacerdotes.

35 Yehudah volvió a decirle: “¿Quién eres tú para decirnos estas cosas?” 36 Yehshua le respondió: “Afirmándose sobre lo que les estoy diciendo, todavía no son capaces de entender quién soy yo. 37 Eviten ustedes volverse como los fariseos, ya que éstos aman el árbol y odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol”.

Sobre la circuncisión

38 Tau'ma le pregunta: “¿Es de alguna utilidad la circuncisión o no?” Le contestó Yehshua: “Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de gran utilidad”.

39 Viendo pasar a un hombre que llevaba un cordero, Yehshua les preguntó: “¿Qué hace éste con el cordero?: Ellos le dijeron: “Quizá le lleve a sacrificarlo para comérselo”. 40 Y les dijo: “Mientras esté vivo no se lo comerá, sino sólo después de haberlo degollado, cuando el cordero se haya convertido en un cadáver”. Ellos dijeron: “No podrá obrar de otro modo”. 41 Yehshua les dice: “Asegúrense ustedes un lugar de reposo para que no se conviertan en cadáveres y sean devorados”.

Yehshua ora al Padre por sus discípulos

42 Entonces Yehshua oró al Padre en voz alta: “Yo te alabo, Padre Dios del Universo y de todo lo que ha sido formado por tu impulso, porque escondites tus enseñanzas a los sabios y las revelaste a los niños y a los humildes. Así fue de tu agrado. 43 Tú has puesto todas las cosas en mis manos y solo tú conoces es el Hijo sino el Padre; nadie te conoce en verdad, Padre, solo el Hijo, y aquel a quien el Hijo te quiera revelar”. 44 Y volviéndose a los discípulos dijo: “Dichosos quienes ven lo que ustedes pueden ver; porque, les aseguro, que muchos profetas hubieran deseado ver y no vieron, y oír y no oyeron,  lo que ustedes han visto y oído.

45 El Padre es el Dios de la Vida. En Él está siempre la vida. Del mismo modo el Padre le concede al Hijo poseer vida en sí mismo 46 y le ha dado el poder de enjuiciar porque hijo de hombre también es. 47 No se extrañen de esto que les digo.

48 Yo he venido a hacer las cosas inferiores como las superiores y las externas como las internas, para unirlas a todas en el lugar.

Yehshua, causa de división

49 Fuego vine a traer a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya ese fuego estuviera encendido! 50 Pero antes tendré que recibir un bautismo diferente, un bautismo de dolor, ¡y cómo me angustio esperando que se consuma! 51 ¿Piensan acaso que he venido para traer paz a la tierra? No; no he venido a traer paz, sino discordia. Vine a causar división. 52 De ahora en adelante verán la disensión. Una familia de cinco estará dividida. Estarán tres contra dos y dos contra tres. 53 El padre estará en contra del hijo y el hijo en contra de su padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra estará contra la nuera y la nuera contra la suegra; 54 porque no  he venido para unir a Yisraeil, sino para dividirle. Mi rebaño se separará del viejo redil y sus pastores serán perseguidos; pero al final ellos serán recompensados.

El Buen Pastor

55 Vengan a mí todos los que están abrumados y extenuados, porque yo les daré descanso a sus almas; mi enseñanza es agradable, mi  yugo es suave, y ligera es mi carga.

56 Yo soy el buen pastor y conozco a mis ovejas y mis ovejas escuchan mi voz. Yo he venido a buscar a mis ovejas para arrancarlas de las manos de los falsos pastores. 57 Así como el pastor se ocupa de su rebaño en medio de sus ovejas dispersas, así yo he venido para apacentarlas con pasto fresco. 58 He venido para buscar la oveja que se perdiera; para darle salud a las enfermas y cerrar sus heridas. En mi redil yo las apacentaré con justicia. 59 El buen pastor no teme ofrendar su vida para resguardar a su rebaño.


60 Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y asaltantes, falsos pastores de palabras mentirosas, por eso las ovejas no les oyeron y muchas se extraviaron. 61 Yo soy la puerta del redil, la puerta de vida. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. 62 Yo he venido para dar vida a mis ovejas, y para que la tengan en abundancia. Mis ovejas me conocen como yo conozco al Padre y yo entregaré la vida para salvar la vida de mis ovejas. 63 Ya les he dicho que he venido a buscar a las ovejas perdidas de Yisraeil, pero también voy en búsqueda de otras ovejas que no son de este redil y cuando las encuentre formarán un solo rebaño con las primeras.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Los Libertadores Shophetim I


1 Así me habló el luminoso Gavri’el: “Escucha y pon atención a mis palabras, hijo de la Tierra, pues ellas son enseñanzas de la Suprema Inteligencia. 2 Aprende y escribe lo que te voy a inspirar, porque luz recibirán los que lean en este libro de los Shophetim que vivieron en los tiempos antiguos del pueblo al que el Dios del Universo quiso adoptar sobre otros pueblos. 3 Ellos pecaron contra la Luz y desobedecieron las enseñanzas; pecaron por ignorancia y abandono de la verdad; 4 porque el hombre tiene voluntad propia y es libre en su conciencia.

5 Y quiso la Suprema Inteligencia escoger hombres de buena conducta para conducir al pueblo que, por instinto e iluminación, se acercó a la verdad del Dios único y verdadero. 6 Y Dios eligió de entre todos los hijos de la Tierra a Abraham, a Ishma’el, a Yitzhak, a Ya’acov y a Moshé. 7 Pero hasta estos escogidos no estuvieron libres de pecado. Abraham pecó por cuanto accedió a los reclamos de Sara y expulsó al desierto a su primogénito Ishma’el; Ishma’el pecó por no reconciliarse en amor con su hermano Yitzchak; Yitzchak pecó cuando mintió sobre su esposa; Ya’acov pecó cuando por malas mañas se apoderó de la progenitura que le correspondía a su hermano Esav; Moshé pecó cuando fundó una casta sacerdotal a la usanza de los egipcios.

8 Solo un elegido jamás conoció el pecado, aquel nacido de la Luz ante el cual se inclinó Abraham, su nombre Malki-zédek.

9 Pero la Suprema Inteligencia no se apartó de aquel pueblo, rebelde a su Palabra, porque había trazado su plan de salvación para el género humano. 10 Ese pueblo sería el sendero a la reconciliación con Dios; por eso le libró de la opresión en Egipto para que fuera el antecedente de la liberación definitiva, de la liberación del influjo de la Sombra y el paso hacia el nuevo Edén, donde nace un río que se ramifica en cuatro poderosos brazos.

11 Pero no los hombres los que primero pecaron contra la Suprema Inteligencia, sino ángeles surgidos del aliento divino. Ellos fueron los vigilantes grigori que oprimieron a los hombres recién salidos de la bestia y se rebelaron contra el Padre de la Vida por su propia soberbia. 12 Entonces Mija’el combatió a los grigori para liberar al ser humano de la opresión y los envió al foso de las tinieblas, donde se convirtieron en ángeles de la Sombra.

13 La Suprema Inteligencia detesta la opresión y da su amparo a los que se oponen a la opresión, y estos son llamados por siempre, shophetim, lo liberadores.

14 Pero escucha y atiende. No es liberador el que combate a un opresor para luego erigirse en un nuevo opresor; 15 ellos son abominables ante la Luz del Universo.  15 La Suprema Inteligencia no se impone sobre los hombres, porque la imposición hace que el oprimido confiese lealtad por temor y, por tanto, falsa. 16 Dios educa a los humanos con sus enseñanzas, con la inspiración, con el mensaje consolador de sus ángeles y sus profetas, que hablan por la Luz del divino Paráclito Espíritu Santo.  

17 No te dejes llevar por impulsos y pasiones cuando de adorar a tu Dios se trate. Tu amor por la Suprema Inteligencia debe manifestarse con moderación, porque Dios, por siempre bendito, conoce tu alma y bendice al que actúa con sensatez. 18 Mira que muchos han pecado por exceso de celo en la defensa de Dios. El Padre de la Vida no requiere ser defendido, porque Él es el Todo y la Verdad Única. 19 El Universo y la Tierra, el aire y el agua, el espíritu de vida que anima a todo ser viviente defienden a Dios.

20 ¿Acaso no pecó contra el Ser Supremos Yehoshúa cuando por exceso de celo destruía ciudades y asesinaba a sus habitantes, creyendo que así cumplía con la palabra de Dios? 21 Recuerda que el Padre de la Vida es Dios de justicia y Dios de piedad.


22 Ahora medita y escribe y extrae las enseñanzas en este libro para iluminación de aquellos que lo lean.   

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